De acuerdo a información divulgada por el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), el país se encuentra con la totalidad del territorio bajo condición de sequía. Y se vienen tiempos complicados, porque las lluvias recientes no alcanzan para revertir el panorama. Desde el Foro Económico Mundial alertan sobre este problema, cuya raíz está en la crisis climática, que obliga a la naturaleza a entrar en modo supervivencia por culpa de la sequía récord y de las olas de calor sin precedentes.
Estamos transitando un período que los científicos han dado en llamar “falso otoño”, esto sucede porque la falta de lluvia está estresando a los árboles y la sabiduría de la naturaleza hace que ante el “estrés hídrico” que sufre la vegetación por la falta de agua, los árboles se liberen de parte de la carga de hojas para sobrevivir, porque no pueden alimentar a todas y pierden parte de su follaje.

Como los árboles pierden sus hojas meses antes de tiempo para ahorrar agua y energía, el paisaje se desnuda semanas, incluso meses antes de lo que solía suceder antaño. Visualmente puede percibirse como que estamos en otoño, hay hojas secas en las calles, en las aceras, debajo de los autos y cayendo de los árboles. Incluso las copas de los árboles aún llenas de verde, tienen hojas amarillas, a punto de caer. Los árboles más viejos tienen raíces más extensas y asentadas que les pueden garantizar la supervivencia, pero aquellos más jóvenes y frágiles, o los plantados en suelos de mala calidad cerca de las carreteras, pueden no recuperarse jamás. Otros ciclos naturales se ven afectados, al tener que preservar la escasez de agua durante las sequías, las frutas encogen de tamaño y maduran y caen meses antes de lo previsto. Y cuando la fruta madura antes de tiempo, no estará disponible más adelante, perjudicando a las especies animales para las que sirve de alimento.
La sequía azota al país hace meses. El gobierno extendió hasta abril la emergencia agropecuaria que se había decretado en octubre, y sumó ayudas a la forestación y la apicultura; la ganadería, lechería, horticultura, fruticultura y agricultura ya contaban con diversas exenciones. En todo caso, se impone consensuar estrategias de largo plazo, porque esto ni es nuevo ni dejará de pasar frecuentemente.


