Crisis hídrica: una oportunidad para comenzar a cambiar y mejorar el futuro de la población y el sector agropecuario

La importancia del agua y la aplicación de riego son aspectos a resolver.

La crisis hídrica que sufre el país que se expresa con mayor intensidad en la región sur, está afectando cada vez más la calidad del agua potable para los habitantes de la capital y cercanías. Dada la importancia del tema hídrico, el ingeniero agrónomo Luis Giménez sostuvo a EL TELEGRAFO, que “es imprescindible entender el problema en su profundidad y amplitud”.

El director de la Estación Experimental Dr. Mario A. Cassinoni (Eemac) de Facultad de Agronomía, y experto en riego, indicó que “las deficiencias hídricas en el sur sobre el agua potable requieren soluciones totalmente diferentes a las deficiencias hídricas que se produjeron en los sistemas productivos agroalimentarios del resto del país”.

Sostiene que la causa de las deficiencias hídricas es clara y ocurre en diversas regiones del mundo. “La situación hídrica actual, se produjo debido a las escasas precipitaciones durante un periodo de tiempo prolongado, la cual se intensificó durante la última primavera y verano. Se acumularon tres años ‘Niña’ consecutivos y sumado a ello, en el último verano, ocurrieron importantes ‘olas de calor’ con incrementos significativos de las temperaturas máximas, generando intensas evaporaciones desde los suelos y los cursos superficiales de agua, provocando sequías meteorológicas”.
Si bien las deficiencias hídricas agropecuarias son habituales debido a la distribución irregular de las precipitaciones, “a la baja capacidad de almacenar agua de los suelos y a las elevadas demandas atmosféricas del verano. En general, no ocurren en forma tan intensa y duradera como en este año agrícola. De acuerdo a los estudios científicos de mayor profundidad, en esta región del planeta, el cambio climático global (CCG) adiciona a nuestro clima el incremento de la ocurrencia de eventos extremos. La sequía del último año es la más intensa en los últimos 50 años y los estudios de atribución indican que las olas de calor ocurridas fueron causadas por el CCG”, agrega el experto.

Para Giménez “es incontrastable, el aumento de los gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera terrestre, principalmente de CO2, a causa de las emisiones de las actividades antropogénicas, esto ha provocado el calentamiento global”. Los estudios estadísticos indican que mayo de 2023 “fue el mes de mayo más caliente de la historia del planeta. Las emisiones de GEI principalmente a partir de los países más industrializados provocadas fundamentalmente por la quema de combustibles fósiles genera el calentamiento actual. Este incremento de la temperatura global altera las condiciones climáticas y provoca en algunas regiones del mundo sequías extremas, en otras excesos hídricos e inundaciones y en otras la alternancia e incremento de los fenómenos climáticos extremos”.

El agua es indispensable para la vida humana, vegetal, animal y de microrganismos que habitan nuestros suelos y por tanto absolutamente necesaria para mantener la vida y la biodiversidad. “La situación de sequía persistente requiere una reflexión colectiva acerca de lo que está ocurriendo y la imperiosa necesidad de tomar medidas en relación a la disponibilidad de agua para el consumo humano. Además, se requiere una visión holística de las necesidades hídricas del país”.

Problemática del agua potable

El tema del agua potable en la capital y alrededores es sin duda el tema prioritario. No obstante, Giménez enfatiza que “se debe tomar conciencia que el 95% de los alimentos que consumimos dependen directa o indirectamente de nuestros suelos, por eso a partir de esta crisis hídrica es esencial reflexionar sobre las consecuencias que puede traer aparejado el CCG”.

La sustentabilidad alimentaria del país también está en juego. “Asimismo, se debe considerar que el 80% de las exportaciones dependen del sector agroindustrial y el 16% del PBI está relacionado con el sector agropecuario, el cual depende absolutamente de la disponibilidad hídrica. En ese entendido, la sostenibilidad del país en términos sociales, económicos y ambientales, está íntimamente relacionada a la disponibilidad de agua”, puntualizó.

La disponibilidad hídrica depende principalmente de los aportes de las precipitaciones en las diferentes cuencas hidrográficas, actualmente se encuentra mayormente afectada la cuenca del río Santa Lucía. Sin embargo, “las precipitaciones han sido escasas en todo el país, no obstante, esta es una cuenca relativamente pequeña y la repetida ausencia de precipitaciones provocó que se encuentre jaqueada el agua potable de la mayor parte de la población. No es la primera crisis hídrica que vive el país, pero quizás sí de las primeras que afectó en cantidad y calidad el agua potable de los habitantes de la capital y alrededores”.

El sector agropecuario

En el resto del país, la producción agroalimentaria en primavera y verano fue intensamente afectada. “La mayoría de los sistemas agrícolas, ganaderos y lecheros no riegan, se realizan en secano y utilizan solo el agua de las precipitaciones, las que en este año ocurrieron en volúmenes muy inferiores al promedio. Las pérdidas productivas y económicas por esta causa fueron muy importantes. Por tanto, es necesario abordar el tema en su conjunto y no oponer un uso de agua en relación a otros usos, claramente el uso de agua potable es prioritario, pero es necesario encontrar soluciones globales y eso es posible”, aseguró Giménez.

El almacenamiento de agua dulce en las épocas en que llueve y hay escurrimiento superficial, “es clave”, enfatizó Luis Giménez. “Se deben estudiar y ejecutar las obras hídricas que permitan almacenar agua para que este tipo de crisis no se repita en forma más intensa. Asimismo, resolver el incremento de fuentes de agua potable y fuentes de agua para riego suplementario en los sistemas productivos agroalimentarios es un aspecto estratégico para el país. El incremento de fuentes para abrevadero de los rodeos ganaderos y lecheros es también de alta relevancia y se debe abordar”.
Entiende que el país en su conjunto “ha perdido demasiados ingresos y trabajo nacional por las sequías, pero sin situaciones de sequías intensas como la actual, se pierden ingresos significativos año a año en el sector agroalimentario por la mala distribución de las precipitaciones, la planificación hídrica e incrementar el riego suplementario en el país es una necesidad imperiosa”.

El agua no sobra

“A nuestro entender debemos accionar ante los problemas que causan las sequías y el CCG. Debemos modificar el pensamiento arraigado de que estamos en un país donde el agua sobra y no es un problema central. Los años 2022-23 demostró que esto ya no es así y seguramente vendrán años ‘Niño’ con excesos hídricos e inundaciones en el Litoral y centro del país, donde la capacidad para accionar es menor, exceptuando la construcción de viviendas y realojos de los habitantes de zonas inundables que poseen menos recursos”, explicó.

Sin embargo, en relación al agua potable, “a la seguridad alimentaria y a las necesidades hídricas de los sistemas productivos agroalimentarios ya sean para consumo interno como para la exportación hay mucho por hacer y se debe hacer, aún estamos a tiempo de superar la posibilidad de que ocurran crisis hídricas futuras que de no accionar seguramente vendrán”.

Giménez sostiene que “en la medida que no se actúe en forma inteligente, holística y superemos visiones parciales de la realidad hídrica del país, estaremos en el futuro en situaciones complejas. La problemática hídrica como la actual genera oportunidades para accionar diferente y superar dificultades mayores”.

Precisó que se requiere “un acuerdo amplio de mayorías políticas, sociales y académicas que permita estar a la altura para resolver un tema clave para el país. Si todo esto se olvida cuando empiece a llover, como ha sucedido repetidas veces, los problemas se multiplicarán y cada vez será más complejo resolverlos. Estamos a tiempo”.