La realidad ante las versiones pesimistas
sobre la Caja de jubilaciones de profesionales universitarios
Me voy a referir a las declaraciones del Dr. Gonzalo Deleón dadas a este diario el 13 de julio. Dado que no se explicita si las mismas son a título personal o involucran al Directorio que preside, puede deslizarse la sospecha de que fueran opiniones del Cuerpo. Por lo tanto me veo involucrado por ser integrante de la terna que alternativamente representa a los pasivos de la Caja en ese mismo Directorio, junto a los Dres. (médicos) Odel Abisab y Robert Long. Y en consecuencia en la necesidad de aclarar las posiciones porque no estoy de acuerdo con las opiniones vertidas por el Dr. Deleón y su discurso agorero.
Veamos pues cual es la realidad actual de la Caja. Según él, la Caja “desde hace cuatro años ha tenido que recurrir a las ganancias que le dan las inversiones realizadas en épocas de superávit” y concluye que esa complicación se subsanaría con cambios en el marco legal que la rige. Y a renglón seguido enumera una suma de dificultades que perjudican a las finanzas de la Caja: a) cambios demográficos, b) cambios en la composición por sexo (ahora hay más mujeres y viven más años, que los hombres, c) cambios en el mercado laboral (los que trabajan en dependencia a sueldo se van al BPS), d) aumento de la cantidad de jubilados en casi un 30 % en los últimos 5 años, e) aumento de la expectativa de vida que hace pagar durante más tiempo a más jubilados, etcétera.
Estas explicaciones que me veo en la necesidad de hacer, no van contra la persona del Sr. Presidente a cuyos padres y a él conozco desde hace más de 40 años. Van contra sus opiniones que considero erróneas. Combato los errores, no las personas.
El Sr. Presidente fue electo por la lista 6 que consiguió su electorado en base a una plataforma programática donde hizo afirmaciones rotundas que ahora parecen haber quedado en el olvido. Dijo entonces: “Está claro que la lista 6 no es una lista oficialista”. “La lista 6 es la lista del cambio”.
La referencia al “oficialismo” del cual tomaban distancia, iba dirigida al directorio anterior, que en el tiempo preelectoral era rechazado. Pero hete aquí que conseguidos los votos y sentados en el Directorio, en los hechos los dos directores electos por esa misma lista 6, casi en la totalidad de las resoluciones, votan junto con los dos directores delegados del Poder Ejecutivo. Y esos dos directores, son los únicos que habiendo pertenecido al directorio anterior (2013-2017, integran el actual directorio, porque el Poder Ejecutivo los reiteró en esos cargos para 2017-2021. Quizás en premio a haber logrado que una Caja superavitaria, el 22 de junio de 2016 resolviera suprimir y rebajar las prestaciones de sus afiliados pasivos y activos, sembrando sombras sobre el futuro de la Caja. Propinado ese mazazo a los afiliados, cundió la incertidumbre y procuraron información. Para las elecciones de mayo de 2017 donde se eligió a este directorio, todas las plataformas electorales pedían cambio. Resultado: el Directorio anterior fue repudiado en las urnas. Solo quedaron los dos digitados por el Poder Ejecutivo que los reiteró en sus cargos. De ahí en más la corriente sobreviviente con el soporte de algunos funcionarios importantes de la Caja, a los que nunca se les cayó una idea para mejorar los ingresos, se inició el tejido del clima funerario augurando el posible final de la Caja. Y hoy, mientras la delegación de los pasivos se ha convertido en el motor del Directorio proponiendo acciones para generar ingresos, vemos con tremenda pena que el Sr. Presidente parece actuar convencido de ese discurso tenebroso y sepulcral. Cuando leemos que ha salido a los medios de la prensa nacional y departamental diciendo que “la Caja se va a descapitalizar hasta consumir todas sus reservas en el entorno de 2030”, lo vemos como el pregonero y abanderado de una columna luctuosa y sombría que camina hacia la extinción y que solo esperan que los salve una ley, que lógicamente dependerá de las voluntades ajenas de los parlamentarios, en vez de tomar las medidas que hemos expuesto para lograr la recuperación económica financiera por nuestro propio esfuerzo como fue desde 1954 en que se fundó la Caja.
Esos dos directores del Poder Ejecutivo son pues los más auténticos representantes de aquel oficialismo al que fustigaba la propaganda de la lista 6. Esos son los directores del continuismo y obviamente defienden la política del directorio anterior que integraron. Consecuencia: en el pleno de los 7 directores, esos dos más los dos de la lista 6, suman cuatro votos que son generalmente mayoría. Los ayuda en la consolidación de ese frente común, el Sr. Gerente General, factótum de la administración anterior y de la presente. Por lo tanto, en los hechos la lista 6 es oficialista del peor oficialismo: de aquel del directorio anterior que las urnas repudiaron. Y por si eso fuera poco y como lógica consecuencia de lo dicho, queda claro que la lista 6, tampoco era antes ni es ahora “la lista del cambio” como le dijeron a sus electores.
Cuando el Sr. Presidente hace referencia a todos los inconvenientes que mencionamos al principio, surge la duda de si antes de tomar el cargo desconocía esos datos. Suponemos que no, porque de lo contrario hubiera sido temerario presentarse como candidato. Pero en nuestra visión, todos esos inconvenientes se revierten promoviendo el aumento de los ingresos a la Caja y de eso hizo poco. Dijo en su propaganda la lista que encabezó: “No se deben equilibrar los balances de la Caja, en base a recortes de beneficios, sino a una mejora de la gestión”.
Pero justamente la gestión no mejora porque para aumentar los ingresos hay dos áreas de acción que son: convencer aunque sea parte de los 70.000 activos que declaran no ejercicio, de que la Caja bien gestionada puede ofrecer beneficios, siempre que todos los más posibles de ellos se conviertan en aportantes y por otro lado tratar de redimensionar las deudas que muchísimos afiliados mantienen y proceder a documentarlas y cobrarlas. No pensamos en cobrar los 700 millones de dólares que están en danza, pero sí una parte considerable de los mismos. Lamentablemente de eso los únicos que hemos ofertado soluciones somos la delegación de los pasivos, y el Ing. Oscar Castro representante de una lista de activos. Esas dos bancas del Directorio, son el motor de propuesta de un directorio donde hay una mayoría que ahora dice que para solucionar los problemas de la Caja hay que proceder a una reforma macro de la seguridad social. Empezando a dejar por el camino la promesa electoral de la necesidad de “una mejora de la gestión”.
Además de las dos referidas también junto con el Ing. Castro hemos presentado iniciativas tendientes a mejoras de gestión como el incremento de los préstamos a los afiliados que hasta hoy son una parte minúscula del portafolio de inversiones. ¿O los profesionales nunca necesitan sacar un préstamo en un Banco? ¿La Caja no puede hacerlo? También hemos apuntado a que se invierta en financiación de emprendimientos constructivos como sabemos que hace la Caja Notarial. Crear una escala nueva de categorías para aquellas carreras con menos expectativas económicas, de modo que aporten menos y se jubilen con montos menores a los actuales, pero seguramente mejores que los del BPS. Y si vamos a hablar de reformas de leyes, derogar la prohibición de la existencia de fijación de honorarios profesionales por carrera, que se nos impuso alegando la “libre competencia”.
Las reformas a la Ley Orgánica las vemos necesarias en temas puntuales, en algunos artículos, pero de ahí a una Ley nueva o meternos dentro de una reforma macro de la seguridad social con el BPS y otras cajas conflictivas, hay una distancia considerable.
Como contestación a todo el panorama que nosotros vemos factible de mejorar y para lo cual hacemos propuestas, encontramos la negativa de los votos del “nuevo oficialismo”, de “los 4 + ¿1?”, pregoneros del discurso catastrofístico, lúgubre, agorero, del Sr. Presidente que augura la muerte de la Caja en el 2030. Se queja de que cada vez hay más gente que se jubila, y es justamente ese su discurso, el que acicatea y logrará una estampida de profesionales en busca de la jubilación. Si ahora hay muchos que se jubilan a los 63 ó 64 años, con ese pronóstico, se jubilarán todos apenas cumplan 60 años. De ese modo estará logrando aumentar las erogaciones, en vez de imaginar soluciones para aumentar los ingresos.
Para colmo nos hemos enterado que ha pedido licencia por un año. O sea que luego de las declaraciones periodísticas que ocasionaron estas líneas, de sus declaraciones en Búsqueda, de sus alocuciones en Rocha y Maldonado llevando el pregón de la muerte anunciada de la entidad que preside, ahora se va. Luego que dejó el campo minado se retira de la acción.
Flota la pregunta, ¿a qué intereses sirvió este año el desempeño de sus funciones? A los jubilados no, a los activos tampoco. Basta con ver el cuadro que acompañamos para ver que justamente los activos que representa la lista 6 –y todos los demás activos– corren el peligro de ser alcanzados por reformas en ciernes consistentes en el aumento en la edad de jubilarse y la rebaja de la tasa de retorno, entre otros cambios. Trabajar hasta los 65 años y jubilarse con el 45% de la tasa de retorno. El error más grave y lapidario de la actuación de la lista 6 –hasta el momento– es no haber sido coherente, no haber cumplido con su plataforma electoral, o sea con sus votantes. Cada cual que juzgue. Las actas de las sesiones del directorio se pueden leer en la página web de la Caja. Allí están las actuaciones de nuestra representación de pasivos y las de los activos. Invitamos a leerlas. Cada cual que juzgue en consecuencia.
Ing. Agrim. Ramón Appratto Lorenzo
