Alertan por posible fortalecimiento del fenómeno de “La Niña” en marzo y abril

“Vemos que en el inicio del otoño podemos tener una menor cantidad de lluvias y un nuevo déficit en lo que sería básicamente el litoral oeste del país, en departamentos como Salto, Paysandú, Río Negro, Soriano y Colonia principalmente”, señaló el meteorólogo y consultor privado Mario Bidegain.
El experto analizó para Negocios Rurales del mes de febrero, los efectos de la sequía que sufrió el país y alertó por un posible fortalecimiento de La Niña en los meses de marzo y abril. Este fenómeno “que nos viene afectando por lo menos desde octubre del año pasado, que es responsable del déficit hídrico del último trimestre, sigue existiendo, a pesar de que está en una lenta situación de debilitamiento, pero va a seguir actuando durante los próximos meses, por lo que hasta que finalice el otoño vamos a tener sus influencias”.
Agregó que “si bien hemos tenido lluvias muy importantes en los meses de enero y febrero, creemos que el segundo mes del año va a terminar en niveles normales o por encima de lo normal. Principalmente la zona Este del país va a terminar en niveles muy superiores, y el litoral Oeste también va a terminar con lluvias cercanas a valores normales”.
“En Rivera se han superado los 400 milímetros en lo que va del año, en Melo y Treinta y Tres 300 milímetros, son valores realmente importantes en tiempos de sequía”. Pese a esto, entiende que “no hay que cantar victoria anticipada, porque creemos que en los meses de marzo y abril, va a volver el déficit, principalmente en el Oeste del país. Esto por efecto, justamente, de La Niña”.
Consultado sobre qué tan importante podría ser esa falta de precipitaciones, Bidegain señaló que “creemos que no va a ser de la intensidad de la que tuvimos en el último trimestre de 2020, ya que vemos que eso ha quedado atrás, en función de que La Niña también está en desaparición”.
Pero precisó que la situación en el suroeste del país “todavía no está normalizada y está faltando agua en el suelo de muchos departamentos. Por lo tanto, si volvemos a tener faltante de lluvias, recién estas tierras se van a recuperar hacia finales del otoño”.
Explicó que La Niña “sigue su curso, pero históricamente lo que ha pasado –lo vengo diciendo desde el año pasado–, es que durante enero y febrero es como que se pierde la señal sobre Uruguay del efecto, tanto en la fase cálida como en la fase fría. Sobre marzo y abril vuelve a manifestarse esta señal, que siempre existe pero que está enmascarada en febrero con otros factores dinámicos de la atmósfera y, por lo tanto, no se percibe en toda su integridad”.
Cerrando toda la información de 2020 “se puede decir que prácticamente todo el Uruguay terminó con déficit de precipitaciones, con montos de lluvias que estuvieron alrededor de los 1.000 milímetros de promedio en el año, cuando en un año normal supera los 1.300. Eso indica que en algunas zonas del país, como el suroeste, el déficit fue aún mayor, sobre los 400 milímetros faltantes. Eso para dar una idea a nivel de la escala anual, que tuvimos un año muy seco”.
Explicó que “esto se centró en los dos veranos, tanto 2019-2020 como 2020-2021, por lo tanto los suelos vienen sufriendo esto desde hace un año, por lo que todavía va a ser lenta la normalización, porque la faltante de agua se ha hecho notar durante muchos meses”.
Lluvias inferiores
El informe de situación del Instituto Plan Agropecuario, señala que dentro del periodo comprendido entre el 15 de diciembre de 2020 y el 15 de febrero de 2021, se registraron precipitaciones inferiores a lo esperado hasta los últimos días de enero, lo que prolongó y acentuó la situación de déficit hídrico que se venía constatando.
Luego de las lluvias de los últimos días, especialmente en algunas zonas del norte del país y especialmente en el Este de Uruguay, las aguadas, mejoraron su caudal y aumentaron sus niveles, logrando una oferta suficiente para el abrevadero de los animales.
En tanto que a consecuencia de la falta de lluvias y las altas temperaturas, el crecimiento de las pasturas naturales fue mínimo, disminuyendo su calidad al comienzo del verano en gran parte del país. Esta situación había comenzado a revertirse en la región litoral norte en diciembre. Luego del comienzo de las lluvias, en todo el país los campos comenzaron a reverdecer, mejorando la oferta en cantidad y calidad, por lo que si las condiciones se mantienen, puede preverse un buen otoño.
Fundamentalmente en la zona litoral, a pesar del año seco, las praderas se encuentran en buen estado, ofreciendo forraje de buena calidad.
Muchos de los verdeos de verano no se pudieron sembrar debido al déficit hídrico y los que se sembraron, tuvieron dificultades para implantarse. Luego de las lluvias comenzaron a crecer aceleradamente, capitalizando también la nitrificación del suelo luego del período seco.

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