Hoy, en el Día de los Enamorados, este artículo es una invitación a mirar hacia adentro. En una fecha donde las flores, los encuentros románticos, fotos y chocolates ocupan el centro de la escena, pocas veces nos detenemos a preguntarnos por el primer vínculo que hace posible a todos los demás y con el cual estamos toda la vida: la relación con nosotros mismos.
En el libro Enamórate de tí, Walter Riso plantea una tesis tan simple como incómoda: el amor propio no es egoísmo, es salud mental.
Este autor sostiene que el amor hacia uno mismo “funciona como un dique de contención frente al sufrimiento mental”.
Estimado lector, no se trata de narcisismo ni egolatría, sino de un reconocimiento honesto de la propia valía sin la vergüenza o la culpa.
Esta distinción es necesaria y clave, teniendo en cuenta que vivimos en la cultura de la autoexigencia despiadada, frases hechas de hedonismo vacío donde se presenta el culto superficial al yo.
Amar sin anularse
Riso retoma la antigua máxima: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” y nos hace reflexionar invirtiéndola, si no me quiero ¿desde dónde amo?
En consulta, se observa en varios casos que en nombre de un supuesto amor las personas se autodesprecian, autosacrifican y realmente viven desde la carencia afectiva.
Carl Rogers afirmaba que el camino hacia la aceptación incondicional es la base del desarrollo personal. Es muy difícil ofrecer al otro lo que no nos concedemos a nosotros mismos. Nadie da lo que no tiene.
Los cuatro pilares del amor propio
Uno de los puntos más didácticos del libro es la descripción de los cuatro pilares de la autoestima: autoconcepto, autoimagen, autoreforzamiento y autoeficacia. ¿Qué pensás de vos mismo? ¿Qué tan capaz te percibís para lograr los objetivos? ¿Cómo te describís internamente? Tímido, fuerte, seguro, responsable, incapaz. ¿Cómo es tu diálogo interno cuando algo no sale como esperabas o cuando sí podes lograrlo? Lo anteriormente expuesto son estructuras psicológicas que sostienen el equilibrio emocional de una persona.
Muchos individuos en niveles profundos de la consciencia piensan que no merecen ser felices trayendo como consecuencias elecciones que no se realizan, desafíos que quedan inconclusos aunque se deseen profundamente teniendo muchas veces críticas despiadadas por los escasos resultados obtenidos.
Y eso, forma un mundo mental de rumiación influyendo en el amor propio.
El primer romance
En este día de los enamorados, te invito a que revises el romance más duradero de todos: el que tenés con vos mismo.
Como ya es tradicional en este espacio, te invito a la reflexión.
¿Qué tipo de relaciones estás teniendo: desde la libertad o desde la necesidad?
¿Te tratas con el mismo afecto que esperas recibir?
¿Buscas amor para compartir o llenar tu vacío?
Pensar sobre nosotros mismos es un acto de amor.
(097352937).


