Dio comienzo el juicio al acusado por el homicidio de Giuliana Lara y su hijo Mateo

En audiencia celebrada en la sede penal sanducera se llevó a cabo el primer día de alegatos por parte de la Fiscalía de Cuarto Turno que busca una sentencia firme en el atroz crimen de Guiliana Lara y su hijo Mateo, tragedia ocurrida entre el 30 y 31 de enero del año pasado, y por el cual está encarcelado Jorge Daniel Lara Ríos, de 30 años. La instancia demandará ocho días más, hasta el 31 de mayo, y luego la jueza tendrá 15 días para dictar sentencia definitiva.
La Policía sanducera instaló un perímetro de seguridad en las cercanías del Juzgado para evitar el pasaje de personas y el contacto directo con el acusado, quien fue trasladado esposado. Asimismo, se vivieron momentos de tensión dado que Lara Ríos se negó a ingresar a la sala, mostrando una actitud de rebeldía. Dado que la audiencia debe hacerse en presencia del imputado (en caso contrario es considerada nula), se lo abordó consiguiendo así –luego de 40 minutos de espera– que aceptara ser conducido junto su abogado de oficio al pupitre de los acusados.

En tal sentido, el abogado Federico Alvarez Petraglia, en representación de una de las hermanas de Giuliana, que oficia como querellante en la causa, destacó la labor de Fiscalía en el caso y lo presentado en la víspera. “Es la primera de varias audiencias, el 31 de mayo serán los alegatos de cierre a través de los cuales la Fiscalía expone su caso ante la jueza y establece cuáles son los medios de prueba que va a diligenciar para acreditar los hechos, en los que basa su acusación. Hoy (por ayer) expuso la fiscal, las defensas de las víctimas –tanto del padre de Mateo como las hermanas de Giuliana– y se expuso la defensa del imputado, reservándose el derecho a contestar una vez que se diligencia toda la prueba”, dijo. “Toda esta semana habrá testigos, peritos e informes que se van a incorporar a la causa, y el 31 serán los alegatos de clausura, que es el final del proceso, en la cual las partes hacen la evaluación de todas las pruebas y sus petitorios finales. Ello para que luego la jueza que, creemos nosotros, se va a tomar 15 días hábiles, pueda dictar sentencia que puede ser tanto de condena como de absolución. Consideramos que la prueba que hay es contundente para que exista una sentencia de condena, pero eso no lo decidimos nosotros sino que es de resorte de la jueza”, comentó Alvarez Petraglia.

DOBLE CRIMEN

Como se recordará, en base a la información recabada por EL TELEGRAFO, el 30 de enero Giuliana terminó de trabajar a las 21 y junto a su hijo concurrió a una frutería y luego a su casa. Fue vista por dos vecinos por última vez. De la información de su teléfono celular surgió que su última actividad fue en Facebook –donde publicó una foto con su hijo– fue esa medianoche. Al día siguiente, al no presentarse a trabajar, su patrona llamó al padre de la joven. Giuliana le había dicho que si “alguna vez” no sabía de ella era “porque algo le había pasado”. El 31 por la noche, el padre de Giuliana radicó la denuncia de su desaparición al no poder contactarse por ningún medio. En tanto, del trabajo de la Policía en cuanto al seguimiento de sistemas de cámaras de vigilancia y aporte de testigos, surgió que el 31 de enero su hermano salió de la casa en la moto de Giuliana, llevando a un niño pequeño con un casco blanco, y minutos más tarde pasó por San Martín y Ledesma, perdiéndose de vista. Allí fue visto por un hombre de la zona, quien dijo que cerca de las 7 lo vio salir del monte hacia la calle, donde lo escuchó conversar con una señora a la que le dijo que había enterrado un perro. Éste se acercó a Jorge Lara para preguntar qué andaba haciendo y le brindó el mismo relato que a la mujer. Con el correr de las horas, el testigo se dio cuenta por publicaciones de redes sociales de que se trataba del sospechoso de la desaparición de Giuliana y Mateo, por lo que se presentó en la comisaría.
A las 8.05, Lara salió nuevamente de la casa en la moto, cuyo pasaje fue captado por otra cámara. Se dirigió a un comercio en la zona céntrica donde compró varias bolsas de residuos negras. A las 8.57 de ese día fue otra vez captado en la zona de San Martín y Ledesma, donde llevaba entre sus piernas un bulto en una bolsa negra, dirigiéndose a la entrada al monte de la Playa Mayea. En ese sitio permaneció durante una hora, ya que fue visto a las 9.10 saliendo sin bolsa pero con una mochila en la espalda. Tras retornar a su casa y embolsar otros restos de sus víctimas, Jorge Lara volvió a ir hacia la Mayea con una segunda bolsa.
Luego de descartar los restos de su hermana y sobrino, fue a San Martín y Dr. De Herrera donde compró nafta y más bolsas. Casi una hora después fue visto otra vez dirigiéndose al oeste. A las 16 concurrió a una frutería, en que pidió que le prestaran una pala y un pico, pero no se los dieron. Ya a las 17.40, siguiendo con su plan de hacer creer que su hermana y sobrino se habían ido por voluntad propia, Lara salió hacia la ruta con destino a Salto. Se dirigió a la terminal shopping, donde dejó abandonada la moto de su hermana.
El 4 de febrero llegó la noticia que nadie quería saber. Tras varios días de búsqueda, los cuerpos de Giuliana y Mateo fueron hallados sin vida, desmembrados y en bolsas de residuos. El hombre que había sido demorado mientras se investigaba la desaparición y que incluso al ser increpado por vecinos se defendía de las acusaciones, fue finalmente encerrado por las pistas en su contra y enviado a prisión como presunto autor del hecho.