El ministro de Ambiente, Adrián Peña, considera que la mayoría de los problemas ambientales relacionados con los agroquímicos tienen que ver con errores en la aplicación y que es allí donde se debe actuar. De todas formas señaló que el país tiene compromisos para su paulatina sustitución por bioinsumos y abogó por una transición hacia un modelo agroecológico.
“Me parece importante que Uruguay vaya en una línea creciente de sustitución del uso de agroquímicos por bioinsumos. Y la transición hacia un modelo agroecológico parece lo indicado para el país”, dijo el secretario de Estado en entrevista con EL TELEGRAFO. Afirmó que esto es un proceso gradual, “por eso hablamos de transición; sabemos que Uruguay necesita producir, que el sector agrícola es un sector importante de la economía nacional y en crecimiento permanente. Pero uno de los compromisos que Uruguay tiene a nivel global es la reducción del uso de plaguicidas, paulatinamente”.
Para Peña se trata de un tema en el que hay que seguir trabajando, en especial sobre la forma cómo se usan los agroquímicos.
“No tanto en el producto en sí, sino en el modo de aplicación. Muchas veces los errores se cometen porque el producto no es aplicado de manera correcta”, afirmó. “Allí hay mucho que tiene que ver con la aplicación en particular, con las cantidades, con la responsabilidad en el uso y no tanto con el producto. Quiero decir que muchas veces el producto que sabemos que para algún un cultivo es imprescindible y que el Uruguay no lo va a dejar de producir. Al menos eso es lo que está planteado hoy en el radar”, prosiguió.
“Cómo se usa es lo importante. Muchas veces el producto bien aplicado, en condiciones que debe hacerse, con responsabilidad por parte de los productores y de los aplicadores, no genera una externalidad en el ambiente”, señaló.
De todos modos, el ministro considera que “ha habido un avance desde nuestro punto de vista en estos últimos años, sobre todo en lo que es la conciencia ambiental por parte de las personas y también por parte de los productores, que saben que necesitan el recurso para seguir produciendo hacia adelante. Creo que eso viene en un proceso de mejora”.
Afirmó que “el punto aquí, desde la autoridad tanto ambiental como productiva, es cuidar que el uso de los plaguicidas sea el correcto y allí es donde hay que seguir trabajando, me parece. Y paulatinamente ir disminuyendo su uso y promover su sustitución por otros que sean más amigables con el ambiente”.
HAY QUE ESTUDIARLO
Peña fue además consultado específicamente respecto a un informe recientemente publicado en La Diaria, que aludía a mutaciones que se están produciendo en batracios estudiados en el área protegida Esteros de Farrapos e Islas del río Uruguay, en el que se señalaba la incidencia de los agroquímicos en el entorno y se manejan como una de las posibles causas. Al respecto comentó que “eso hay que comprobarlo; incluso cuando uno lee el artículo relativiza mucho la probabilidad. O sea, hay que tener mucho cuidado también cuando se anuncian estas cosas, porque el mismo artículo, que yo por suerte lo pude leer, también establece digamos un margen de duda razonable sobre qué es lo que puede estar pasando allí”.
El informe refiere a un estudio realizado por los investigadores Noelia Gobel y Gabriel Laufer, quienes analizaron 370 anfibios, pertenecientes a 11 especies nativas. De ellas el 8,8% presentaron anormalidades, la mayoría localizadas en sus extremidades. El 5,4% de los anfibios mostró braquidactilia, que es una desproporción en el tamaño de los dedos o falta de falanges. También se presentaron casos de ectromelia (ausencia o falta de desarrollo en algunos huesos). El informe mostró diferencias entre la cantidad de especímenes afectados en función de su hábitat: el 4,3% de las especies arbóreas presentaron anormalidades, frente a un 5,4% de las acuáticas y un 13,2% de las terrestres, estas últimas más expuestas a los agroquímicos, de acuerdo a la hipótesis planteada por los científicos.


