
El último informe de la Oficina de Programación y Políticas Agropecuarias (Opypa) sobre el desempeño de la economía uruguaya y de algunas variables relevantes para el sector agropecuario, detalla que la economía uruguaya se contrajo 6% en el primer semestre del año en comparación con el mismo período de 2019, afectada por la pandemia por COVID-19 y, en menor medida, por el déficit hídrico registrado en el verano 2019-2020.
La declaración de emergencia sanitaria por COVID-19 modificó la movilidad de las personas, particularmente durante el segundo trimestre del año, y se reflejó principalmente en la reducción del valor agregado de la actividad comercial y de servicios. En el caso de las actividades agropecuarias, el primer trimestre se presentó más desfavorable respecto al segundo, debido a una menor producción agrícola y pecuaria.
Menos valor agregado por sequía
La caída del valor agregado de la agricultura se explicó por una menor producción de soja en la zafra 2019/2020 debido a la incidencia del déficit hídrico del verano 2019-2020, que dio lugar a un descenso de los rendimientos respecto a la zafra anterior, en la que además se habían registrado máximos históricos. La demanda externa relevante para Uruguay registró un importante ajuste a la baja, producto del significativo shock de demanda generado por la pandemia por COVID-19 a nivel global.
Las ventas externas de bienes (incluidas las zonas francas), totalizaron U$S 7.272 millones en enero-noviembre, casi 14% por debajo de lo observado en igual período de 2019. Este resultado se explica por la incidencia negativa de las ventas de celulosa, soja y carne. En contraposición, el arroz fue el producto con mayor incidencia positiva en las exportaciones registradas en lo que va de 2020.
Las exportaciones de bienes (incluida la celulosa) registrarían al cierre de 2020 una contracción de alrededor de 13% en valor respecto a 2019. Las exportaciones agroindustriales totalizarían unos U$S 5.857 millones, esto es, un 17% menos que el año anterior.

