La Cocina Comunitaria de UTEC, un espacio para apoyar a emprendedores gastronómicos

En agosto de este año, la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC) en su sede de la antigua Paylana, inauguró el espacio emprendedor Cocina Comunitaria, con el cometido de apoyar la labor de emprendedores gastronómicos que necesitan un lugar donde elaborar sus productos alimenticios en forma segura y con todos los requisitos exigidos por Bromatología. A través de esta iniciativa se dio respuesta tanto a demandas del ámbito académico como de la sociedad local.
En diálogo con EL TELEGRAFO, la coordinadora de UTEC Paysandú, Anabella Estévez explicó que este “es un espacio que tiene dos focos. La cocina se crea en parte para dar un espacio a quienes no tengan un lugar habilitado para poder cocinar”.

En este sentido, refirió que durante la pandemia mucha gente optó por buscar una nueva fuente de ingresos, como “empezar a hacer una vianda, alfajores, budines en su casa para poder vender”. Atentos a esta realidad, “lo que hicimos fue habilitar una cocina con todo lo que conlleva, con toda la documentación, y la gente que viene a la cocina tiene que tener ese número de habilitación para poder cocinar y comercializar”. Para utilizar este espacio, el interesado se agenda, es entrevistado y hace el curso de manipulación de alimentos al ingresar. El producto que es elaborado en esta cocina, sale con la etiqueta que avala que fue realizado en este espacio.

Por otra parte, está la clínica empresarial, un espacio para el diseño, investigación y desarrollo. El emprendedor presenta su idea, como por ejemplo, hacer un alfajor para celíacos o con una mermelada de butiá, y “ahí se designa un tutor y un estudiante para esa clínica empresarial, que se llama así porque es la solución rápida de un problema o la situación de una empresa. Esa segunda pata es la que más nos interesa, estar en el diseño del alimento, dar pautas y que de ahí se genere un emprendimiento, un modo de vida.
Eso lleva toda la parte de análisis también microbiológico para hacer vida útil, enseñarle cómo hacer toda la rotulación, tanto nutricional como todo lo que es legislación, si lleva octógonos o no, si lleva transgénicos o no. Todo eso conlleva el diseño o la idea de un alimento”, puntualizó. Para acceder a este espacio, los interesados se inscriben en la misma sede de la UTEC o por mail.

Próximamente se dispondrá también de una agenda digital, por lo que el público dispondrá de una aplicación de la Cocina Comunitaria para poder agendarse, adelantó la entrevistada.
Actualmente hay entre 8 y 10 emprendedores fijos rotativos utilizando el espacio de la Cocina Comunitaria en la mañana, “que es hasta el límite que podemos tener”, puntualizó Estévez, estimando que “ahora con esta presupuestación 2023 para la Educación pensamos podemos tener gente de apoyo para la tarde, para poder un poco expandir el tema del horario”. Hay que tener en cuenta que también en la mañana asisten a este espacio de la UTEC “del Cecap a hacer sus cursos de cocina una vez por semana en una educación no formal, también la Secretaría de Juventud a hacer Alta Cocina para jóvenes y, a la vez tenemos nuestros propios cursos que se dictan en la cocina”.
Cabe consignar, que en “en esta sede de UTEC están todas las plantas pilotos de alimentos, es decir acá se diseñan los alimentos en todo lo que son las unidades curriculares de la carrera. Se trabajan en las plantas pilotos, el laboratorio de miel de tecnologías de miel, la planta de cárnicos y embutidos, frutihorticultura y toda la línea de química sensorial”, pues “todo diseño de un producto final tiene que pasar por un panel sensorial, por una cata”, explicó Estévez.