“Una decisión tomada entre cuatro paredes que termina perjudicando a un pueblo”

Fancap y Sunca fueron recibidos en la sala “José Acquistapace” del Palacio Municipal.

El intendente Nicolás Olivera acompañado por la secretaria general, Gabriela Gómez, recibió a dirigentes de la Federación Ancap y del sindicato de la construcción (Sunca), antes del encuentro con diputados y ediles, con el fin de conocer los anuncios de las autoridades de Ancap a los trabajadores, sobre el plan de acción para la planta de portland de Paysandú.

“Trasladamos al intendente el plan que nos anunciaron las autoridades, porque todos tenemos muchas versiones y Olivera conocía lo hablado en el Parlamento. Cuando el directorio de Ancap manifestó que iba a prescindir de 75 trabajadores de las extractivas del Sunca, también señaló que la Intendencia es uno de los lugares posibles para la reubicación”, dijo el dirigente Paulo García.

En la reunión, el intendente negó la existencia de cualquier consulta por parte de integrantes del directorio del organismo. “Y ese es un aspecto más que nos confirma que el directorio va tirando cosas a medida que estamos reunidos. No hay una planificación ni una discusión seria”, agregó el referente de las extractivas.

Olivera manifestó su preocupación por la posibilidad del cierre de otra industria en el departamento. “Con el envío de 50 trabajadores a Minas y con la prescindencia de 75 trabajadores de las extractivas, es un golpe tremendo para Paysandú”.

García consignó que en Paysandú “hoy no hay opciones claras para la reconversión laboral. Porque es importante aclarar que hubo quienes mencionaron que, como nosotros pertenecemos al sindicato de la construcción, estamos acostumbrados a viajar por las obras. Pero nosotros no hacemos obras porque pertenecemos a las ramas extractivas. Vemos que lo dijeron por desconocimiento y es una propuesta totalmente fuera de lugar”.

Fancap y Sunca coincidieron en que el plan presentado por el gobierno, no fue consensuado con los trabajadores. “Como Sunca no fuimos consultados sobre este plan para la planta de Paysandú y en eso coincidimos con Fancap, que tampoco tuvo participación. Es, precisamente, lo que reclamamos a las autoridades cuando mencionaron en el Parlamento que hubo consulta con los trabajadores. Es más, solicitamos una reunión y nos recibieron para decirnos lo que pensaban. Recién ahí comenzamos a conocer parte de las resoluciones pero es lamentable que digan que los trabajadores estamos de acuerdo”.

Explicó que en la última reunión, “el vicepresidente Ignacio Berti nos comunicó que no venían a negociar sino a que nosotros colaboremos con el plan que nos presentaban”. El ejecutivo del Sunca solicitará la instalación de una mesa de negociación entre los trabajadores, el ministerio de Industria y la presidencia de Ancap. “Es necesario porque las reuniones hasta ahora no han tenido resultados”, dijo García.

Entre cuatro paredes

Eduardo Zabala, dirigente de Fancap, reconoció que las reuniones con los sindicatos y la conferencia de prensa son señales políticas. “Ya era hora que los referentes políticos, tanto diputados, intendente o ediles se reúnan para rechazar este plan, en el entendido que es malo para el departamento. A dos meses de la comparecencia de la ministra Fernanda Cardona y la presidenta de Ancap, Cecilia San Román, en el Parlamento no se había tomado una postura en conjunto, a excepción de notas en la prensa”, dijo a EL TELEGRAFO.

Durante el encuentro efectuado en la mañana de ayer, antes de la conferencia de prensa, “planteamos nuestra preocupación y pusimos en contexto las contradicciones que generan los anuncios de las autoridades”.

Zabala destacó los encuentros con autoridades departamentales, “para trasladarle la problemática que implica la reducción de la actividad industrial en un 80%, con un cierre técnico en poco tiempo. Eso, traducido en fuentes laborales, implica que tendrían que irse forzosamente 50 funcionarios a Minas, quedarían 60 personas en la planta y otros 75, de las extractivas del Sunca, quedarían a la deriva. La propuesta del gobierno es insostenible en el tiempo y al cabo de muy corto plazo es realmente un cierre”. El dirigente señaló que “además de las declaraciones, se hagan las gestiones pertinentes para detener esta especie de delirio que planea el directorio. No hay un ámbito de negociación y eso fue confirmado por el directorio. Pero, pasando raya, quedan dos etapas bien marcadas que es la detención de este proyecto e instalar una mesa de diálogo, donde los trabajadores hagamos propuestas que mejoren las condiciones del portland”.

Reconoció que “las repercusiones de este plan generaron incomodidad a nivel local y nacional. Se han llevado adelante un sinfín de acciones y esperamos continuar para que esta decisión tomada entre cuatro paredes, no perjudique a un pueblo entero”, concluyó.

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