Como cada año, la Policía de la Jefatura de Paysandú se prepara para el acto en conmemoración del Día de la Policía Nacional del próximo 18 de diciembre; aunque en nuestra ciudad el acto se desarrollará el viernes 15 frente a su edificio de calle Leandro Gómez y Montevideo, en que se entregarán reconocimientos a los efectivos policiales con destacado servicio. En tal sentido, EL TELEGRAFO accedió a una entrevista con el Jefe de Policía, comisario general Eduar Álvez de Almeida a fin de conocer cómo se va cerrando el año en un departamento donde se han suscitado 6 homicidios y en que “nos ha llamado la atención la violencia con la cual las personas resuelven sus conflictos (…) así sea un problema con el perro del vecino o con la planta que da para su casa”. En lo que val del año, se ha formalizado a 599 personas, 311 con prisión y 288 con medidas sustitutivas.
Referente a los delitos “venimos similar al año pasado con un promedio de entre 10 y 12 hurtos por día, luego tenemos un incremento de rapiñas con un pico de casos a taxistas con las que tuvimos mucho trabajo pero fueron todas aclaradas. Ahora estamos manteniendo el número. Lo importante es que se ha desplegado mucho personal en territorio, hemos aumentado 80% más los operativos que el año pasado con diferentes denominaciones, como los operativos de saturación y operativo ciudad. Tratamos de ser proactivos con la georreferenciación de delitos y en base a eso dónde marcamos los operativos, para que sean dinámicos con el personal de la Comisaría, de ARP y de la Brigada de Tránsito. Hemos implementado la presencia de personal de GRT en motos, que si bien tienen móviles, esto nos permite entrar a barrios más difíciles en la zona sur y la costanera, por ejemplo, donde las calles son pasillos que en un auto o camioneta se dificulta más”, dijo.
“Tratamos que el personal esté en la calle, en la prevención y disuasión de forma respuesta, amable, hablar con los vecinos. Ahora al no tener la plaza Constitución o la playa, tenemos muchas personas que están en el centro que a veces no pueden explicar qué están haciendo”, agregó.
“Ahora estamos trabajando en cuanto a operativos grandes”, indicó al referenciar que en octubre pasado se logró la incautación más grande de cocaína (45 kilos) en el departamento “por parte de la policía sanducera netamente, porque hubo otras incautaciones importantes pero con trabajo en conjunto de Narcóticos de Montevideo”. “Hemos hecho procedimientos, la última vez fue formalizada una pareja en Guichón que traía la droga desde Young. Lo que sí hemos visto mucho es la figura del delivery de droga, hemos parado motos con personas que llevan droga para la entrega, no es tan visible como antes que uno veía al comprador golpeando en una boca, aunque siguen funcionando ambas modalidades”, dijo. A nivel departamental “se cerraron 34 bocas de venta y se formalizó a 41 personas, 35 de ellos con prisión”.
“Hemos hecho operaciones grandes de contrabando, tenemos algunas en curso; trabajamos en coordinación con Fiscalía que es quien lleva adelante las investigaciones, porque nosotros tenemos que reunir todas las pruebas e indicios para que Fiscalía tome el caso y nos dé las órdenes de actuación”, mencionó.
El nuevo código penal “nos pide determinar que tal persona estuvo en el lugar del hecho, a veces el vecino nos dice ‘si, sabemos que es fulano’ pero nos faltan las pruebas. También es cierto que sigue habiendo compradores de objetos robados, entonces, mientras haya alguien que se dedica a eso, ese círculo del delito va a seguir. Si alguien llega a tu casa y te ofrece una garrafa o un televisor a 500 pesos, sabés que eso no vale y que puede ser malhabida; pero si la comprás sigue todo igual. Estamos trabajando en el hurto de motos y para esto las cámaras de videovigilancia han sido muy importantes. Hemos constatado que muchas veces el vecino viene a hacer la denuncia y nos dice que la dejó sin tranca o con la tranca del manillar, y hay motos que son fáciles de destrabar o romper; hemos hecho algunos procedimientos sobre esto y muchas veces tenemos que desplegar el dron para poder visualizar, porque volvemos a lo mismo, no todos los vecinos pueden declarar”, comentó acerca de los robos diarios.
POCO TOLERANTE
Acerca del crecimiento de hechos que se recepcionan a través del 911, Álvez de Almeida expresó su preocupación por “la violencia con la cual las personas resuelven sus conflictos, muchas veces son relacionados con el microtráfico de droga o diferencias por otras cuestiones; los heridos casi siempre se niegan a radicar la denuncia por más que entre ellos se conocen y saben bien los motivos; todo eso complica mucho la investigación porque si no hay denuncia… no podemos hacer más. La denuncia es primordial”.
Asimismo, “han aumentado las llamadas telefónicas respecto a que escuchan balazos o que andan a los balazos en determinado lugar, pero al ir la Policía no hay nadie y quien está no se anima a contar. Esto ocurre en algunas zonas más complejas, pero la policía entra a todos los barrios, damos respuesta a todos los llamados; a veces no podemos hacerlo de forma inmediata –nos ha pasado– porque tenemos el móvil con un traslado o con alguna custodia además que Paysandú ha crecido mucho, más que nada para el lado norte”.
Reciben “entre siete u ocho llamados por día de lo que le decimos ‘clave 8’ que es para trasladar a alguna persona con problemas de salud, esto pasa siempre tanto en la ciudad como en el interior”, dijo. “Y acá, donde manejamos muy mal, los accidentes de moto están a la orden del día y termina la Policía haciendo tarea de ambulancia; pero forma parte del servicio y es auxiliar al vecino que muchas veces no tiene cobertura o mutualista, la ambulancia no está disponible, la emergencia está en otro lado… este año hemos atendido partos que es la parte buena”.
VIOLENCIA DOMÉSTICA EN ALZA
El flagelo de la violencia doméstica sigue estando en alza en nuestro país. Tan sólo de enero a octubre se registraron 35.567 denuncias, la cifra más alta desde 2020. El 57% de los casos son situaciones de violencia que involucran parejas y exparejas, mientras que el 42,7% tuvo lugar entre familiares. Consultado, Álvez de Almeida indicó que Paysandú no escapa a ello. “Siempre decimos en el equipo que es un delito un poco difícil de prevenir porque está adentro de la casa, en el hogar. Y si no tenemos una denuncia de la víctima o de algún vecino que se quiera involucrar, no hay otra forma de poder prevenirlo más allá de la educación que podamos brindarles a las personas”.
“Hoy en día tenemos 42 dispositivos electrónicos (tobilleras) en Paysandú, nunca tuvimos tantos, más cuatro custodias de 24 horas con personal nuestro, porque se está migrando a otro sistema operativo de software más avanzado, que es personal que no está en la calle patrullando”, dijo, a la vez que reconoció que “lleva trabajo”. “Desde Montevideo se hace el monitoreo de cada dispositivo y nos comunica a nosotros si tal dispositivo, perteneciente a tal personal, no está operando porque se quedó sin batería o se activó (es decir está cerca de la víctima) y nosotros tenemos que ir de inmediato y eso también insume tiempo”, mencionó.
POLICÍA OPERATIVA
Actualmente “tenemos unos 20 policías que han pasado a retiro y otros que están con parte médico, aunque se ha bajado bastante de la cifra permanente que teníamos por esto último. Ahora estamos en proceso de selección de quienes el año que viene estarían empezando el curso en la Escuela de Policía. Se inscribieron cerca de 900 jóvenes, llegaron unos 600 al primer examen, ahora estamos con 160 ya en la parte de entrevista personal, parte médica y sicólogo. Una vez que pasen por todo ese proceso, quedan habilitados para hacer el curso el año que viene que tiene una duración de entre 3 y 4 meses. Es un esfuerzo importante para Paysandú y pensamos que cerca de 40 podrán luego sumarse a nuestras filas”. Luego de egresar, “vemos qué área reforzar, porque tenemos algunas como ARP, GRT y la Brigada de Seguridad Rural que necesitan de eso”, dijo.
Acerca de las comisarías, indicó que están en proceso de recambio de la flota sobre todo para las comisarías rurales donde “lo importante es tener movilidad”. “En estos días estamos por recambiar camionetas, mientras tanto estamos usando una flota de 2014 -2015-2016 que tienen mucho kilometraje; pero también ahí tenemos que reforzar algunas comisarías como Quebracho y Guichón que son ciudades que han crecido y tienen su complejidades”.
En la parte rural, “los abigeatos han descendido un 36%, pero sí han aumentado las denuncias por jaurías, algo en lo que lamentablemente no podemos dar la solución que el vecino quiere. Hemos trabajando muy bien con la Brigada de Seguridad Rural y se han formalizado personas por este delito todas con libertad a prueba”.
La Policía Científica “está trabajando muy bien, hemos recibido nuevo equipamiento, de hecho el trabajo que hacen ellos con el levantamiento de huellas y algunos indicios es lo que nos permite resolver algunos delitos. Asimismo, la Policía Comunitaria “ha hecho un excelente trabajo, dando charlas en escuelas y liceos, apoyando y trabajando junto al Mides en el Plan Invierno y ahora con las inundaciones, nuestros policías están trabajando con las familias afectadas en el Liceo 1, recorriendo diferentes lugares donde están acampadas las personas y poniéndose a disposición para poder ayudarlos y pasar lo mejor posible esta situación”. En ese marco, indicó que cuentan con un policía afectado por la creciente “que se fue a la casa de familiares”.
Ante el desplazamiento de personas de sus hogares por la creciente, “hemos hecho patrullaje con la Armada Nacional en un trabajo muy bueno en coordinación con Zinno (prefecto de Puerto Paysandú), para la recorrida por la zona afectada tanto de día como de noche, porque siempre hay que estar atentos. Hemos tenido alguna denuncia lamentablemente por hurtos en casas afectadas, aunque ha sido en menor número que las denuncias en otras inundaciones”.
“Paysandú es una ciudad grande, queremos vivir como en la capital porque ha crecido, pero no podemos vivir con las costumbres de años atrás, de dejar el auto abierto, el bolso ahí, la moto sin tranca, que sabemos que a veces puede resultar incómodo parar la moto y ponerle trabas y cadenas, porque la oportunidad hace al ladrón”, dijo. Y citó un ejemplo de una delincuente que hace unos días fue formalizada por ocho delitos de hurto: “Llega a una casa, golpea y pide un vaso de agua y algo para comer. ¿Qué hace el abuelo que la atendió?, deja la puerta abierta –porque confía– y mientras va en busca de agua, ella entra y roba lo que tenga a mano, billetera, lentes, celular”. Esos casos, dijo, son en donde se deben extremar cuidados.

