Controversia en Argentina por caza de fauna autóctona

Jorge Noya gestiona cotos de caza en diferentes puntos de la Argentina. En fotografías encontradas en allanamientos realizados en sus propiedades aparece con clientes y sus presas, entre ellas más de 40 yaguaretés, especie en riesgo de extinción.

El diario La Nación publicó un informe en el que da cuenta del controvertido accionar de los cotos de caza en el vecino país, en particular relacionado con la acción de un empresario del rubro. Hay registros de más de 40 yaguaretés, pero también de otras especies como puma o aguará guazús muertos bajo el fuego de “turistas” extranjeros.

Se considera a Argentina como uno de los destinos más atractivos del mundo para la cacería de animales salvajes, se estima que ingresan al menos 20.000 cazadores por año. “Los cotos de caza ofrecen alojamiento y distintos tipos de cacerías. Se llegan a pagar fortunas por cada trofeo: cuanto más raro, más difícil de ver o más escaso, mejor y más valioso. Los permisos se renuevan año a año y los responsables de otorgarlos son las autoridades de Fauna de cada provincia”, indica el informe. Sin embargo hay especies de las que está prohibida la caza, en general los animales autóctonos.

En particular el yaguareté –el felino más grande de América, del cual se calcula que quedan en libertad solo 250– está prohibida desde 1984, sin excepciones. En 2018, recuerda el reportaje, la Justicia ordenó el allanamiento del domicilio de Jorge Noya, dos predios de su propiedad en Santiago del Estero y otro en un predio de la provincia de Buenos Aires. En estos procedimiento “fueron hallados animales vivos como búfalos de agua, antílopes de las Indias y ñandúes”. Todos fueron dejados en libertad. Además se incautaron de 180 ejemplares de especies protegidas a los que les había realizado taxidermia. En el interior de un freezer también fue hallado un puma y además se detectaron los restos de un criadero de pumas, sin animales. También se hallaron fotografías, tomadas a lo largo de unos 20 años, en las que aparece Noya junto a sus clientes y sus presas. “Se pueden contabilizar al menos cuarenta yaguaretés diferentes, de los cuales algunos pueden haber sido cazados en Paraguay, Bolivia o Brasil, donde también está prohibida su cacería”. En el artículo se da cuenta de que se intentó obtener declaraciones de autoridades como la directora de Flora y Fauna de la provincia de Buenos Aires, ni de la saliente dirección nacional de Biodiversidad, que autoriza la salida del país de los trofeos de caza.

“El lado oculto de los cotos de caza ya había salido a la luz en 2022 con la muerte del presidente de la Federación Mexicana de Caza A.C., al ser atacado por un búfalo cuando intentaba cazarlo en un coto ilegal en la provincia de Entre Ríos”, en un sonado caso que sorprendió por la especie de la que se trataba. Sin embargo, publica La Nación, “las evidencias desaparecieron rápidamente y nunca se supo de quiénes eran esas tierras ni el búfalo”.

La nota agrega que los cotos de caza en seguido funcionando, más allá de haber cambiado la dirección de la página web, que sigue ofreciendo la caza de todo tipo de animales: “entre ellos el pecarí labiado, en peligro de extinción, además del carpincho y el puma; entre los trofeos de la pared, se observa la cabeza de un yaguareté. Para muchos entendidos, el hecho de que los trofeos de ciertos animales adornen las paredes del coto de caza en cuestión es una clara señal, o un guiño, hacia los futuros clientes”.