Realizarán audiencia en Paysandú con el acusado por el crimen de Rosina Tonarelli en Guichón

El próximo martes se celebrará una nueva audiencia por el caso de la guichonense Rosina Tonarelli, quien desapareció el 13 de agosto del año pasado y fuera encontrada sin vida un mes después, sepultada bajo escombros en un viejo vertedero en las cercanías de Guichón. Desde ese momento, su por entonces pareja –poseedor de antecedentes penales por violencia doméstica– permanece encarcelado a la espera del juicio en que será sentenciado como autor penalmente responsable con sus respectivos agravantes. Sin embargo, tal como en el caso de la sanducera Amparo Fernández (cuyo cuerpo aún no ha sido recuperado), el femicida cumple a cabalidad su derecho de permanecer en silencio, lo cual –sin dudas– insume más trabajo a la fiscal de cuarto turno, Cecilia Irigoyen, que encabeza la investigación desde el momento cero.

La audiencia, en tanto, podría ser de vital importancia ya que –de contar con mayores pruebas a favor– la fiscal podría presentar la acusación formal.

DÍAS DE BÚSQUEDA

Tonarelli, de 33 años y madre de un hijo adolescente, se dedicaba a la venta de prendas de vestir; en el verano había estado al frente de una parrillada, por lo que era conocida en la ciudad. El sábado 13 de agosto estuvo en contacto con algunos clientes de su emprendimiento, a los que les dijo que se encontraba en Termas de Almirón, donde participaba de la celebración de un cumpleaños, y que en la tardecita pasaría a llevar prendas que había recibido, lo que no llegó a concretar, ya que desde esa noche no se supo más nada de ella.

Ante la sorpresa por su ausencia, lo que no era común sin avisar donde estaba, su familia dio cuenta a la Policía y comenzaron a buscarla “por distintas rutas cercanas a Guichón, la ruta 25 y la 90, y otros caminos vecinales. Después estuvimos en la calzada del Queguay, en el arroyo Santana, en el arroyo de las Termas de Almirón y en la parte del Guayabos Chico”, dijo en su momento una de sus hermanas a EL TELEGRAFO.

Sobre el por qué buscaban en esa zona, la mujer precisó que “tiene que ver un poco con algunas pistas que se identificaron. La camioneta en que se desplazaba Rosina era alquilada y se le hizo un seguimiento por el GPS, que mostró que en un punto de esa zona fue donde estuvo detenida en la madrugada del domingo por un tiempo más largo”. Por otra parte, “había varios indicadores que orientaban a ese lugar, como el testimonio de personas que la vieron, además de que ahí aparecen otros vehículos” que podrían estar relacionados.

Tal vez el dato más fuerte en la investigación fue que la camioneta en que se desplazaba Rosina fue dejada frente a su casa, horas después de que fuera vista por última vez. “En las cámaras de seguridad de la zona se ve el momento en que llega la camioneta y un hombre se baja del lado del conductor y la deja frente a la casa de Rosina y se va caminando. No se logra identificar la cara pero sí la complexión física y la vestimenta”, detalló en ese entonces. La fisonomía coincidía con la de F.A.V.R, el hombre que mantenía una relación con Rosina aunque no fuera un vínculo formal de pareja. Allegados y la Policía continuaron trabajando en procura de dar con el paradero de la mujer, incluso cuando surgían datos cruzados de personas que decían haberla visto con vida días posteriores al 13 de agosto, y hasta se llegó a decir que estaba en otro departamento.

Sin embargo, el 18 de setiembre terminó con todas las esperanzas. Esa tarde, la Policía había detenido a F.A.V.R, quien ya había sido interrogado al tratarse de una de las últimas personas que fueron vistas con Rosina antes de su desaparición. Ante este hecho, familiares volvieron a salir a recorrer lugares por donde ya habían buscado. Se dirigieron así al lugar conocido como “El Mirador”, donde antiguamente estuvo el basurero de Guichón, a unos 100 metros del Barrio Sur. Inspeccionaron el terreno hasta que en un montón de escombros percibieron un olor diferente; al retirarlos, vieron cabello, parte del pecho, un brazo y una mano con un anillo similar a uno que usaba Rosina.

INVESTIGACIÓN POLICIAL

Al verse rodeado de pistas que lo incriminaban, F.A.V.R, le confesó a la Policía haber matado a Rosina tras mantener una discusión propiciada por los celos, ya que ésta había asistido horas antes a un cumpleaños en Termas de Almirón y en la noche había sido visto ingresar a un hotel, ubicado en las inmediaciones de Avenida Artigas y Progreso.

En tal sentido, la Policía contaba desde el comienzo de la investigación con un video captado por las cámaras del hotel en que se vio a la mujer en la recepción junto a dos personas. Y, al momento en que el recepcionista tomó los datos de los huéspedes, Rosina desapareció de la escena al haber sido tomada del brazo y llevada a la calle por F.A.V.R (quien la había seguido hasta allí). Otra prueba recolectada de una cámara de la cuadra dio cuenta que, una vez en la calle, ambos mantuvieron una discusión, hasta que F.A.V.R la zamarreó y la llevó a su camioneta, para luego retirarse del lugar.

Asimismo, se supo que en la madrugada del 14 de agosto, tras contactarse con otra persona y venderle estupefacientes en la zona del parque de Guichón, F.A.V.R llegó al domicilio de Rosina con el fin de contactarse nuevamente, golpeando previamente la puerta y la ventana pidiéndole que le abriera. Fue entonces “insultado desde el interior por la mujer”, dijo esa vez según fuentes extraoficiales vinculadas al caso. Enfurecido, decidió “forzar la puerta, romper la cerradura e ingresar a la casa”.

En su relato, expresó que una vez dentro del domicilio de Tonarelli fue “agredido por la víctima con quien forcejó, inmovilizándola, sujetándola por las manos y presionando su cuello, hasta que dejó de moverse y, en consecuencia, de respirar”. Tras perpetrar el femicidio “cerró la puerta de la casa, dejó las luces encendidas, tomó su camioneta y se dirigió a su taller, volviendo seguidamente a pie hasta a la casa para ver a la víctima; al hallarla de igual forma, la cargó sobre sus hombros hasta la caja de la camioneta que la mujer utilizara, le dio encendido y comenzó a circular con ella sin rumbo, por diferentes calles hasta llegar al Mirador”. Posteriormente, se internó con el vehículo en el lugar, detuvo la marcha, “vio un hueco entre unos escombros y colocó ahí a Nélida Rosina Tonarelli, removió unas piedras y cubrió el cuerpo con ellas”.

“PROFESIONAL LABOR DE LA FISCAL”

El abogado y socio del estudio Lamas, Marcos Levaggi Santos, es el abogado de la familia de la víctima en el sonado e infame femicidio de Rosina Tornarelli. En tal sentido, requerido por este medio informó respecto a la denodada y profesional labor de la fiscal Cecilia Irigoyen, quien “sin colaboración del imputado ha llevado adelante la investigación”. En la misma, los profesionales que asisten a la familia de la víctima se encuentran abocados en colaborar y “han comparecido en todas las instancias judiciales. Incluso se contrató servicios de investigadores privados por parte del estudio para el ínterin en que el cuerpo de la víctima no aparecía”.

Debido a la reserva que merece el caso, el profesional no ha brindado mayores detalles a la prensa, para no obstruir ni perjudicar de forma alguna la investigación de Fiscalía. Sin perjuicio, luego de esa audiencia “seguramente los actores jurídicos realizarán las apreciaciones que correspondan, en especial a EL TELEGRAFO que con mucho profesionalismo ha seguido este difícil proceso”, destacó el abogado.