Se dieron a conocer las obras ganadoras de la edición 2025 del Premio Nacional de Música, que impulsa el Ministerio de Educación y Cultura, y en la categoría Popular de raíz folclórica se destaca especialmente la presencia sanducera. El primer premio fue otorgado a “Memoria de un río”, del sanducero Matías Romero Balado, mientras que el segundo correspondió a “Del Queguay”, compuesta por Pilar Apesetche, sanducera por adopción, y Enzo Fernández, también sanducero.
Compositor, guitarrista y arreglador, Romero es conocido por su trabajo con formaciones como Ricacosa o el Dúo Matina, y como guitarrista de artistas como Braulio López, Laura Canoura, Maia Castro, Yisela Sosa, Sergio Fernández Cabrera y Tabaré Leyton, entre otros. Apesetche, nacida en Tacuarembó, creció entre Tambores y Paysandú, de donde es oriunda su familia materna. Consolidada como una de las voces más representativas de la nueva generación del folclore uruguayo, ha publicado el disco La flor de la higuera (2023). Su lanzamiento más reciente es Valsecito de Tacuarembó, junto a Flavio Machado. Enzo Fernández, por su parte, se ha destacado como guitarrista, compositor y productor. Ha trabajado como sesionista y arreglador en proyectos de artistas como Omar Romano, Laura González Cabezudo, el conjunto Guitarras Montevideanas, Julio Cobelli Trío y la propia Pilar Apesetche, entre otros. En 2022 lanzó el disco Vientos del litoral, que ha venido presentando junto a su trío.
Las obras premiadas
Según dijo Matías Romero a EL TELEGRAFO, su obra –una milonga instrumental– nació durante una travesía por el río Santa Lucía. “En febrero, junto a Claudio Perdomo –un poeta de Santa Lucía–, Enzo Bonizzi y Mateo Cuenca –guitarristas de la misma ciudad–, hicimos una travesía en dos canoas desde las nacientes del río –allá por Paso Roldán, en Minas– hasta la ciudad de Santa Lucía. Fueron siete días, remando un promedio de ocho horas por día”, relató. En una de las noches de campamento, alrededor del fuego, le vino a la mente la melodía que daría origen a la milonga premiada, “toda orquestada, con los arreglos. Me ha pasado muchas veces y casi nunca me acuerdo de nada. Pero esta vez tenía todo el tiempo del mundo para repetirla en mi mente. La repetí el resto de la noche, hasta que me dormí. Al día siguiente me acordaba, y la seguí repitiendo en mi mente durante todo el resto de los días, mientras andábamos remando por el río. Así la pude sostener hasta que llegué, y con la guitarra le fui dando forma. Armé una maqueta, y eso fue lo que mandé a los premios”. El título de la obra también tiene su historia. “Le pedí a Claudio que me sugiriera un nombre, y él propuso ‘Memoria de un río’. Va por ahí, porque está relacionada con esa experiencia de conocer el largo curso del Santa Lucía, o un tramo de él, hermoso. Me enteré también de que el río se llama Araicuay (en guaraní, ‘río refugio de las nubes’)”.
Sobre la canción que obtuvo el segundo premio –un chamamé que incluye expresiones en guaraní–, Pilar Apesetche relató que la chispa creativa inicial fue el comentario de un amigo, que le dijo: “Nosotros, que crecimos en el Arroyo Malo, tenemos buena fortuna”. Y ella le respondió: “Pero yo crecí bañándome en el Queguay”. Después, rememorando ese diálogo, llegó la inspiración, recuerda. “Quería incluir palabras en guaraní, así que armé esta historia de amor entre las aguas del norte uruguayo. Quizás me centré más en mí, en mi origen, Tambores, con mención al cacique Juan Pedro, que después de Salsipuedes fue perdonado y vivió sus días allí. Para asegurarme del uso correcto del guaraní contacté a un músico paraguayo, Gustavo Torres, que me ayudó con pronunciación y palabras”. El trabajo musical se completó junto a Enzo Fernández, “con quien armamos la música del estribillo y preestribillo. Él grabó todos los instrumentos y los arreglos, excepto el acordeón, que fue de Daniel Rosa. Del Queguay es una historia de amor avalada por la Virgen de Itatí. Y un homenaje a esa tierra, a sus habitantes originales, a mi propio origen e historia, y al amor, por supuesto”.
Obras ganadoras
En cuanto al resto de las obras premiadas, en Clásica contemporánea, el primer premio fue para “Cuerpo y cuerpo”, de Vladimir Guicheff Bogacz, y el segundo para “Bagatela”, de Iván Fernández. En Rock y pop, el primer premio fue para “En el espejo”, de Laura Gutman, y el segundo para “Todo percance”, de Diego Silva Piedra. En Tendencias, música electrónica y urbana, el primer lugar fue para “Si algún día me duele”, de María Belén Giannini, y el segundo para “Farfalla”, de Melany Luraschi. En Tango, el primer premio fue para “Otra frontera”, de Federico Araujo, y el segundo para “Por siempre tango”, de Julio Cobelli. En Candombe, el primer lugar correspondió a “Una rosa”, de Sebastián Jantos, y el segundo a “Candometric”, de Alejandra Gómez. En Jazz fusión, el primer premio fue para “Satisfallidos”, de Rodrigo Cotelo, y el segundo para “Porfiado”, de Gustavo Casenave. En Infantil, el primer lugar fue para “Mañanita fría”, de Martín Tejera, y el segundo para “Domi”, de Pilar Banchero y Lucía Banchero. En Murga, el primer premio recayó en “Verme en el sol”, de Mariana Pereira, y el segundo fue para “Tango y murga”, de Maximiliano Porciúncula. Finalmente, en la categoría Tropical, el primer lugar fue otorgado a “El plan perfecto”, de Aníbal González, y el segundo a “Yo que daría”, de Jhoanna Duarte.

