Por ley, el que puede cambiar la tenencia de un animal es el INBA

En entrevista con EL TELEGRAFO, la doctora Verónica Ortiz, con diplomatura en Derecho Animal, haciendo una interpretación de algunos artículos de la Ley 18.741, que regula la tenencia responsable de animales, aclaró que “el que puede cambiar la tenencia en un animal hoy”, en nuestro país, de acuerdo a nuestra legislación “es el Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA)”. La profesional se refirió a algunos artículos de la ley, como al decreto que la reglamenta, para luego explicar su significado, reafirmando que, en la eventualidad en que “por error, por omisión, por confusión”, una oenegé pudiera levantar un perro de la calle que tiene dueño, “como en toda situación de Derecho, la otra persona tiene derecho a ser escuchada”, lo que debe suceder en el ámbito del INBA.

¿QUÉ DICE LA LEY?

“El artículo 9 de la ley dice ‘todo tenedor a cualquier título, deberá no abandonarlo ni dejarlo suelto en lugares públicos de libre acceso, excepto los autorizados a tales fines’. Es decir, acá en Montevideo hay lugares físicos donde uno puede ir y dejarlos libres, pero la ley dice expresamente que no se puede abandonarlos, ni dejarlos sueltos en lugares públicos”, destacó la profesional. “En el literal j dice ‘impedir la permanencia del animal en la vía pública sin una supervisión directa de su tenedor’. Eso en el caso de cualquier tipo de perro”, precisó.

En lo que respecta al decreto que reglamenta esta ley, el 204 del 2017, “en el artículo 6º, ‘ante la presencia de un animal de compañía –perro o gato– que se encuentre suelto y sin identificación en la vía pública, se faculta al INBA a asignarle la calidad de tenedor responsable del mismo a una persona física que voluntariamente asuma la calidad de tal”, citó, explicando que ello significa que “si yo encuentro a un perro en la vía pública, que pienso que está perdido puedo tomarlo bajo mi resguardo y debería presentarme al INBA y explicar que es un animal que pienso que no tiene dueño y me hago cargo de él”.
“El artículo 9 de ese mismo decreto dice ‘se considera abandono cuando un tenedor deliberadamente –quiere decir con intención, a sabiendas, no que se te escapó de tu casa y no te diste cuenta– deja a su animal en lugares públicos y/o privados desconocidos sin el consentimiento previo de otro tenedor’”, refirió.
A la vez, “en el artículo 10 ‘se faculta al INBA a adoptar las medidas precautorias que estime pertinentes para prevenir y/o evitar actos o eventos que puedan tener como consecuencia un riesgo para la vida y/o la integridad física y/o el bienestar de las personas o animales’”, precisó.

“NO PUEDEN ESTAR SUELTOS EN LA VÍA PÚBLICA”

En resumen, “los animales no pueden estar sueltos en la vía pública; por su seguridad primero y porque la ley lo prohíbe. Entonces la discusión de ‘yo lo dejo a salir a dar la vuelta manzana y nunca pasó nada’, yo lo entiendo perfectamente, la casuística es innumerable; la ley no lo permite”, observó.
Ante la interrogante, si alguien se lo puede llevar, “yo tengo la presunción que cuando alguien se lo lleva, lo está protegiendo, está entendiendo que le está haciendo un bien al animal”, observó. “Si uno piensa la cantidad de casos a cargo que tienen las oenegés, los refugios, los rescatistas, nadie querría llevarse intencionalmente un animal que ya tiene un responsable. Todos los refugios, todo lo que exista de protección animal está desbordado. O sea, yo no creo que una oenegé se vaya a llevar un perro o un gato porque sí”, apuntó.
Igualmente, “en el caso de que eso sucediera por error, por omisión, por confusión, como en toda situación de Derecho, la otra persona tiene derecho a ser escuchada”, entendió.

COMPETENCIA DEL INBA

En este tipo de situaciones, en la que alguien podría llevarse un animal considerando que no tiene dueño, y luego aparece el propietario, quien puede definir “es el INBA, que tiene competencia para retirar un animal, para darle un tenedor provisorio si fuera el caso. El INBA que es el que tiene que asegurarse de que los animales estén en buenas condiciones y cuidados. Allí se presentarán las dos partes y serán escuchadas”.

En este tema, “me parece que nos encontramos con otra realidad que excede a la ley, que es la situación que tiene el INBA” y es que “tampoco da abasto”, aseguró. Más allá de eso, “el que toma esa decisión, el que puede cambiar la tenencia en un animal hoy, porque no tenemos jurisprudencia al respecto, porque los animales todavía no son considerados parte de una familia, como sí lo son en muchos otros países del mundo que existe concepto de familia multiespecie, con la reglamentación que tenemos de la ley, el órgano competente es el INBA”, reafirmó.

Consultada respecto a la potestad que tendrían las oenegés, explicó: “como competencia por estatutos no, lo que hacen es dentro de su objeto social, que es la protección de los animales no humanos, me imagino que las acciones que toman son en ese sentido; en el cumplimiento de mi objeto yo estoy protegiendo a este animal. Me imagino también que tendrán las pruebas y los testigos y demás para sostener esa posición”.

En ese sentido, aclaró que “es un tema de derechos” y como tal “hay que tener pruebas. Así como esa persona que alega ser dueño deberá probar que su animal de compañía estaba cuidado, en veterinaria, castrado, chipeado, o sea todo lo que pide la ley y que fue un minuto en el que se escapó, explicará sus razones, que serán atendibles o no, según lo que diga la ley o según lo que diga el INBA”.

“Es importante también tener en claro que a veces la ley tiene una intención y después en la realidad las cosas se dan diferentes y hay que ir trabajando y modificando sobre la marcha, ajustando lo que haya que ajustar para que el sistema sea mejor para todos, porque a veces la ley no puede prever todas las situaciones que se dan” y por ello, a veces se hace necesario, a partir de “cómo esa ley va funcionando en la realidad, ir adaptándola a nuestro país y a nuestra idiosincrasia”, concluyó.

TESTIMONIOS

En tanto, a partir de la publicación del caso de Lucía Novac, cuya mascota fuera levantada por una oenegé local, y que tuviera amplia repercusión en las redes sociales, se sumaron nuevos testimonios de personas damnificadas. Noelia Santos Ramos contó a EL TELEGRAFO que “el 21 de agosto se me escapó mi caniche de casa, Perla, y estaba en celo”. Fue encontrada por una vecina, que desconocía se era su perra, por lo que “la publica en Facebook” y al no dar con sus propietarios, se comunica con Amigos de los Animales. Tras averiguaciones, pudo saber que “Emily Britos había sido quien la levantó en un auto” desde la casa de su vecina.

Enterada, se comunicó con Laura De León, explicándole la situación, y confirmó que su mascota se encontraba en esta oenegé. Sin embargo, el día que habían acordado levantar a Perla, le comunicaron que se había escapado. Pese a sus esfuerzos por encontrarla, no logró dar con su paradero.