El agente de Policía de 25 años que resultara baleado por un paciente mientras permanecía en una sala del servicio de emergencias de Comepa se recupera y ya se encuentra en sala común, según indicaron a EL TELEGRAFO desde Jefatura. En tanto, el agresor –que sigue a disposición de la Justicia– fue derivado a una clínica para pacientes con afecciones mentales en Maldonado, dado que padece un cuadro de esquizofrenia y trastorno bipolar.

De acuerdo a la información obtenida por EL TELEGRAFO, próximo a las 20.30 del sábado un llamado desde la mutualista ingresó a Jefatura de Policía pidiendo apoyo debido a que se encontraban con un “paciente excitado”, el cual luego se supo estaba en el servicio de emergencias desde las 14, cuando le habían administrado varios calmantes pero no le surtían efecto. Al lugar concurrió en primera instancia un móvil del Area de Respuesta Policial pero, como era el horario de cambio de turno, se pidió de forma interna que otro móvil los relevara haciéndose presente dos agentes –un hombre y una mujer– de la Comisaría Primera.
Dado que el paciente seguía alterado, uno de ellos ingresó a la sala junto al médico y un enfermero para administrarle otra inyección. En ese momento, los policías sugirieron que se le aplicaran medidas de seguridad, es decir que fuera atado a la camilla mientras continuaba esperando por la llegada del siquiatra de guardia, quien ya había intervenido vía telefónica e indicado los pasos a seguir, según consta en la historia clínica del paciente.
El médico de sala se habría negado y pedido que los policías lo esposaran. Sin embargo ese procedimiento no correspondía al no ser un paciente judicializado o que estuviera en calidad de detenido. Mientras, el doctor adujo que iría por un familiar del hombre que estaba desde la tarde en la sala de espera.
A raíz de la confusa situación, uno de los policías comunicó a sus superiores y obtuvo por mandato de la fiscal de Cuarto Turno, Cecilia Irigoyen, la orden de que se retiraran de Comepa porque no correspondía a un procedimiento policial y que los prestadores de salud y familiares debían hacerse cargo, lo que la uniformada le comunicó a los médicos a cargo.
En ese momento, mientras ésta atendía un llamado desde Jefatura, el agente M.I –que permanecía junto a la camilla donde el paciente estaba acostado pero alterado– fue sorprendido por el hombre que se abalanzó sobre él, ocasión en que el uniformado se golpeó contra la cama y el paciente le arrebató el arma, efectuándole un disparo a la altura de la ingle. En tanto, el hombre intentó disparar el arma nuevamente pero ésta se encasquilló, no logrando su cometido. Aún herido, M.I siguió reteniendo al paciente con ayuda de su compañera quien pidió refuerzos a la persona que hablaba con ella por celular y junto a unos médicos lograron inmovilizar al atacante y sacarle el arma.
Al arribo de personal de GRT se procedió a la detención del hombre. Por su parte, el agente fue trasladado a sala de reanimación donde se lo estabilizó para ingresarlo al quirófano, donde se determinó que la bala había atravesado el cuerpo, quebrado el hueso de la pelvis, dañado músculos y tejidos sin afectar arterias ni órganos vitales.

