Un hombre de 61 años resultó lesionado al embestir el auto que conducía un caballo en camino a Casa Blanca, zona en que –al igual que en otras parte de la ciudad– se han suscitado varios incidentes de este tipo, de distinta gravedad, en una problemática que parece no tener fin.
De acuerdo al relato de éste a EL TELEGRAFO, había terminado su turno en el Frigorífico del pueblo cuando se subió a su automóvil Mitsubishi Lancer, con matrícula IAF 8326. “Salimos como cada mañana, que vamos medio en caravana con los demás compañeros. Viajaba despacio porque a esa hora todavía está oscuro y además iba detrás de una camioneta. En un momento, cuando iba llegando a donde se encuentran los paneles solares (la empresa Tecnogroup, adonde pronto se mudará parte de la Dirección de Servicios de la Intendencia) vi la oportunidad de pasarlos, así que me adelanté un poquito. Al pasar, volví a poner las luces largas, porque en esa zona hay unos pequeños focos que ayudan a descansar la vista, y vi una tropilla de unos 8 o 10 caballos al costado del camino. En un segundo, dos caballos se me cruzaron adelante. Alcancé a volantear, me arriesgué con la maniobra, y zafé al primero que era enorme. Pero en fracciones de segundo, que no da el tiempo ni para pensar, sobre que quise recomponer el auto sentí el guascazo y agarré al segundo. Me fue imposible esquivarlo”, dijo.
Sin darse cuenta de más nada, el hombre contó que llevó al caballo sobre el capó por casi cuarenta metros. “Cuando largué el volante, el auto se me fue de costado y pensé que iba a volcar. Es más, pensé ‘acá se me termina todo, esta es la última vez que viajo por este camino’. Pero de repente sentí como si el auto se levantara, que pienso debe haber sido cuando el animal cayó, y quedé detenido contra el alambrado”, precisó.
Fue rápidamente asistido por los compañeros que iban detrás, quienes dieron aviso al Frigorífico, mientras se llamaba al 911. “Por suerte pude salir del auto y comprobar que más allá de los golpes y el susto no había sufrido otra lesión. Igualmente fue una ambulancia donde me atendieron y trasladaron para hacerme placas, pero por suerte los estudios salieron bien. Más allá de golpes y medicación que me recetaron, no sufrí nada más grave”, contó.
Respecto al animal, el accidentado indicó que “como siempre pasa en estos casos, no se sabe de quién era (más allá que la tropilla está todos los días deambulando libremente por el lugar, sin que la Intendencia los retire). En realidad, por comentarios de la zona sabemos sí, pero el animal, que era una potranca colorada muy linda, con buena gordura y todo, era orejana. Cuando me bajé y vi que el animal estaba muerto me acerqué para verle la marca y poder demostrar a quien le correspondía, pero no tenía ninguna”.
En tanto, dijo que es lamentable pero el camino a Casa Blanca “ya es una leyenda” por la cantidad de siniestros ocurridos, sobre todo con caballos. “De la mayoría que trabajamos en la zona, creo que ni uno ha zafado de chocar caballos y lastimarse. Hay un compañero que sufrió quebraduras y estuvo 9 meses sin poder trabajar, y nadie se hace cargo”. En su caso, agregó, “me ayudó que el auto no es de lo más nuevos, entonces no es blando, eso lo hablábamos también con el mecánico”.
En relación al vehículo dijo que quedó “feo”. “Es impresionante el daño, lo hice ver por un mecánico y después será con chapista porque también hay que evaluar si vale la pena arreglarlo o no. Y también qué es lo que me cubre el seguro, aunque ya hoy para atenderme no más fue todo un triunfo. El siniestro fue a las 6.15 y terminé con el auto remolcado a las 10”, agregó.
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Por su parte, un compañero del accidentado publicó un video de cómo quedó el automóvil en su perfil de Instagram, donde además denunció la falta de acciones acerca de los caballos sueltos. En su caso, hace unos años, también le tocó protagonizar un siniestro cuando, dirigiéndose hacia el frigorífico, embistió un caballo por lo que sufrió fracturas y otras lesiones.
“Por suerte mi compañero salió con unas lesiones leves, el equino murió, otros tres que andaban con el mismo quedaron al borde del camino sueltos a la deriva de otro accidente. Es de público conocimiento que estos sucesos son repetitivos en dicha ruta y más aún en horas de la noche, ya que a los equinos los propietarios los sueltan porque no voy a decir se escapan, porque vas a preguntar algo cuando pasan estas cosas y nadie se hace cargo. Los animales son animales, responsabilizo estrictamente a sus propietarios. Nadie se hace cargo de los mismos ni la Intendencia, ya que están en el predio del Vertedero Municipal y alrededores, ni el Ministerio del Interior, ni el Ministerio de Ganadería. Ya no se sabe a quién acudir porque se pasan la pelota uno al otro y nadie se hace cargo”, posteó.
Y agregó: “por suerte mi compañero está bien, pero esa ruta es muy transitada por personas que trabajan, viven y por turistas. Ojalá algún día, año o siglo tomen cartas en el asunto y se pueda evitar esta clase de siniestro. Hoy le pasó a mi compañero, hace unos años a mí y si sigue siendo tierra de nadie seguirá pasando, ojalá no se lleve alguna víctima fatal. Por lo tanto pónganse la mano en el corazón las autoridades antes nombradas y hagan algo, porque mañana puede ser algún familiar suyo”.

