El sindicato de la construcción (Sunca) reconoce un incremento de las obras a través de proyectos de inversión privada que, en algunos casos, se encuentran a cargo de empresas provenientes de otros departamentos que arriban con su personal.
En forma paralela, consideran que “la Intendencia tiene plata del fideicomiso para obras. Hay que ver si construyen los municipales o la industria de la construcción. Hay varias intenciones anunciadas, como el hotel cinco estrellas, la pileta de decantación (saneamiento de OSE) o el polo universitario. Pero lo que más nos preocupa es que el ingreso de los trabajadores sea, al menos en su mayoría, del departamento. Porque no tendría sentido que, si con el fideicomiso se endeudan los sanduceros, ingresen a trabajar de otros departamentos”, dijo el presidente de la departamental del Sunca, Matías Machuca.
La pandemia
Al evaluar el desarrollo de la industria y los puestos laborales en el quinquenio –en su mayoría en pandemia– precisó que durante la contingencia sanitaria “lo primero que hicimos fue convocar a los Consejos de Salarios porque nuestras condiciones de trabajo se desarrollan en contacto cercano con otras personas. Se estableció un protocolo Covid que abarcaba los espacios de trabajo y las viviendas de los trabajadores en obra en otros lugares”.
Las condiciones “eran dormir en cuchetas que debieron cambiarse. Se resolvió que el metraje para cada trabajador sea de tres metros cuadrados y volvimos de la licencia de turismo con ese protocolo. Siempre dijimos que nosotros éramos los conejillos de indias porque prácticamente se probó con la construcción, lo que podía suceder en los ámbitos laborales en plena pandemia”.
Esa etapa “dejó en evidencia que la construcción es un motor en la economía. Y no lo dijimos nosotros, sino la ministra de Economía, Azucena Arbeleche. Pero, también, la pandemia se llevó la vida de varios trabajadores. En Paysandú, por ejemplo, a nuestro dirigente Mauro Medina”.
Finalizada la pandemia, “tuvimos consejos de salarios complicados. Mientras la gran mayoría de los trabajadores perdió salario, la industria tenía una cláusula gatillo para equiparar el salario con la inflación. Pero el gobierno planteó un año puente de negociación colectiva porque decía que había que cuidar al malla oro”. Luego de la negociación colectiva correspondiente a este año, “podemos decir que somos uno de los pocos gremios con convenios no solo en la rama madre sino en las anexas, como la rama de los peajes o las extractivas”.

Salud mental
En la industria de la construcción “otro logro es la creación de un quinto fondo para la salud mental del trabajador y su familia. Tenemos 120 días para que entre en funcionamiento y junto a Diego González, somos los encargados de ese fondo en el departamento. Debemos decir que está integrado por las cámaras empresariales y, por eso, será un nexo entre los órganos gubernamentales y los privados”.
No más recomendados
“Aún hay obras en el departamento, donde ingresan por recomendación. Pasa en la ciudad y en el interior. Por eso, a partir del 1º de enero empezará a regir una modificación de la Ley 18.516 para el ámbito privado y al norte del río Negro. Acá empezará el nuevo sistema y no sólo se sorteará la categoría 4 –que corresponde a peón práctico– sino la 5, que es medio oficial y la 6, medio oficial carpintero, electricista y sanitaria”, dijo Machuca. En Paysandú “hay empresas y trabajadores de otros departamentos. Esta modificación democratiza mínimamente el trabajo y garantiza que si la empresa necesita trabajadores de la categoría 5, pueden ingresar quienes vivan hasta en un radio de 60 kilómetros, con una antigüedad de residencia de más de 6 meses”.

