Agenda bilateral con temas pendientes

La reciente visita del presidente uruguayo Luis Lacalle Pou a Paraguay para considerar una agenda de interés bilateral ha puesto nuevamente sobre el tapete las posibilidades que se abren para países mediterráneos como Paraguay y Bolivia, de contarse con una mejor infraestructura y mecanismos aceitados de coordinación y acuerdos para beneficio mutuo con las naciones limítrofes, con vistas a poder aprovechar en mejor forma los cursos de agua de la región como salida hacia ultramar.
Pero como ha quedado harto demostrado, una cosa es la intención y/o los enunciados y otra la realidad, y ésta indica que a lo largo de las décadas ha habido verdes y maduras, a la vez que como naciones productoras básicamente de materias primas y tomadoras de precios, los avances y retrocesos dependen de los avatares de los mercados internacionales, además del talante de los gobiernos de turno en la hidrovía.
En el caso que nos ocupa, el mandatario uruguayo y su homólogo de Paraguay, Mario Abdo Benítez, protagonizaron una declaración en conjunto para dar cuenta sobre los temas que se trataron en los encuentros privados que tuvieron en el marco de la visita del presidente Lacalle Pou.
Paraguay conmemoró este fin de semana (14 y 15 de mayo) su independencia de España y en ese marco, Lacalle recibió la condecoración Orden Nacional del Mérito en el grado de “Collar Mariscal Francisco Solano López”, la mayor distinción del país.
Los presidentes informaron sobre la agenda abordada en la oportunidad, y en este sentido Abdo Benítez evaluó que “tuvimos la posibilidad de avanzar” en mayores procesos de “integración y de complementariedad” de ambos países.
“Tenemos una historia común, tenemos grandes gestos del Uruguay hacia Paraguay y de Paraguay a Uruguay, y esas son las raíces que fortalecen este proceso de integración mirando un futuro para que podamos construir un itinerario común y que nuestro proceso de integración sirva para el beneficio de nuestros pueblos. Independientemente de nuestra amistad personal, hoy nuestra gran tarea es poder buscar caminos de entendimiento, cooperación e integración para beneficio de nuestros pueblos”, aseguró.
Destacó que dialogaron sobre la posibilidad de utilizar la logística uruguaya de salida de los productos de Paraguay a los diferentes mercados del mundo, teniendo en cuenta que la nación guaraní no tiene salida directa al mar y que “consecuentemente Paraguay necesita una logística adecuada para que la producción pueda llegar de manera competitiva, eficiente y rápida a los grandes mercados”.
Amplió que “Montevideo siempre ha sido un puerto de salida de la producción paraguaya, pero queremos avanzar aún más en ver qué posibilidades tenemos para que Paraguay pueda tener presencia en las costas, en los puertos uruguayos, y tener soberanía en un territorio que nos puede permitir desde Uruguay acceder al mundo de manera eficiente y competitiva”.
“También conversamos sobre la posibilidad de seguir intercambiando comercio, la yerba paraguaya también es una materia pendiente, donde tenemos un montón de productores de buena calidad y vamos a seguir trabajando para poder abrir esos mercados para productores paraguayos”, agregó.
Por su lado Lacalle señaló que la coincidencia con la fecha de la celebración de la independencia paraguaya con su presencia no es casualidad y destacó que los vínculos entre los países “pasaron por distintas etapas”, pero subrayó que siempre tuvieron “comprensión” de cada individualidad y de cada país, del libre albedrío y de la independencia.
Señaló que en cuanto a valores y principios fundamentales y también temas comerciales, “seguramente tengamos enormes coincidencias y seguramente algún matiz. Cuando habla de la balanza comercial, que yo comenzaba a relativizar con algunos países, porque bien mencionaba la inversión uruguaya en Paraguay, no cuenta como balanza comercial, pero hay un ingreso de capital, de esfuerzo, de familias, que han elegido a esta nación para su prosperidad”, aseguró.
Señaló que las economías de Paraguay y Uruguay son “complementarias” en algunos temas y en otros “similares”, por ejemplo, a nivel cárnico. Según el presidente uruguayo, Paraguay se convirtió en un “gran productor de carnes y de agricultura”, algo similar a lo que sucedió en nuestro país; sin embargo, para Lacalle eso “no ha obstado” de tener carnes paraguayas en las góndolas de los almacenes y supermercados en Uruguay. Precisó que ambos países pueden confluir en intereses, y sobre todo por “el tema de la hidrovía y el tema portuario. Uruguay antes de ser Estado fue puerto. Primero el puerto de Montevideo y después del litoral y tiene una vocación de ingreso a esta región y por supuesto ser el puerto hub de muchos lugares tierra adentro de América del Sur y esencialmente Paraguay”.
Adelantó también que el sábado dialogaron sobre este tema, que no se resolverá “la semana que bien o el mes que viene”, pero que “indefectiblemente vamos a ir para ahí. La capacidad que tengan los gobiernos de empujar con el sector público y a través del sector privado, la instalación de puertos con productos paraguayos en nuestro país va a generar una situación de sinergia mutua importantísima”, expresó.
Varios temas incluidos en uno, pero que son al fin de cuentas los mismos que se vienen arrastrando desde el principio de los tiempos en la región, sobre todo en el caso de los países mediterráneos del Cono Sur latinoamericano, que tienen como contrapeso a sus ventas naturales de producción de base agropecuaria, como Paraguay, y riqueza minera y gas natural, como Bolivia, elevados costos de flete para el acceso a los mercados consumidores, lo que es particularmente relevante en productos y bienes de gran volumen y bajo valor relativo.
La hidrovía de los ríos Paraguay – Paraná, que llega al corazón del Cono Sur latinoamericano, es vital para Paraguay y Bolivia en tanto salida directa hacia el Río de la Plata, pero la historia indica que está lejos de tener el dinamismo y seguridad de navegación para toda época del año, en buena medida por falta de inversión en infraestructura –sobre todo dragado– pero penando además por obstáculos de carácter político sobre todo en la imprevisible Argentina, donde hay lobbies que no ven con simpatía la competencia paraguaya.
En cambio Uruguay tiene particular interés en utilizar la infraestructura de puertos como el de Nueva Palmira y Montevideo para potenciar su política de plataforma de servicios, en tanto es discutible las perspectivas que puedan tener los puertos litoraleños como Fray Bentos y Paysandú para recibir mercadería desde Paraguay, porque está el obstáculo de la burocracia aduanera de los puentes internacionales y la distancia excesivamente corta con el puerto de Montevideo para justificar la descarga y manipulación de la mercadería, que encarece sustancialmente el flete.
Pero de lo que sí se trata es de trabajar para potenciar el instrumento del transporte fluvial con vistas a tener mayor participación en la sinergia de producción y servicios, y es de esperar que instancias como el reciente encuentro Lacalle-Abdo pueda traducirse en avances reales con este fin, por encima de los consabidos enunciados, “solidaridades” y coincidencia de intereses, que la mayoría de las veces solo quedan en los papeles.