Existen varios niveles de predisposición a las patologías vinculadas a las altas temperaturas, pero el golpe de calor es la de mayor gravedad, está infradiagnosticada y es prevenible con la hidratación o evitando la exposición a las altas temperaturas de niños menores de 6 años y adultos mayores de 65.
El Dr. William Niell, asistente de Emergencia del Hospital de Clínicas y director técnico del Hospital de Paysandú, reconoció en primer lugar “el cambio climático que genera muchas olas de calor que repercuten en la salud de los usuarios, principalmente niños menores de 6 años y adultos mayores”.
Estas reacciones “principalmente ocurren en los extremos de la vida, donde los niños no pueden tomar conductas anticipatorias como hidratarse, usar ropa holgada y fresca para soportar el calor o ponerse a la sombra. El adulto mayor depende de otras patologías, tienen mayor predisposición a deshidratarse por causa de los fármacos, como antihipertensivos o diuréticos”.
No obstante, alertó sobre la necesidad de continuar con las prescripciones médicas, “pero ante las olas de calor, es importante la consulta para saber si se reduce la dosis o se abandona el fármaco”.
Durante los días de temperaturas extenuantes, “aumentan las consultas principalmente en la emergencia con sintomatología leve, pero el calor puede generar de forma escalonada y secuencial desde síntomas leves hasta síntomas muy graves. Esos síntomas graves se denominan golpes de calor, es un diagnóstico para un paciente que estuvo en un ambiente con temperatura y humedad elevadas”.
En la emergencia “se presenta un paciente con alteración en el nivel de conciencia o con tendencia al sueño, con una piel muy seca y caliente acompañado de una temperatura muy elevada que puede rondar, incluso, 40º. Son casos graves que requieren internación en el CTI y medidas precoces de enfriamiento”. En los niveles de menores riesgos, “se encuentra el agotamiento por calor que no presenta alteraciones a nivel del sueño. Tiene la piel sudorosa, registra una menor gravedad e incluso puede ser dado de alta. Entre la sintomatología más leve, los pacientes padecen cefaleas, náuseas, vómitos y diarrea por exponerse a las elevadas temperaturas”.
Niell resaltó que “son patologías prevenibles e infradiagnosticadas con síntomas generales, pero que pueden transformarse, con una adecuada hidratación. Sabemos que los niños, cuando son pequeños, no piden líquidos. Pero si es un lactante, es importante amamantar con mayor frecuencia para evitar la deshidratación o en la primera infancia ofrecer líquidos, principalmente agua”.
En el adulto mayor, los síntomas son similares “porque tienen trastornos con la sed por un envejecimiento general de su sistema nervioso y pierde ese reflejo. En el caso de las actividades físicas, es recomendable utilizar vestimenta adecuada, protector solar, gorro, lentes e instalarse en lugares frescos. Y, en cuanto a la alimentación, de preferencia elegir frutas y verduras que contienen líquidos para mantener la hidratación”, explicó.

