La editorial montevideana Doble Clic acaba de publicar “La orquídea y la hoguera”, la segunda novela de la sanducera Annabella Mendieta Muller. La primera había sido “El chasque”, publicada en 2022. La autora anunció la noticia a través de un mensaje enviado desde Montevideo, donde reside, dirigido a los sanduceros a través de EL TELEGRAFO.
“Queridos sanduceros, otra vez tengo el agrado de anunciar, por este icónico medio, la publicación de mi segundo libro”, dice. “La maestra Rosa Aguinaga y el profesor e ingeniero agrimensor Abner Prada aceptaron escribir el prólogo, un hecho que frente a mí misma me eleva y distingue”. Según explica, la primera versión del libro surgió en 1997, cuando una compañera de trabajo le avisó de un concurso literario organizado por el municipio de Salamanca, España. Contó con apenas dos meses para escribir el texto, recuerda. “Se imaginan que, recién estrenando esta etapa, y con el trabajo y tiempo que implica inventar una historia larga, el resultado fue rústico, primitivo. Pero me encantó. Puse el paquete por correo privado y no dormí hasta las cuatro de la mañana, momento en que llamé a dicho lugar para saber si había llegado”.
No recuerda si cumplió a rajatabla los requisitos para competir, y la novela no fue premiada en aquella oportunidad. “De todas formas, luego de tantos años, no me di por rechazada. He releído la novela en varios momentos y he aceptado cuánta madurez faltaba por ganar. Al presente estoy conforme”, agrega. Para publicarla, volvió a releerla, agregó información, reescribió párrafos, “todo sin traicionar la historia ni a los personajes. Me di cuenta de que, a través de los años, había aprendido un poco más sobre la técnica en la escritura y sobre la belleza escondida en el sonido de las palabras. Claro, todo esto sigue siendo personal. Cada uno tiene un concepto que le es propio. Por mi parte, aunque sigo aprendiendo, a este punto histórico no me cacheteo. Ya se verá cómo sale la próxima. De repente me ven con algún chichón”.
ALGUNAS CLAVES DE LA OBRA
“‘La orquídea y la hoguera’ transita por varios géneros orientados magistralmente hacia una convergencia inesperada escrita con elegancia y autoridad literaria, una trama posible en un momento de la historia del Uruguay”, dicen Prada y Aguinaga en el prólogo. “Estábamos esperando esta obra desde que la autora mostró su estilo literario y su valía en ‘El chasque’, donde empieza a asomar como una crisálida que rompe lentamente su capullo y se dispone a volar. Y lo hace definitivamente con refinado estilo y elegancia, en una obra cargada de intriga política, lucha por el poder, secretos, amores, confianzas y desconfianzas. El texto desentraña sutilmente la realidad social y política de una época fermental del Uruguay, donde la escritora se mueve con naturalidad, haciendo gala de un lenguaje pulido y preciso”.
Situada en 1993, la novela narra la historia de dos mujeres, “una de mucha edad y la otra relativamente joven”, que se vinculan por una entrevista para una nota anual de un medio de prensa, adelanta la autora. “La joven es estudiante de Ciencias de la Comunicación y, debido a la intervención de uno de los accionistas de esa empresa, acaba de ser contratada”, adelanta la autora. “La muchacha es fugitiva reciente de la entonces Villa Quebracho, actitud producto de un balance personal de vida. Siente que tiene que redescubrir la emoción, reevaluar el plano laboral, estimar si realmente quiere casarse y formar familia propia”, entre otros puntos. “Son cosas comunes, existenciales, que pueden tomar por asalto al más ducho”. Esa decisión de la protagonista da lugar a una cadena de hechos, históricos y actuales, que llevan a una coyuntura explosiva, “en las vidas personales y en las revisiones políticas y de valores (…) Espero que les guste y los entretenga. Dedicado a mi Paysandú. Al todo”, culmina diciendo el mensaje.
Nacida en Paysandú en enero de 1954, Annabella Mendieta es maestra, especialista en educación inicial y abogada. Hija de padres trabajadores, es “la del medio de tres hermanos”, dice en la solapa del libro. En Paysandú creció “en contacto con el deporte, la naturaleza y la cultura. Además, estudió inglés, francés, piano y solfeo. Le gusta fotografiar, diseñar y varias cosas más”.

