El 11 de setiembre, 25 años después
A las 8.46 del 11 de setiembre de 2001, el vuelo 11 de American Airlines impactó contra la Torre Norte del World Trade Center. Diecisiete minutos después lo hizo el vuelo 175 contra la Torre Sur. A las 9.37, otro avión chocó contra el Pentágono. El cuarto, desviado por pasajeros que intentaron recuperar el control, cayó en Shanksville, Pensilvania. Las Torres colapsaron a las 9.59 y a las 10.28. El edificio 7, de 47 pisos, cayó a las 17.20. Murieron 2.977 personas. Veinticinco años después, aquel ataque sigue siendo uno de los hechos que más marcaron la historia contemporánea.
La investigación determinó que los 19 secuestradores pertenecían a Al Qaeda, organizada por Osama bin Laden. La Comisión del 11-S concluyó que el ataque no fue imposible de anticipar sino el resultado de amenazas conocidas, información fragmentada y fallas institucionales: la CIA y el FBI no compartían adecuadamente datos sobre algunos de los futuros secuestradores. El ataque derivó en la invasión de Afganistán en octubre de 2001 y, en 2003, en la de Irak –país que no tenía vinculación con los atentados–. También transformó radicalmente el sistema de seguridad interior estadounidense y la relación entre libertad y vigilancia.
Las preguntas no se agotaron con el relato oficial. El colapso del edificio 7 –que no fue impactado por un avión– alimentó teorías alternativas que las investigaciones técnicas del NIST no respaldaron, aunque sin cerrar todos los interrogantes. En Uruguay, el 11-S llegó mientras el país entraba en el tramo final de una recesión que desembocaría en la crisis bancaria de 2002. El único uruguayo fallecido fue Alberto “Pocho” Domínguez, de Colonia, en el vuelo 11.









