“Homenaje”: La eterna rueda de la vida

HOMENAJE, de Leonardo Rivas y Carlos Sorriba. Teatro Eslabón, Canelones. Dirección y puesta en escena: Carlos Sorriba. Asistencia de dirección y coaching: Susana Hernández. Diseño escenográfco: Caren Sobrera. Vestuario, Maquillaje, Peinados: Caren Sobrera. Ambientación sonora: Nicolás Pisano, Carlos Sorriba. Realización escenográfica: Nicolás Pisano, Caren Sobrera, Carlos Sobrera. Diseño y operación de luces: Patricia Pereira Sorriba. XIX Bienal de Teatros del Interior. Teatro Florencio Sánchez. Sábado 14 de octubre 2023.

“Es para allá”, la frase con la que culmina la obra antes que la compañía que ha perdido su director, que ha comprendido que hay que seguir, que la vida y el teatro siguen, se suben a su estrafalario vehículo y parten. Hay una escena que espera. “Homenaje” es el retorno del elenco Eslabón tras la muerte –en noviembre de 2021– de Leonel Dárdano su director y uno de los fundadores del grupo en 1984. Es el homenaje de un grupo que ha perdido a su director. No lo nombra, como debe ser, pero es evidente que se homenajea a Leonel Dárdano, quien de alguna manera está en escena, en ese maniquí con un saco.

El texto tiene la riqueza que va más allá de ese homenaje, transitando diferentes situaciones, como en la vida misma. Mientras buscan una nueva propuesta escénica, tratan de ajustar los detalles de un acto que recuerde a quien ha muerto. Plantar una bugambilia (conocida también como Santa Rita), una placa y un discurso. Nada diferente a lo que tantas veces se ha hecho.

Es que no hay nada nuevo, La vida se repite con historias similares, alguien que no está, alguien que se agrega en ese soplo que es el vivir. Mientras, el grupo sigue buscando el texto que los identifique, escrito en una vieja Olivetti. Mientras sigue buscando el camino.
La propuesta está cargada de humor. El physique du rôle se usa con gracia y eficacia, lo mismo que el vestuario. Como es habitual en Eslabón no hay personajes del modo tradicional, el texto fluye, crece, explota considerando el momento antes que quien lo expresa. Y hay una presencia escénica coreográfica y fotográfica que también enriquece.

Si eso fuera solo un homenaje, la intención está bien cumplida. Pero como es bastante más, es pensar la vida cuando nos cruza la muerte, es apreciar que –Machado dixit– lo nuestro es pasar, que solo hay pensamientos y recuerdos hasta el reseteo de la parca, es una removedora y provocativa puesta. E.J.S.