El ministro de Ambiente, Robert Bouvier recibió este jueves en su despacho a una representación del Movimiento Uruguay Sustentable (Movus). La reunión había sido solicitada formalmente en el mes de febrero, cuando el actual secretario de Estado asumió en lugar de Adrián Peña. En el medio, el Movus expresó duras críticas hacia la conducción de la cartera y recientemente solicitó públicamente la renuncia, algo que se planteó nuevamente, esta vez en forma personal al ministro, según relató a EL TELEGRAFO Raúl Viñas, uno de los participantes del encuentro.
“Habíamos pedido la entrevista como hacemos normalmente con todas las personas que se hacen cargo de la parte ambiental desde el año 2008, 2009, en nuestro país. Una entrevista protocolar, siempre para ponernos a las órdenes y demás al comienzo de la gestión”, recordó y lamentó que desde entonces había quedado sin contestación.
RESPUESTAS
Viñas calificó la instancia como “una reunión que podríamos decir, diplomáticamente, una reunión muy franca. Nos hablamos directamente las cosas que teníamos que hablar, nosotros le expresamos al señor ministro que no estamos de acuerdo en algunas de las cosas que se han hecho en su ministerio”. Una de ellas fue el derrame de soda cáustica desde un depósito en UPM, sucedido en agosto, del que no se supo nada “por más de cuarenta días”. Algo para lo que el ministro no dio una explicación que convenciera al grupo. “En determinado momento dijo que hicieron el comunicado cuando pudieron y entonces le preguntábamos qué razón hubo para que no lo hubiera hecho antes y no nos pudo explicar. Quedamos con la sensación de que algo faltó”, señaló.
“Faltó evidentemente información, faltó evidentemente el poder entender qué era lo que lo que llevó al ministro y al ministerio a no explicar nada hasta que la información se filtró, a partir de la reunión de la Comisión de Seguimiento del Proyecto de UPM”.
También se planteó el tema del segundo derrame en UPM II, y las declaraciones que formuló Bouvier tras este episodio en el que “se derramó una tolva de 65 metros de altura conteniendo celulosa y productos químicos”, como —nuevamente— soda cáustica y agua oxigenada. Algo que el grupo supo mediante el mecanismo de acceso a la información pública. En un primer momento la cartera se hizo eco de un comunicado de la empresa que hablaba de tareas de mantenimiento. “Igual exactamente a lo que decía la empresa, que el ministro dijo que era solamente celulosa”.
CONSECUENCIAS
Viñas indicó que por el mismo mecanismo de acceso comprobaron que las secuelas del primer derrame continúan. Semanas atrás técnicos de la Dinacea, Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental, con personal y técnicos de una consultora, “abrieron nuevas zanjas y se siguen detectando incluso a profundidades de 8 metros PH superiores a 9,5 y 10, que en algún caso llegan a 12”. El área afectada va desde los depósitos hasta el arroyo, a unos 400 metros, por unos 200 metros de ancho y unos 10 de profundidad. “No hay vida en esa tierra. No hay ningún ser vivo que sobreviva a una situación tan alcalina, o sea, la soda del derrame, en gran parte, sigue ubicada dentro de la tierra todavía. Y será seguramente lavada por las sucesivas lluvias en el futuro, pero va a ir hacia el arroyo o seguirá camino percolando a aguas subterráneas”, advirtió.
Por otra parte Bouvier señaló que no está en condiciones la cartera de aplicar a UPM una multa mayor a la que trascendió oportunamente hasta tanto no se reglamente por decreto lo dispuesto en la Ley de Urgente Consideración, LUC. “Está limitado el Ministerio a imponer multas de no más de 5.000 UR. Se había dicho que podían poner multas de 4 millones, pero ahora nos explicó que no se puede.
CONFIRMADO
El grupo también puso sobre la mesa el tema de Arazatí, la iniciativa privada para la construcción de una fuente alternativa de agua potable para el área metropolitana. “Lamentablemente el ministro nos indicó que sí, que la obra se va a llevar adelante, que el gobierno está decidido a llevarla adelante porque se necesita una segunda fuente de agua”, repasó Viñas. “Nosotros le decíamos quién determinó que tenga que ser esa. Lo determinaron un grupo de empresas”, agregó. También afirmó que “el Estado no tiene estudios” que validen esa obra. “Cuando le dijimos eso nos dijo ‘hay estudios, pero son informales, son cosas que hizo el ingeniero Castagnino, el gerente general’. Esa no es forma de decidir el futuro de un país”.
El último tema que se abordó fue el referido a Punta Ballena, en Maldonado, y el proyecto constructivo que está a estudio de la cartera de Ambiente, “en el cual el ministro dice que se van a tener en cuenta las más de 11.000 opiniones que se emitieron sobre el tema. Nuestra posición ahí más que ambientalista es ecologista, es decir que en ese lugar habría que haber rechazado de plano cualquier propuesta que se pidiera de hacer edificios”.
RENUNCIA
Viñas agregó que “después de toda la conversación, en la cual de entrada francamente le dijimos ‘nosotros ya pedimos que usted renuncie’, terminamos con un apretón de manos entre caballeros, pero diciéndole de nuevo ‘señor ministro, usted debiera renunciar’. Uno de nuestros compañeros le dijo ‘lo compadezco ministro’, porque me parece que usted no tiene posibilidad de tomar ninguna decisión”. En otras palabras dijo que “fue una reunión como la que podríamos tener con un contratista que está haciendo una obra y le decís ‘mire, no, no me sirve lo que usted está haciendo’. El señor ministro olvida que él es empleado de todos nosotros y que no es empleado ni de UPM ni de Saceem, ni del ingeniero Ruibal, ni nada de eso”.

