¿Para cuándo el parlamento unicameral?
A modo de ejemplo, en el año 2022, en esta misma página editorial, hacíamos mención a un informe de la Asesoría Técnica Parlamentaria del Congreso Nacional de Chile que data del año 2018 y estuvo a cargo de la especialista Verónica Barrios Achavar que señala las siguientes ventajas del régimen unicameral: a) un solo esquema de representatividad en un solo cuerpo legislativo facilita que se acate la voluntad general, b) la consideración de la legislación por un solo cuerpo propende a la economía de tiempo y de recursos económicos, c) la concentración del esfuerzo legislativo en un solo cuerpo permite localizar y maximizar los recursos de investigación, y en consecuencia, el estudio de cada medida resulta más profundo, d) la inexistencia de un segundo cuerpo genera más sentido de responsabilidad en el cuerpo único y e) la división del Poder Legislativo en dos cuerpos debilita la rama legislativa frente al Poder Ejecutivo.
El tiempo transcurrido desde ese editorial no alteró ninguna de las ventajas del sistema unilateral y muy por el contrario, ha profundizado los problemas que conlleva la existencia de dos cámaras, más aún en un país de las dimensiones de Uruguay.
Por su parte el académico argentino Víctor Ibañez Rosaz ahonda en esas ventajas, señalando, a modo de ejemplo, las siguientes: “a) permite mayor eficiencia y celeridad, al posibilitar la sanción de normas con mayor agilidad. La bicameralidad hace más difícil, lento y costoso el funcionamiento del órgano legislativo y las ventajas de la existencia de las dos cámaras pueden obviarse, por ejemplo, con mecanismos como el de la doble lectura para la sanción de leyes importantes, o la división en dos salas del cuerpo para el juicio político; b) en los debates plenarios de las cámaras no se trata de convencer o persuadir al adversario de las bondades de un proyecto, sino de difundir ante la opinión pública las decisiones de los partidos, adoptadas con anterioridad al tratamiento del proyecto. Por lo tanto, la existencia de dos cámaras sólo logra hacer el trabajo más lento y costoso; c) con normas adecuadas de trabajo interno se asegura toda la reflexión necesaria y la calidad legislativa. Pueden utilizarse métodos que van desde el mencionado de doble lectura, u otros como una audiencia pública entre la primera y la segunda sanción, o la exigencia de una mayoría agravada para la sanción de ciertas leyes, d) es necesario lograr un cuerpo colegiado poderoso y ágil, que esté en condiciones de controlar efectivamente al Poder Ejecutivo y que no sea solamente un acompañante tardío de sus decisiones; e) puede representar adecuadamente a la población y a los distintos sectores regionales con una composición mixta; y f) significa un menor costo operativo. La reducción de gastos ineficientes, cualquiera fuera su magnitud, resulta, por lo tanto, beneficioso”.
Es importante conocer cuántos países han optado por el sistema unicameral en el mundo. Benjamín Gutiérrez Laurie, académico de la Universidad de Chile, ha manifestado que “Contrariamente a lo que se suele creer, y según un estudio desarrollado por la Plataforma Contexto, en el mundo democrático existe una primacía de sistemas unicamerales, siendo América el único continente en que existe una mayoría bicameral. En efecto, mientras que en América existe únicamente un 37,5% de sistemas unicamerales, en los otros continentes, dicha proporción es de un 60,7% en África, 63,4% en Europa, un 60,9% en Eurasia y un 80% en Oceanía. Así las cosas, entre esta mayoría de naciones que incorporan un Congreso unicameral es posible mencionar a China, Costa Rica, Croacia, Cuba, Dinamarca, Ecuador, Finlandia, Israel, Nueva Zelanda, Panamá, Portugal, Corea del Sur, Suecia, Turquía, Venezuela y Ucrania”.
En realidad, la discusión sobre la conveniencia de una estructura unicameral se desarrolla en todos los países en el marco de otro contexto: el hartazgo de los votantes de la mayoría de los exponentes de la política tradicional (los mal llamados “políticos profesionales”, ya que poco o nada de profesionalismo ponen en su bien remunerada tarea) y la incapacidad de los referentes partidarios para conectar con el pueblo y poder leer, interpretar e impulsar soluciones para sus inquietudes, frustraciones y decepciones. Es que el simple ciudadano, el que no tiene padrino ni un caudillo político que lo apañe y que le consiga algún beneficio está solo y por las suyas, como la mayoría de los uruguayos que conocen a los políticos de verlos en la televisión o en la zafra electoral donde todos prometen sin ton ni son para luego excusarse diciendo que la “situación era peor de lo que esperábamos” o que “se nos escondió información relevante” o vaya a saber cuántas otras barrabasadas que solamente sirven para tratar de cubrir la irresponsabilidad de quien se postuló a un cargo respecto de cuyo desempeño y obligaciones no tenía la menor idea.
Ante ese panorama, los políticos juntan codo con codo y se defienden a capa y espada ante cualquier iniciativa de transformar al Poder Legislativo de nuestro país en unicameral. No es para menos ya que los sueldos y beneficios que se pagan a los legisladores y a los funcionaros de ese poder del Estado son absolutamente exorbitantes y de lujo, mientras en cualquier escuela, liceo u hospital del territorio nacional faltan cuadernos, tizas, hojas, gasas o los más elementales materiales para cumplir con tareas tan importantes. Antes que hacer floridos discursos cuando se vota el presupuesto nacional o las rendiciones de cuentas, los legisladores uruguayos deberían mirar en su interior y en sus bolsillos porque allí está el dinero que falta en otros lados y en otros pagos, muchos de ellos lejanos y aislados de la “pomada” legislativa y montevideana mientras ellos siguen con ese juego político que atraviesa a todos los partidos políticos sin excepción.
¿Hasta cuando los uruguayos vamos a seguir asistiendo a un Parlamento que trabaja poco, mal o nunca votando leyes que no sirven para los problemas reales de la gente o bien terminan agregando más trabas a lo que ya era complicado de por sí? ¿Cuándo será el día en el cual la opinión pública nacional ponga arriba de la mesa la discusión sobre una estructura legislativa unicameral que se adapte a nuestras necesidades, a nuestro tamaño y a nuestro gasto público? Sería interesante que los votantes le pregunten a quienes ya están anunciando candidaturas a nivel nacional y departamental qué piensan de la existencia de un parlamento unicameral y que posición tomarían si se llevara adelante una reforma constitucional sobre este tema. Pero claro… al igual que el dicho popular, los legisladores deben “estirar la changa” de sus respectivos mandatos y un sistema unicameral no les sirve. Así estamos.
Dolores Moreira tuvo su segundo día de regatas en el Mundial de la Clase Ilca6, la exLaser Radial, que se desarrolla en Mar del Plata, y sirve a la sanducera para comenzar con su preparación para competir en los Juegos Olímpicos de París.