Cómo quemar calorías y divertirse a partir de los 50

La actividad física es la base de una vida activa para todas aquellas personas que buscan quemar calorías y perder peso. Cuando esa actividad física se planifica y tiene una rutina como puede ser pedalear, nadar, correr 10 kilómetros o hacer cuatro series de sentadillas se conoce como ejercicio físico.
Pero claro, los años y las décadas pasan y ya no es tan fácil ponernos a ejercitar como antes. Quienes logran seguir con una actividad física constante luego de los 50 años son una excepción, en nuestra sociedad y en cualquiera.
Sin embargo, existe una actividad física o ejercicio físico muy interesante para mantenernos activos después de los 50 años y que puede ayudarnos a perder más grasa que corriendo. ¿Cuál es? Los adultos mayores de 50 años modifican los típicos objetivos de un adolescente de 17 años que busca estética cuando realiza ejercicio físico. A partir de cierta edad el físico nos sigue importando, pero en muchas ocasiones se prioriza divertirse con la actividad practicada y pertenecer a un grupo.

Mover el esqueleto

Bailar es una de las actividades más completas que podemos hacer a partir de los 50 años para mejorar la salud física y mental. Ejemplo de ello es un estudio publicado el año pasado donde 16 semanas de baile fueron efectivas para mejorar el perfil de lípidos y el estado funcional en mujeres posmenopáusicas, además de aumentar la autoestima.
Cuando salimos a correr mejoramos la capacidad aeróbica, además de perder peso si la nutrición es adecuada para ello. Sin embargo, cuando bailamos se puede mejorar también la coordinación y la agilidad al ser necesario aprender movimientos y patrones nuevos.
Al bailar también se podrían mejorar significativamente los niveles del colesterol “malo” (LDL), a la vez que mejora el colesterol “bueno” (HDL). Esa mejora nos ofrece protección frente a enfermedades cardíacas, especialmente en mujeres que pasan por la menopausia, ya que tienen un riesgo mayor de eventos cardiovasculares.
El equilibrio es otra de las cualidades que se trabaja cuando bailamos, ya que continuamente pasamos de dos apoyos a uno, con diferentes movimientos que incluyen también giros sobre nosotros mismos. Esta mejora del equilibrio nos protegerá en el futuro frente a posibles caídas que pueden derivar en fracturas.

Cuerpo sano, mente sana

Nuestra autoestima incide directamente en nuestra salud mental. La música, la pertenencia a un grupo de baile, la liberación de hormonas como endorfinas al bailar y ver como mejoramos nuestros pasos día a día contribuyen a mejorar nuestra autoestima.
Si nos divertimos con la actividad no la abandonaremos, ese es el principal objetivo de cualquier entrenador, por encima incluso de la eficacia de dicho ejercicio. Lo ideal sería mezclar el baile con un par de días, al menos, de entrenamiento de fuerza para mejorar también esta cualidad vital a medida que cumplimos años.