Solicitada: Vivienda para jubilado

Soy un jubilado que perdí a parte de mi familia en la pandemia, mi hermana y mi cuñado, con los que alquilábamos juntos. Al fallecer ellos, como no me daba para alquilar solo, pedí una vivienda porque yo cobro lo mínimo. Y me ofertaron en Cardona, cuando acá hay viviendas, pero me dijeron que yo allá iba a pasar bien; y no fue así, allá me encontré con otra realidad.
Me mandaron a unas viviendas que son del SIAV, no son de jubilados, me cobran luz y agua, cuando las viviendas de jubilados sólo pagan la luz a $150 y a mí me vienen recibos de agua a $900 y de luz a $1.500 y yo cobro $6.400 de jubilación en la mano; además nunca me anduvo el calefón y ahora que se vino el frío, no tengo agua caliente y no me da para comer, estoy pasando hambre. Allá no hay comedor, ni canastas.

Fui al Mides y me negaron una canasta y pedí ayuda a mucha gente y nadie me dio una mano para conseguir algo para comer o una changa. Yo no soy de ahí (Cardona), nadie me conoce, soy hipertenso y me tengo que operar del corazón, pero allá estoy solo, mis hijos y nietos están acá, me enfermé, estoy atendiéndome con psicólogo y psiquiatra, me diagnosticaron angustia.
Presenté toda mi historia clínica, mostrando que estoy enfermo para que me den una vivienda en Paysandú y me dieron el traslado, pero mi expediente volvió a Montevideo y ahora no me quieren dar una vivienda acá, cuando en Paysandú a hay muchas viviendas desocupadas y le están dando a gente que gana mucho más del mínimo por coimas y “amiguismo”, y ellos lo saben; en el BPS son corruptos.

En Cardona, la visitadora es de Trinidad, va una vez por semana y la de BPS va cada uno o dos meses, pero no les importamos los jubilados. Yo sólo quiero volver a mi pueblo, allá tengo a mis hijos y nietos, acá mis amigos y enemigos. Sólo estoy pidiendo ayuda, soy un jubilado hipertenso y que se tiene que operar del corazón. Solicité ayuda a la intendencia, porque cuando vengo a Paysandú a luchar para que me den una vivienda, no me da para comer, les pedí ayuda a ellos para ver si me podían dar de comer dos o tres días en un comedor y me lo negaron al tener domicilio en Cardona. Se ve que ellos no saben lo que es pasar hambre y estar pasando un mal momento. Yo estoy luchando por lo que me pertenece, un techo en mi pueblo; aporté 31 años al Uruguay y me mandan a 240 kilómetros de Paysandú, a morir lejos de mi gente. Espero que esto llegue a alguien que me pueda ayudar.
Miguel González