“Que no haya recursos para el daño que hace el río es increíble”

¿Reuniones? Muchas. ¿Respuestas? Ninguna. Mientras el río baja, los dirigentes del Club Remeros tienen en claro que inicia otra carrera contra la corriente para que vuelva a funcionar.

Las canchas de tenis, hechas a nuevo, quedaron arruinadas. La sala de botes, que había quedado impecable, está destrozada. Por lo pronto, dirigentes, socios y allegados comenzaron a sacar barro de las instalaciones, mientras se espera la conexión de UTE para que la bomba comience a funcionar y haya agua para limpiar.

“A vuelo de pájaro, se necesitarán unos 35 o 40 mil dólares, redondeando, para volver a dejar todo en condiciones. Solo en las canchas de tenis se necesitarán unos siete mil”, dijo el presidente Andrés Klein al ser consultado por EL TELEGRAFO.

“El tema es que se va emparchando y nunca se terminan de hacer los arreglos de buena manera, y la infraestructura lo sufre”, indicó.
Mientras comienzan las tareas de limpieza, las conversaciones y contactos se suceden. Pero no ha habido ninguna respuesta positiva para confirmar algún apoyo económico.

“Hicimos gestiones en el Ministerio de Obras Públicas, CARU, CTM, el Banco República, pero por ahora nada; sí charlas por todos lados”, repasó Klein.

El presidente del club reflexionó: “que no haya recursos para el daño que hace el río es increíble. Habría que crear un fondo, pero de rápida resolución. En nuestro caso tenemos un montón de cuentas que ir pagando. El río tiene sus cosas lindas, pero con estos matices”.