El complicado presupuesto de la residencia estudiantil

Aún no se conoce el precio de la residencia universitaria que cotizó la empresa Ciemsa. Aceptaron una oferta que aún no se conoce porque no la han publicado y ya están trabajando. ¿Para qué informar, si nadie se fija y nadie dice nada?

Para comparar precios siempre es más seguro comparar con los precios que pagan los privados. Los privados no aceptan sobreprecios como es costumbre en el Estado, porque el privado paga de su bolsillo y en el Estado el que paga es “Juan Pueblo”.

Entonces largan un globo sonda con cifras indefinidas. Ejemplo: esta obra costará más de cuatro millones, cinco millones, cinco millones y medio, seis millones y medio, ¿quién da más? Como un rematador público incita a los oferentes a cifras cada vez más grandes y ¡deja la puerta abierta para modificarla y que sea rendidora!

Como diría mi estimado amigo el Ing. Ramón Appratto, lamentablemente recientemente fallecido: “Es un modus operandi: largan el brulote a ver qué pasa y si nadie dice nada, a otra cosa mariposa”.

Pero esta vez apareció “este hombre que ya ha hecho varias denuncias y ninguna prosperó”, según expresiones de Nicolás Olivera refiriéndose a mí, en respuesta a mi recordado y querido amigo Luis Ovidio Vega, que lo invitaba a debatir conmigo en la radio Felicidad. “No, no y no”, respondió Olivera, de esto no hablamos más: “Con este hombre no discuto, porque tiene su edad y le fallan las neuronas”. Con un eufemismo me trató de viejo loco.

Esta vez el “brulote” es el precio de la Residencia Universitaria, que como el camaleón cambia de colores según la ocasión, en este caso cambia de valores según la ocasión.

Entonces a la obra del edificio de la residencia le agregan la restauración de un galpón de techo de chapas donde se realizó la gran exposición de Paysandú en el año 1964 y con eso pretenden justificar los cinco millones de dólares que es el precio que tendremos que pagar a Ciemsa.
Veamos, siendo muy, muy, muy generosos, le pondremos al metro cuadrado de la nueva residencia el mismo costo del metro cuadrado (m2) de la Torre de la Defensa.

Torre de la Defensa = U$S 15.000.000/11.000m2= U$S 1.363,64/m2 (costo del m2 de la Torre de la Defensa).

La residencia universitaria tendrá una superficie de 2.100 m2 x U$S 1.363,64 = U$S 2.363.644. A esta obra le agregan la restauración del galpón de chapas que tiene una superficie 1.036 m2. Con gran generosidad le pondremos a esta restauración la mitad del costo del metro cuadrado de la Torre de la Defensa: U$S 1.363,64/2=U$S 682 m2 (costo exagerado, puede ser mucho menor).

Restauración galpón de 1.036 m2 x U$S 682= U$S 706.552.

La suma del precio de las dos obras es: Residencia nueva= U$S 2.363.644 + restauración galpón U$S 706.552 = U$S 3.070.196.
Precio adjudicado a las obras U$S 5.000.000 – U$S 3.070.196 = U$S 1.929.804 de sobreprecio.

¡A la pucha! ¡No llega a los cinco millones ni poniéndole el precio del metro cuadrado de la Torre de la Defensa! ¿Qué habrá pasado? ¿Se habrán equivocado? Les sugiero que revisen los cálculos.

Ing. Ricardo Brasesco