Quinto Día

Plácido Domingo y su estelar regreso a Uruguay

El entorno de la Plaza de Toros Real de San Carlos de Colonia del Sacramento, en una noche algo cálida pese al avanzado otoño, hacía que la gala resultara mágica y acogedora. La recuperación de ese templo taurino devenido en centro de espectáculos, de marcado estilo mudéjar –como los recintos españoles–, con sus gradas acondicionadas, con la zona del ruedo y las vallas de los banderilleros como si estuvieran preparadas para una lidia.

La iluminación tenue y certera, el sobrio escenario dándole la espalda a las tribunas inhabilitadas, las sillas en el campo –con almohadones en los asientos–, la estructura redondeada, el aire a anfiteatro del complejo. Todo preparado para la ocasión en este Monumento Histórico Nacional construido en 1910, y con un público respetuoso y deseoso de disfrutar de una figura que no pisaba el país –y por única vez, hasta este sábado 20 de abril pasado– desde 1996.

Allí se plantó Plácido Domingo, el gran barítono y tenor dramático español con sus 83 años de edad; como si el tiempo no pasara, su voz tronó potente, expresiva, limpia, clara y hermosa. Ovacionado en cada aparición, en cada acto. De este modo, fluyó esta Gala de Zarzuela junto a la Orquesta Sinfónica.

Ante casi 5 mil personas, con entradas agotadas que oscilaban entre los $3.000 y $12.000, con asistentes de varios departamentos y decenas de argentinos –que colmaron la capacidad hotelera de Colonia–, Plácido Domingo presentó un programa con una veintena de canciones –en el que incluyó tangos, boleros, clásicos de la música internacional–, y combinó sus apariciones durante el show con la soprano argentina Virginia Tola y la mezzosoprano española –nacida en Venezuela– Nancy Fabiola Herrera.

Dos prodigiosas voces que también se llevaron sus ovaciones y fuertes aplausos, y deleitaron a los respetuosos concurrentes de la Plaza de Toros. Y con todos ellos, los maestros directores de orquesta Eugene Kohn, estadounidense, y Fernando Condon, uruguayo.

A las 21.07, siete minutos más tarde de la hora prevista, las luces bajaron su intensidad, indicando que había llegado el momento. Enseguida, hicieron aparición los 55 miembros de la orquesta –en su mayoría uruguayos–, quienes tomaron su lugar junto a sus instrumentos y pusieron manos a la obra: guiados por Kohn, arrancaron con el intermedio de La boda de Luis Alonso.

Momentos más tarde, salió al escenario, por primera vez, el también productor y compositor, ganador de 12 premios Grammy, y exdirector general de la Ópera Nacional de Washington y de la Ópera de Los Ángeles, California. Plácido Domingo, quien formó parte del afamado trío Los tres tenores, junto a otro español, José Carreras, y al italiano Luciano Pavarotti (fallecido en 2007), hizo resplandecer su voz en el aire coloniense con Ya mis horas felices.

La mayor ovación, con un público que terminó de pie aplaudiendo a rabiar, la obtuvo con el aria o romanza ¡No puede ser! de la zarzuela Tabernera del puerto. En esta instancia, Plácido Domingo dejó ver su potencial de toda la vida con su gran voz de tenor, en el que los años parecen no hacer mella en sus cuerdas vocales ni en su vitalidad.

De cualquier modo, como sabe que los lustros no vienen solos, con sus 83 años, y en un show de más de dos horas, intercaló las apariciones en tablas con sus compañeras de canto, Tola y Herrera. Ellas salían solas o juntas, y en algún momento compartían escenario con el gran cantante español.
En esas circunstancias, el madrileño recordó a todos que aún sabe actuar, en las situaciones en las que involucraba diálogo entre los protagonistas, como en Me llamabas Rafaeliyo de El gato montés o en Hace tiempo que vengo al taller de La del manojo de rosas. “Antes que ofenderla yo, que se me caiga la lengua si yo…”, dice en esa zarzuela el español en su típico acento, mientras su partenaire le responde: “¿qué? Termine, ¿le da miedo?” “No lo crea”, asegura el barítono y tenor, y ya cantando: “Hace tiempo que vengo al taller, y no sé a qué vengo”.

Al finalizar el programa establecido de 15 temas, salieron todos –cantantes y maestros, junto a la orquesta– a saludar a los asistentes que les prodigaban, una vez más en la noche coloniense, un cerrado aplauso de pie. El presidente Luis Lacalle Pou fue el gran ausente que, por problemas de agenda, no pudo estar presente.

Después de las flores entregadas a las estrellas de la Plaza de Toros, de los renovados vítores a sus actuaciones, nadie se movió porque sabían bien que el asunto proseguía. Era el momento de los bises, en el que hubo tiempo para la música rioplatense con la interpretación de los tangos Volver, Caminito y El día que me quieras, o clásicos internacionales como Granada –infaltable en los conciertos de Plácido Domingo– y Quizás, quizás, quizás.

También hubo cambio de vestuario –de sus vestidos largos– de las cantantes. Y en estos eventos, tan poco dados a que los intérpretes se dirijan a los espectadores, el español se venció al sentirse tan cómodo: “Qué alegría tan grande tener un público tan fantástico”. Fue justo el instante para presentar al “bandoneonista extraordinario”, el uruguayo Leonel Gasso, con quien interpretaron Volver y sin orquesta.

Para la despedida, ahora sí, eligieron el bolero Bésame mucho de la mexicana Consuelito Velázquez. La gente aceptó la invitación de cantar con él para así cerrar una velada histórica y de ensueño que será recordada por siempre. → Leer más

Quinto Día

Un refugio en la cuchilla

Texto y fotos: Marco Rivero

A pocos —muy pocos— kilómetros de Guichón, por el “camino de arriba” hacia Piñera e ingresando por un camino vecinal, se llega a Cautiva del Arazá, más que una casa, un refugio, que lo empezó siendo para ellos mismos, un refugio en momentos en que la pandemia cesó toda la actividad turística a la que se dedican en Guichón y la zona, fue al proyecto que se dedicaron en ese tiempo. Luego, cuando pudieron retomar las tareas con turistas, le asignaron el propósito con el que se concibió, ser un lugar para alojar temporalmente a quienes llegan a la zona para hacer los diferentes circuitos que proponen.

Allí mismo, donde está el refugio, en un predio de varias hectáreas, hay suficientes atractivos como para dedicar una tarde, o más a recorrer. Pasar la noche allí a solas, sin apenas luz eléctrica, por ejemplo, y combinarla con la oportunidad de apreciar el cielo nocturno en una noche que además fue ideal para ello.

Cuando todo queda quieto solo se escucha el viento pasando sobre la cuchilla. Fue una gran experiencia, que mejoró todavía cuando, al otro día, llegó el prometido desayuno con dulces, quesos, tostadas, café, bollos —y de los grandes—, antes de salir a dar esa recorrida, nutrida por las infinitas anécdotas de la zona, que Carlos y Carola conocen tan bien.

Cantera

“La hipótesis es que se usó la piedra para el ferrocarril. En 1890 se inaugura el tramo que va de Paso de los Toros a Salto, que pasa por Paysandú, y aparentemente la textura de la piedra es la misma que está en las cabeceras de los puentes. Aparentemente es esa piedra que se utilizó”, indicó Urruty a modo de introducción, cuando apenas llegábamos al lugar. “Teodoro Pedro Luis Guichón en la década de 1850 ya aparece en la zona del Queguay, en el Paso Andrés Pérez, luego se va a la zona de Pandule y después recién termina comprando el campo. Todos estos probablemente hayan sido campos suyos”, prosigue relatando el guía y profesor jubilado.

“Si él negocia la posibilidad de una parada de tren en la vía férrea que le pasa por sus campos, es probable que hayan observado esto, buscado piedras adecuadas para eso. Estamos a tres kilómetros y medio, cuatro, de la vía. O sea, es muy accesible por arriba de la cuchilla llegar a este material”, dedujo. Es una teoría. Lo indiscutible es que en las paredes, dentro de la casa, se pueden ver las perforaciones que se hicieron en la piedra para colocar explosivos y extraer el material.

“Yo después traje piedra del Queguay, también usamos piedra de acá. Ya había como un descanso, continuamos la pared hacia arriba y armamos toda esta estructura aprovechando el terreno, como un refugio”, explicó.

Urruty hace notar que los restos grandes de piedra que permanecieron en el campo aparentan ser muy porosos, con imperfecciones, y seguramente por ello hayan sido descartados para el propósito que se buscaba. “En toda la vuelta se ve mucha lasca, o sea que se ve que trabajó gente. Encontramos picos de botellas, cosas así, que probablemente sean de esa época y del uso normal de esa gente, que estaría establecida”, redondeó.

Refugio

Dentro del esquema de funcionamiento de los Guías de Guichón, Carolina Valdomir ha sido quien ha desarrollado más la parte de senderismo, las caminatas. “La idea es que tenga esa función, de lugar de parada o de partida para esos circuitos, y después se alquila para gente que quiera utilizarlo con ese propósito. Es un refugio, rústico. La luz es solar, el agua es con captador de agua de lluvia, agua potable traemos. Tiene un baño seco, con un sistema ecológico de saneamiento”, repasó Urruty. “Está pensado para la mayor captación de luz solar en el invierno, y al revés para el verano, por los ángulos que quedaron de incidencia del sol: el mayor ángulo para la entrada del sol es a través de las ventanas, pero también tiene postigos para cerrarlo en el verano, pero, por la incidencia, en el verano prácticamente no entra por la ventana, y en invierno sí. A su vez, tiene mayor protección del sur, con ventanas más pequeñas”.

Circuitos

Valdomir señaló a su vez que desde que se pensó, el refugio se concibió como un lugar desde donde trabajar el circuito que recorre el este del departamento, parando en las localidades en alojamientos que ofrecen las mujeres rurales, pero lo usan quienes llegan a la zona a realizar cualquiera de los recorridos que ofrecen. “De acá salimos o acá venimos del Queguay, salimos a la cuchilla, a hacer el palmar, Piñera, yo hago todo por el camino de arriba. Vemos los palmares, las mangas de piedra. Por ‘arriba’ —el camino alternativo al que se pavimentó— es hermoso, nosotros decimos que es un geopaisaje”.

La guía describe que además por allí se pueden apreciar “los diferentes procesos del hombre en el ambiente: ves el campo natural, que en realidad no es natural, hay animales; ves las palmeras que crecen espaciadas, hay una de vez en cuando. El hombre incidió con la introducción de la ganadería”, relató. Se ven también otros modelos productivos, “como la soja y la forestación. Entonces ves cinco palmeras antiguas, que no se pueden tocar, por lo que con la soja lo que ha hecho es que las máquinas no pasen por ahí, y forman un círculo. Ahí se regeneran con un montón, 500 o mil palmeras chiquititas. Se forman islas, y la gente ve esas islas”.

Incluso en las zonas forestadas la flora autóctona se ha hecho lugar. “Como en una época hubo muchas mangas de piedra, hay piedras formando ángulos rectos y figuras geométricas, pudieron nacer los árboles nativos. Entonces vos ves los eucaliptos y en el medio aparecen esos árboles nativos haciendo dibujos. Es espectacular ver cómo sobreviven con otros árboles, como el pau ferro, del que se pueden alimentar las aves, porque del eucalipto no tienen cómo. La naturaleza surge y se defiende de todo eso”.

Valdomir agregó que, justamente, en las salidas “una de las cosas que hacemos nosotros es educación ambiental: mostrar los problemas y que vea la gente todo lo que tenemos. Lo bueno y lo malo, porque no deja de ser bueno también tener ciertos modelos para trabajar”. Y es que el paisaje se sigue transformando. “Recientemente, por la sequía, se cayeron muchas mangas de piedra acá. Y las medidas cautelares que hay con las mangas de piedra para la forestación son de apenas unos pocos metros. Ahora, cuando empiecen a pasar los camiones de tres cargas por esos lugares, imaginate cómo van a dejar todo esto”, lamentó.

Reservorio

El campo en el que se encuentra el refugio se llama El Arazá, y la casa en sí se llama Cautiva del Arazá, y esto tiene su historia. Es que en el campo hay un reservorio natural de arazá. Desde la casa se aprecian manchones verdes en la superficie del campo, en la ladera y encima del cerro. Las hojas de las matas rozan la parte inferior del vehículo cuando se ingresa. Es parte de lo que se puede apreciar en una recorrida por el lugar en la que cosechamos algunos frutos que ya venían coloreando. Son muy sabrosos, el sabor es dulce, pero un dulce extraño, ligeramente ácido.

“Estamos en la cuchilla de Haedo, en la divisoria de los departamentos de Río Negro y Paysandú, bien en el límite. Acá están las nacientes de los arroyos y cañadas de uno y otro lado. En el circuito vemos esas nacientes, los manantiales, los helechos, los árboles nativos, es un complemento del lugar, pero en sí esto está pensado para hacer senderismo, senderismo de muchos kilómetros, es un refugio para pasar la noche”, aclaró Valdomir.

“Tenemos la propuesta del Queguay, tenemos la propuesta por todo lo que es al este de Guichón, que toda la vida lo hicimos, y después tenemos la propuesta por el palmar. Son tres propuestas armadas y acá nos quedamos una noche, dos noches, depende del interés de la gente. Ha venido gente de Europa, franceses, ingleses; también han venido argentinos, peruanos, han venido de Canadá. No es que sea una cantidad de gente, pero vienen”. → Leer más

Quinto Día

La pesca es un arte… tecnológico

Por Pedro Dutour
Fotos: Gentileza

Sin la formación específica para desarrollarlo, pero con el ingenio y voluntad suficientes para concretarlo. El sanducero Frank Chalkling Bardelli, de 58 años, lleva más de tres lustros aplicando un software de pesca, probado y aprobado en varias partes del mundo, que mejora notoriamente esa actividad y permite evaluar y corregir diferentes estrategias de captura. Según las condiciones de cada lugar, simula el comportamiento de las artes de la pesca.

El software genera un ahorro de tiempo y de combustible, lo que repercute en el aumento de la producción y contribuye en el cuidado al medio ambiente. Con su empresa ha logrado diseñar redes de pesca, seleccionar distintos tipos de puertas de arrastre y redes, realizar análisis del comportamiento del sistema y sugerir correcciones, evaluar los costos de insumos, crear base de datos, integrar los resultados obtenidos y valorar el peso operativo.

Frank, que trabajó en más de 300 proyectos vinculados a la eficiencia pesquera, fue creador de otro software revolucionario: Trawl Vision 80, el cual capta todas las señales emitidas por sensores submarinos y genera una interfaz 3D; actualmente, es la interfaz más utilizada por los buques nórdicos y adquiridos por SIMRAD del grupo Kongsberg, Noruega.

En 2023, en tanto, desarrolló una nueva invención, llamada TrawlVisionMobile, una app para celulares junto con Inteligencia Artificial para contribuir con los pescadores en la toma de decisiones durante su trabajo diario. Hoy alcanza los 1.000 usuarios.

Todo un proceso

Desde los 17 vive en Montevideo, en el Parque Rodó, pero añora todo lo que sea de Paysandú. Recuerda su época de la escuela N° 8, del liceo N° 1, hasta que viajó a la capital para ingresar a la Escuela Técnica Superior Marítima de la UTU. Superados los estudios y los exámenes, se convirtió en patrón de pesca, que “vendría a ser como un capitán de pesca”, y comenzó a navegar.

Antes de fundar su empresa Acruxsoft SRL, en 2008, durante unos 30 años dedicó sus esfuerzos a la pesca industrial. En ese período, ya en la última década del siglo XX y cuando Internet no había explotado aún por esta parte del mundo, se le ocurrió crear “esta herramienta”, el software para pesca en alta mar.

“Son esas cosas que se te vienen a la mente. Pensaba en un instrumento que pudiera diseñar un arte de pesca, que es como un paracaídas gigante que se arma todo abajo del agua. El tendido puede llegar a los dos kilómetros. Todo eso está sometido a diferentes fuerzas, de la dinámica física y demás, que para el pescador y para el público en general resulta difícil poder integrar todo”, comentó Frank a QUINTO DIA.

En la actualidad, el pescador es “como un cazador”, y “depende mucho de la tecnología” para ser más eficiente y competitivo. “Hoy cada barco es como una nave espacial, con mucha electrónica y muchos elementos que van monitoreando un montón de cosas”, prosiguió.

Pero en aquel momento “no había nada” de lo que él pretendía y, para peor, no contaba con mucho tiempo para estudiar y navegar a la vez. De cualquier modo, pudo empezar a “escribir un libro” y generar el primer software, con mucha “formación autodidacta” en lenguaje, por ejemplo, en Visual Basic y en otros aspectos gráficos.

“Eso me llevó un proceso. Iba haciendo y aprendiendo. Primero lo desarrollé alrededor de 1993, con las básicas, y después fui pasando al lenguaje más avanzado hasta que llegué a concretar un software más profesional. Después del año 2000 ya comencé a crear un software más profesional y completo tanto en lenguaje como en gráfica”, explicó Frank.

En 2007, con el apoyo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), consiguió crear su propia empresa para largar y desarrollar el software, ahora sí, a mayor escala. “Como emprendedor no conocía a nadie. Había estado en una burbuja durante tantos años y tampoco sabía lo que era un plan de negocios. Solamente tenía la experiencia. Contaba con mi formación como marino, pero en tecnología no era ducho todavía. La parte empresarial la aprendí con los otros emprendedores”, contó el sanducero.

Y en 2008, Acruxsoft vio la luz en el LATU. Desde entonces, la firma ha sido galardonada con varios premios a la innovación tecnológica a nivel nacional e internacional. En concreto, tuvo la posibilidad de desarrollar comercialmente su software al acceder al programa “Ingenio” del LATU, que al ver en lo que estaba trabajando lo financió por medio del Fondo Emprender, para que dejara de pescar y se dedicara a desenvolver su empresa.

AcruxSoft, en líneas generales, provee soluciones tecnológicas para la mejora continua de la actividad pesquera, de la mano de un equipo multidisciplinario formado por ingenieros y expertos en pesca, y apoyados en las investigaciones científicas por el Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería Ambiental (IMFIA) de la UdelaR. En estos años ha desarrollado innovadoras herramientas informáticas, cursos de capacitación pesquera, diseño de aparejos de pesca y laboratorios de simulación para diferentes universidades en el mundo.

Simular, probar y expandirse

“En el primer año desarrollamos junto con la facultad (de Ingeniería) algo de innovación para el medio ambiente. Antes de ir con una red y probar todo en el mar sin saber bien lo que tenía o cómo mejorar, lo hicimos todo por simulación. Me di cuenta que la simulación era conocida desde hacía tiempo en muchos sitios, pero no en el área de la pesca de rastro”, dijo.

“No sabía tampoco si era novedoso o no porque no tenía mucho contacto con el mundo. Capaz que ya había 20 softwares, que estaba todo avanzado. Pero en realidad no había nada porque después empecé a ir a Europa y me contacté con empresas noruegas, francesas. Me dije, acá podemos trabajar con Acruxsoft”, agregó Frank. “Me fui potenciando para seguir desarrollando y crear por ejemplo una cosa que hasta el día de hoy es bastante innovadora, una de las que más se usa: un módulo que interpreta todas las señales submarinas y desde ahí se crea un escenario de 3D, cuyos datos te brindan diagnósticos”.

Una de las últimas novedades de la firma ha sido la creación de una aplicación vinculada a la pesca para los teléfonos inteligentes: con soluciones prácticas y resultados sobre la propulsión, despliegue, ángulos de ataque, selección y calibración de los portones, selección y tipos de cables, guinches, cálculos de flotación, lastre, peso, área, cortes de los paños, eficiencia técnica y tipos de mallas entre otras utilidades. Presenta además el sistema de algoritmos que posibilitan diagnosticar y mejorar los aparejos de pesca, comparando los datos ingresados por el usuario con registros empíricos.

En cualquier caso, mencionó que no se ha desarrollado en ningún otro lugar un software de las características que su firma ha llevado adelante. “No he tenido competencia en ese aspecto, es campo abierto. No es que no lo puedan hacer, pero se tienen que juntar muchas cosas; no es solamente ingeniería mecánica, también hay ingeniería en software, ingeniería naval”.

Frank indicó que la utilización de esos sistemas se ha vuelto “cada vez más demandante”, aunque no tanto el software como la consultoría. “Te dicen, tengo este software y esta herramienta ¿cómo puedo hacer?”

En ese sentido, ha asesorado a casi el 70% de la flota pesquera de Argentina. Este país “nos ha apoyado en forma tremenda”, destacó. “En Argentina hemos avanzado bastante y te digo que es por donde me estoy focalizando, donde estamos más posicionados, beneficiados por tanto la cercanía como porque las empresas han probado y les ha servido nuestra tecnología”, añadió.

Los países nórdicos también han trabajado con el software y para los que Frank ha dedicado “mucha capacitación en la investigación”. A su vez, ha llevado su experiencia a Italia, a Irlanda, al Reino Unido… “Ahora estamos con un grupo de escoceses, porque no hay otro software” como este, insistió el marinero sanducero. En Sudáfrica llegó a estar cinco veces en un año, laborando con una empresa “bastante grande” de Ciudad del Cabo.

En el resto de América Latina, la prestancia y prestigio de Acruxsoft se han expandido sobre todo hacia Perú, que es “muy profesional” y en la que la pesca resulta ser una actividad primordial para su economía, México y Brasil, en el que además se han inmerso en la capacitación universitaria.

En la nación más grande del continente, “siempre estamos invitados y somos la única empresa extranjera invitada en cualquiera de sus 16 universidades de ingeniería pesquera”, remató Frank. Todo un referente. → Leer más