Lagartijas o flexiones, ejercicios eternos que nunca pasan de moda

Nuevos aparatos, nuevas modas, nuevas técnicas, gimnasios con equipos sofisticados, entrenadores personales que indican esto o lo otro. Todo muy bueno, muy en onda y muy cool, pero hay ciertos ejercicios físicos que nunca pasan de moda por lo efectivos que son.
Uno de ellos, tal vez el principal de la “vieja escuela”, es aquél que los que tenemos algunas décadas encima conocimos como “lagartijas” y que ahora se denomina simplemente “flexiones”. Fáciles, no necesitan equipamiento extra y tienen muchos beneficios.

El primero es, por supuesto, la fuerza y el incremento muscular, algo obvio y que notamos apenas hacemos algunas, pero no es solo eso lo que podemos obtener si en nuestra rutina agregamos algunas decenas de este ejercicio.

Un tren superior musculoso y equilibrado es solo una parte de lo que conseguiremos si nos dedicamos a las push-ups, como también se las conoce. Porque si bien los músculos que más trabajan son los pectorales, deltoides y tríceps, también involucran a los abdominales en función de la variante elegida.

Prueba máxima

Pero dejando de lado el simple ejercicio para ponerse en forma, resulta curioso que para instituciones tan prestigiosas como la Universidad de Harvard, las flexiones constituyan un método predictivo a la hora de evaluar la salud cardiovascular. De hecho, un trabajo de investigación liderado por expertos de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan, así lo certifica.
Y es que aquellos hombres activos de mediana edad capaces de realizar más de 40 flexiones en un único intento presentaban un riesgo significativamente menor de sufrir enfermedades cardiovasculares durante los diez años siguientes, en comparación con los que no eran capaces de hacer más de 10 flexiones de brazos durante la prueba. Es más, últimamente es una prueba sobre las enfermedades cardiovasculares que está sacando el lugar a la tradicional de la cinta de correr.

Nada de monotonía

Claro, los haraganes y quejosos de siempre van a saltar conque es un ejercicio monótono y aburrido. Pero no es así. Las variantes que se pueden encontrar a la hora de hacerlo son decenas, si no centenas. Porque de la flexión tradicional o regular se puede pasar a muchas que implican movimiento, como la de simplemente cambiar el lugar de manos y pies antes de hacer la siguiente, llevar las rodillas al pecho alternativamente o juntas, abrir el rango para hacerla más o menos abierta, tratar de aplaudir entre una y otra, elevar la altura de los pies para más esfuerzo, aplaudir también con los pies o las más difíciles como la “Superman” que es con un despegue de manos y pies del suelo entre una y otra flexión o, por supuesto, la de un solo brazo.

Todo esto puede significar mucho esfuerzo para quien no está acostumbrado y, por supuesto, hay que comenzar con lo más sencillo para después, si se puede, ir agregando dificultad. Pero hay que tener en cuenta que la más sencilla de las lagartijas ya es un ejercicio muy completo para el cuerpo. Como todo, si no hay esfuerzo no hay resultados y solamente es cuestión de comenzar.

Al principio hacer cien en el correr del día puede parecer una meta inalcanzable para los que recién comienzan, pero si se dedican les aseguramos que llegarán a hacerlas sin darse cuenta.