“Títeres en Territorio” pasó por Paysandú

Llegó a Paysandú el Ciclo de Talleres “Títeres en Territorio”, organizado por el Ministerio de Educación y Cultura que está recorriendo el Interior del país desde el año anterior. Fueron dos jornadas en la Sala “Elsa Morales” donde público variado, de diferentes edades y vinculados a distintos aspectos del arte pudieron participar de manera lúdica e interactiva. Desde Montevideo llegó el tallerista Ovidio Fernández, quien cuenta con una amplia trayectoria y experiencia en el tema. El año anterior dictó este taller en 11 localidades distintas, ciudades capitales y localidades más pequeñas; este año ya realizó siete del mismo tenor. La oportunidad fue propicia para que EL TELEGRAFO dialogara con él.

Según explicó, “la idea justamente está en el nombre, llegar al territorio con los títeres, a distintos lugares, pero no con las clásicas funciones o construcción de muñecos, sino con la ‘disciplina títeres’, que tiene que ver con el arte escénico”. Lo que generalmente se vincula al tema es el arte plástico (creación de muñecos) o una actividad para niños. “La idea es desterrar un poco esos dos aspectos, como ejemplo digo que el guitarrista no se hace su guitarra, hay un luthier que lo hace, el guitarrista es quien aprende a dominarla, a tocarla. En el taller logramos que cualquier objeto, incluso objetos duros y puros (termo, mate, celular, etcétera) que podamos intervenir, y que con algún artilugio lo podamos mover y contarle algo a alguien, ya estamos frente a un títere”.

Se trata entonces de una idea más amplia que la del muñequito con ojitos y naricita movido por una mano. “Tenemos un montón de técnicas: sombras chinas, teatro negro, títeres gigantes que miden 5 metros, títeres pequeños, de caja. No llegamos a ver todos en esta instancia, pero por lo menos nos asomamos a un vasto mundo que es mucho más complejo y completo del que generalmente creemos. Muchas de las cosas que tratamos ahora ya las conocemos, porque jugamos desde siempre, desde que nacemos, lo primero que recibimos es un sonajero”, explicó a los participantes que escuchaban atentamente. Y continuó: “vamos a poner luz sobre esta disciplina y ampliar su concepto; es importante generar una mirada amplia que tape ese primer preconcepto de títere pequeño, para niños, generalmente con historias banales, hasta un poco tontas. Si el público piensa que estamos haciendo algo aburrido, la culpa es del titiritero, porque no supimos hacer las cosas mejor. No todas las historias son así. Somos varios quienes hacemos otras cosas, como trabajar para adultos; en mi caso he dirigido espectáculos como Romeo y Julieta, con texto original o Juan Moreira, todo con títeres, que si se tratara de los que conocemos de la infancia, sería imposible”.

Una rama del arte como fuente laboral

También dejó en claro que no está mal seguir creando obras para niños, o del teatro de títeres clásico, ya que mucha gente y durante mucho tiempo ha trabajado y lo sigue haciendo para ganar dinero; lo que transmite al grupo es que debemos saber que hay más opciones, muchas más. Utiliza como ejemplo la familia, diciendo que “todos tenemos un tío pelado, uno flaco, uno gordo, uno que es medio botón, otro que es macanudo, personas de todo tipo; y con los títeres pasa lo mismo, es una familia enorme y muy variada”.

“Este ciclo de talleres tiene la oscura intención de reflexionar sobre la necesidad de lograr algún espacio de formación de titiriteros, algo que no tenemos. Yo doy clases en la Intendencia de Montevideo, pero solo es un taller de dos horas semanales, y creo que la ausencia de esta enseñanza debería ser aprovechada para incluir la disciplina en todo el país. En cada lugar donde hemos impartido el taller nos han manifestado su interés. Hemos tenido mucha receptividad, no solo por la muy buena concurrencia, sino porque se entendió la parte conceptual y despertó interés. Tanto que, por ejemplo, ahora vamos a hacer un taller virtual con la gente de Melo”.

Como fuente laboral, los títeres necesitan de libreto, actores, técnicos, creadores de elementos (por ejemplo escenografía), músicos y personas de todas las áreas que la creatividad incluya. Es una herramienta artística y comunicacional riquísima que tiene miles de años y sigue vigente en muchas formas. Pueden utilizarse para hacer montajes, presentaciones de todo tipo en casi cualquier lugar, (por ejemplo difundir una campaña de vacunación).