Productores están cuereando ganado en zona de Cuchilla del Fuego en Paysandú

Productores de la zona de Piñera a Cuchilla del Fuego, al Este del departamento de Paysandú, atraviesan una muy difícil situación, debido a la muerte de ganado por falta de pasto.
“Los campos están muy pelados, pero hay productores que no alivianaron los campos en el verano y ahora están sufriendo las consecuencias”, explicaba un productor a EL TELEGRAFO, acotando que “a un solo productor ya se le va muriendo más de 140 cabezas de ganado, y a otro que no está muy lejos de allí, pasando el puente de tablas en el Queguay Chico, lleva cuereando alrededor de 40 cabezas”.
Pero también otro productor que los informantes catalogaron como “no muy prolijo en el manejo”, lleva varias decenas de ganado muerto a causa de la falta de comida.
Explicó que se aprecia que “mucha gente está llevando raciones y fardos para alimentar su ganado, porque el invierno fue duro para estos campos, que arrancaron mal el año con una sequía que en esta zona impactó” con fuerza. Recuerda que, “ver de a cuatro camiones en la mañana y cuatro en la tarde trasladando fardos y en algunos casos también raciones, hace varios años no se apreciaba en la zona”.
Subrayó que hace más de tres años que “no estábamos acostumbrado a pasarla mal con el clima y a muchos los agarró mal parados”. “La gente sigue con los campos sobrecargados y está sufriendo las consecuencias”, dijo. Y aclaró que “los que están cuereando buscan en las raciones y fardos cambiar la situación, pero si no cambia el clima la seguirán pasando mal”.
Otro productor de Cuchilla del Fuego manifestó que “tenemos campos de Índice Coneat entre 50 y 60, de basalto superficial y algo profundo, que si no pasan bien el verano, es sabido que después vendrá muy feo el invierno”.

Situación complicada

Para el ingeniero agrónomo Marcelo Pereira Machín, coordinador de la Regional Litoral Norte del Instituto Plan Agropecuario, “venimos de un verano complicado, en donde hubo cuatro meses (diciembre, enero, febrero y marzo) con tasas de crecimiento muy por debajo de lo normal, con 19% el primero, 20% enero, 34 y 25 por ciento, respectivamente, por debajo del promedio respecto a los últimos 18 años.
El profesional sanducero indicó a EL TELEGRAFO que “en el otoño, las tasas de crecimiento se normalizaron y en el invierno vienen siendo por encima de lo normal, entre 10 y 20 por ciento”.
Debido a que en el verano hubo muy poco crecimiento, fruto del déficit hídrico, “determinó que el 50% de los productores entrara al invierno con muy poca cantidad de pasto”.
Recordó que el Plan Agropecuario “está monitoreando alrededor de 23 establecimientos en el basalto, y las mediciones arrojan que la altura promedio del campo natural a la entrada del invierno, era de casi 3 centímetros, lo que es muy poco”.
“Se sabe que para que las haciendas ganen peso tiene que existir por lo menos 5 centímetros de pasto, que significan 1.000 kilos de materia seca”. Por tal motivo subrayó que “si entramos al invierno con tan poca cantidad de pasto y hay 90 días por delante (junio, julio y agosto), la situación es muy complicada”.
Recordó Pereira que junio es el mes con “menor tasa de crecimiento de pasto, y agosto es el mes con menos disponibilidad o cantidad de pasto, de ahí un dicho que sostiene ‘lo que julio prepara agosto se lo lleva’”. Al referirse a las enseñanzas que ha dejado esto, sostuvo que “la gente que entró con pasto al invierno, son a los que le sobró mucho pasto en la primavera. Tenían la carga ajustada en la primavera. Por eso decimos que cuando no sobra y viene un déficit hídrico como el del verano pasado, pasan estas cosas”.

Módulos de prevención

Manifestó que “ésta no va a ser ni la primera ni la última sequía. Nosotros estamos trabajando en los módulos de prevención de crisis forrajera, que consiste en que cada productor construya su futuro de producción frente a los eventos que nunca se sabe cuándo van a venir”.
Consiste básicamente “en conservar un potrero en la primavera, para utilizarlo en el verano, que es el momento en donde hay más variabilidad en la producción de pasto, y ese mismo potrero volver a reservarlo en el otoño para el invierno, para enfrentar una crisis que no es ocasional, sino que es sistemática”.
Para reservar ese potrero en la primavera “tenemos que tener la carga ajustada”, aclara el técnico. Y para esto se refirió de los campos de la Cuchilla del Fuego, que no soportan en términos promedios, “una carga mayor a 0,64 a 0,65 Unidades Ganaderas por hectárea”.
Por eso manifestó que “cuando le ponemos mucho ganado y nos comemos todo el pasto, cualquier déficit hídrico nos hace tambalear”.
De ahí que la propuesta de conservar un potrero en la primavera, y a su vez dejar semillar las especies de invierno, “invernaliza el potrero y determina que sea el mejor potrero para volver a cerrarlo en el otoño. Estrategia que obtenemos de monitorear 23 predios que estamos siguiendo en el basalto”, dijo Pereira.