La problemática del contrabando se ha convertido en una gran preocupación para el sector avícola de nuestro país, a tal punto que la Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (Cupra) no descarta pedir una reunión con autoridades del Ministerio del Interior para tratar la situación.
En un comunicado, Cupra reiteró su “profunda preocupación por el contrabando de carne de pollo evidenciado por notorios casos detectados en las últimas semanas, los cuales representan un perjuicio para la industria avícola nacional”.
A modo de ejemplo: en diciembre del año pasado, la Jefatura de Cerro Largo incautó más de tres toneladas de suprema de pollo. En enero, la Policía de Florida incautó media tonelada de supremas de pollo, y más recientemente, en Tacuarembó, se incautaron por parte de la Policía y Aduanas, 185 kilos de muslo, 132 kilos de pechuga y 5.940 huevos de gallina, entre otros productos alimenticios.
La inquietud de la Cámara fue expresada de forma oficial y a través de una carta a las autoridades de la Dirección Nacional de Aduanas (DNA), en la cual se refería a “la presencia de productos avícolas de contrabando en comercios locales”, a la vez que pidió “ser informada sobre el avance de las investigaciones correspondientes”.
Asimismo, la Cámara se puso a “disposición de las autoridades para colaborar y aportar información que contribuya al esclarecimiento de los hechos y a la prevención de nuevas situaciones de contrabando”.
El contrabando siempre es dañino para el sector afectado, pero en el caso de alimentos es más grave aún: “Se desconoce el origen del producto, así como las condiciones sanitarias, bromatológicas y de trazabilidad bajo las cuales fue producido, transportado y almacenado, sin las garantías de inocuidad que exige la normativa vigente”.
“Esto perjudica a un sector que viene realizando, desde hace años, un esfuerzo sostenido para profesionalizarse, mejorar sus procesos productivos y garantizar alimentos seguros y de calidad para la población uruguaya”, añade Cupra.
No se descarta, por parte de la Cámara, reunirse con autoridades del Ministerio del Interior: Se “evalúa pedir una reunión” con el objeto de “interiorizarse de las investigaciones en curso relacionadas a estos temas”.
“La Cámara reafirma su compromiso con la legalidad, la salud pública y el fortalecimiento de la producción nacional, y destaca la importancia de la articulación entre el sector productivo y las autoridades para combatir prácticas ilegales que afectan a toda la sociedad”, dice el comunicado.
Por último, se “aconseja a la población consumir productos identificados de empresas habilitadas que cuentan con el control de inspección veterinaria del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y los controles de inocuidad del Instituto Nacional de Carnes de nuestro país”.
Impacto de las altas temperaturas
El presidente de la Asociación de Façoneros de Pollos, Juan José Prando, se refirió al impacto que ha tenido el calor en la producción de aves, y dijo a TodoElCampo que en general, en la zona avícola del país, la ola de calor no llegó a ser tal, aunque sí hubo “alguna mortandad, pero no fue nada exagerado. Por ahora, la situación es bastante llevadera”. El deseo es que “el verano siga así” sin grandes alertas por altas temperaturas”.
En otro orden dijo que le preocupa que haya animales grandes con muchos días en las granjas. “El mercado está un poco pesado” y a pesar de eso “no se quiere congelar, porque después de congelado el pollo ni la venta es la misma”, debiéndose agregar “los costos del congelamiento”.
Eso lleva a que el pollo permanezca “unos cuantos días más” en las granjas, y “los façoneros sabemos lo duro que es tener una semana o diez días más un pollo ya finalizado. Gastamos energía y mano de obra, sin que resulte redituable”.
IMPORTACIONES Y PRODUCCIÓN
En la segunda mitad de 2025, la avicultura pasó de la importación de más de 80 contenedores de pollo desde Brasil a una especie de superproducción nacional. Consultado Prando al respecto, dijo que la producción “crece año a año”, con cierres de semana de faena que habitualmente son récord. Esa mayor producción estabiliza el trabajo de los façoneros, precisó.
Lo que pasa en todos los rubros, incluida la avicultura, es que puede haber buenos y malos momentos con falta de producto. Cuando eso sucede “aumenta un poco el precio” llevando al gobierno a actuar “habilitando importaciones exageradas, como ya nos pasó. Y cuando la producción vuelve a la normalidad tenemos sobrestock de pollos, que lleva a los industriales a especular un poco y dejarlo unos días más” en los establecimientos.
Algunas de las consecuencias de ello son “el riesgo económico, el estrés calórico y más gastos para el façonero. Falta algo de criterio en el gobierno para manejar ciertas cosas”, apuntó.