Desde La Pampa argentina a Paysandú, Mafalda Vigne celebró sus 102 años

Este 25 de diciembre en el hogar de Mafalda Delfina Vigne Maurín el festejo fue doble, porque no sólo celebraron la Navidad, sino su cumpleaños 102. En la víspera de su cumple años recibió a Pasividades en su hogar donde vive con su hija Norma –quien también cumpleaños el mismo día que su madre–, y su nieto Milton.

Un 25 de diciembre, pero de 1921, en el hogar de Clara y José nació Mafalda, en La Pampa argentina, en la zona rural de Jacinto Araus. En su memoria permanecen nítidos los recuerdos de su primera infancia: “Papá era agricultor y mamá y yo éramos las que hacíamos queso, manteca, dulce de leche, pulpa de tomate” de la quinta que tenían para su consumo, nos contó. También “ordeñaba desde los 5 años”, agregó. Sentada cómodamente en el living de su casa, nos continuó relatando que a los 8 años se vienen a Uruguay, a Nueva Helvecia y tiempo después se suben a un barco que navegaría aguas arriba para desembarcar en Arroyo Malo, donde se radican y se cría junto a sus dos hermanos Elvando y Henry. Su padre continúa explotando la agricultura, “y a veces yo lo ayudaba, arábamos con caballo, y con mamá seguíamos haciendo las mismas cosas que en Argentina”, recordó. Las vueltas de la vida la traerían a la ciudad, pero no duda en decirnos que prefería la vida en el medio rural. “El campo me gustaba más, más libre, más limpio, la comida sana”, argumenta.

 

Mafalda junto a su hija Norma y su nieto Milton.

Ya de adulta, y separada de su primer esposo, vivió algunos años en Soto con sus primeros cuatro hijos en la casa de sus padres. Luego se trasladaron a Paysandú, donde construyeron su casa y vive hasta el día de hoy en el mismo barrio, San Antonio. De su segundo matrimonio tuvo dos hijos, y hoy su descendencia es de 16 nietos, 32 bisnietos y 10 tataranietos.

Una historia de más de un siglo, un sin fin de recuerdos en los que la música siempre estuvo presente, pues “papá cantaba; eran 8 hermanos varones y todos eran músicos allá en La Pampa”. Mafalda heredó ese gusto por la música, también por el baile y además disfruta salir, pasear por la ciudad en compañía de su hija y algún nieto, o mirar tele hasta tarde.

Mafalda festejó un nuevo cumpleaños para celebrar la vida, su salud física y mental y el largo camino recorrido con alegrías y sinsabores, porque de eso se trata; caer, aprender y levantarse nuevamente más fortalecidos. Pero sin dudas el mayor brindis es por la mayor recompensa que cualquier ser humano puede aspirar, una hermosa familia, esa que ella formó y que hoy la rodea con inmenso amor.