Mediante un debate en el que participaron actores del Gobierno, legisladores, sociedad civil, academia y el sector privado, se llevó a cabo un encuentro de reflexión promovido por el Parlamento bajo el lema “Hacia sistemas alimentarios más saludables, sostenibles e inclusivos”, en donde se analizaron diferentes visiones a largo plazo con el objetivo de lograr sistemas alimentarios más sostenibles.
Este diálogo nacional se enmarca en el proceso preparatorio de la Cumbre Mundial sobre los Sistemas Alimentarios, que se llevará a cabo en setiembre en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Este programa es una iniciativa de las Naciones Unidas y cuenta con el apoyo de la Década de Acción para Impulsar la Agenda 2030 para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La convocatoria pretende ser el puntapié para sensibilizar a la opinión pública mundial, a la vez que pretende entablar compromisos y medidas que transformen los sistemas alimentarios no solamente para erradicar el hambre, sino también para reducir la incidencia de las enfermedades relacionadas con una alimentación deficiente, y para optimizar el uso de los recursos ambientales. El Consejo Directivo Central de la ANEP estuvo representado por la directora de Derechos Humanos, Gloria Canclini, quien realizó una exposición bajo el título de Adoptar patrones alimentarios saludables y sostenibles” en el marco del panel “Conocimientos, educación e información en materia de nutrición centrados en las personas”.
La directora señaló que la ANEP cuenta con una cifra de unos 700.000 alumnos, casi 2.800 centros educativos, 52.200 docentes, aproximadamente 13.400 funcionarios de gestión, y atiende más de 2.355 servicios de alimentación en todo el país. “Estos datos permiten calibrar el impacto que puede lograrse con la educación para alcanzar los objetivos que nos convocan”, indicó.
“La educación prepara para entender los procesos, interpretar los mensajes, promover una comprensión crítica y contextualizada, para protegerse de la publicidad engañosa, saber cómo acceder y seleccionar la información, y entender el alcance y limitaciones de la conducta humana”, añadió. Estas “son oportunidades para promover conductas responsables, cambios en los hábitos alimentarios, internalizar el componente ético en la conducta de consumo, y estimular estilos de vida más sostenibles”, reflexionó.
Según afirmó Canclini, la obesidad, el sobrepeso y el retraso en la talla son de suma preocupación para la educación, debido a que si bien son problemas de salud pública “impactan en el desarrollo social y económico del país y también en otras dimensiones relacionadas con el ambiente, los alimentos y los comportamientos socioculturales”.

