Cuando en 2019 apareció la novela Cometierra, de la escritora argentina Dolores Reyes, su éxito no estaba garantizado a pesar de narrar con bastante solvencia algunos temas candentes. Pero a alguien se le ocurrió colocarla entre los libros de las bibliotecas de los liceos del vecino país y el gobierno de Milei inició un escándalo que le vino de maravillas a las ventas de la novela.
Claro, la trama era muy fuerte. Una joven del conurbano bonaerense descubre que puede resolver misterios al comer tierra. Puede ver dónde se llevaron a gente secuestrada, asesinada y a veces torturada. Daba para la polémica y así fue en un país tan acostumbrado a ella como Argentina. Que esa novela pasase a la pantalla era solo cuestión de tiempo y ahora puede verse la serie que se realizó en México basada en tal texto. Claro, no transcurre en Argentina a pesar de que dos de sus directores, Daniel Burman y Martín Hodara, son argentinos (la tercera es la mexicana Cris Gris) y también hay muchos cambios respecto a la novela. Incluso hay una parte de la producción que es uruguaya, que no nos vamos a quedar atrás nosotros tampoco ¿no?
Que se haya hecho en México y no en el vecino país puede responder a que sus creadores buscaron una libertad creativa y de trabajo que tal vez en su propio país no habrían tenido debido a, justamente, la polémica con el gobierno por el contenido del libro. Pero eso no quiere decir que los cambios que necesariamente se hicieron para pasar la trama de lo literario a la imagen no suavicen la trama.
Porque quien haya leído el libro verá como en la serie los “malos” lo son por derecho propio y los cuestionamientos al “sistema” si bien están, son bastante soslayados por la peripecia particular de los personajes. Claro, estamos hablando de una serie de Amazon, una de las plataformas más masivas, por lo que tiene que venderse y para ello se transforma lo que era una historia en la que el bien y el mal se difuminaban en una en la que están perfectamente delimitados.
Donde hay héroes (más bien una heroína) y villanos. Pero ojo, esto que puede parecer un grave defecto también hace funcionar la serie. Todo marcha sobre ruedas y el elenco ayuda a que lo que vemos tenga toda la apariencia de realidad que tiene que tener. No se puede juzgar una serie así por no ser más “profunda”, o más “testimonial”. Es entretenida y atrapante y con eso alcanza y sobra para recomendarla.
Además si la polémica por el libro continúa, quién sabe si alguien más, o estos mismos directores no vuelven sobre sus pasos y realizan en el futuro otra serie o, mejor aún, una película sobre el mismo tema y los mismos personajes. Mientras tanto, Cometierra es un ejemplo más de la madurez de forma y contenido a la que el audiovisual mexicano sigue llegando hace ya algunos años. Algo a lo que hay que prestarle más atención si queremos ver dónde se está haciendo televisión y cine del bueno.
Fabio Penas Díaz



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