En el año 2017, Leonardo Abelando y su familia comenzaron un emprendimiento familiar vitivinícola con las primeras cepas, en el predio ubicado sobre ruta 90, a menos de 1.000 metros de parada Esperanza. “Fue una decisión de todos en casa el plantar los primeros viñedos de Marselan y Arinarnoa”, comentó a EL TELEGRAFO Leonardo Abelando.
El lunes pasado comenzaron los aprontes. El martes se realizó la cosecha y el miércoles con la presencia de la enóloga Melissa Barrera, comenzó la preparación del primer vino en bodega propia, un trabajo del que participó toda la familia: Leo, su esposa Gianela Balma, y sus hijos Ignacio y Emilia. Pero también una pareja amiga que colaboró en la actividad.
Explicó que “hasta el momento veníamos cosechándola y comercializando la uva, y este año tenemos la posibilidad de hacer nuestra primera vendimia y en la bodega”. Precisamente en 2023 se produjo el primer vino propio –vino cero– pero en otra bodega utilizando uvas del viñedo. Se le denominó Ta’aró (es una voz guaraní que significa Esperanza), explicó Abelando, refiriéndose a la zona en donde se encuentra el emprendimiento.
Sobre las cepas destacó que “se adaptaron muy bien a nuestro suelo y clima. Adaptamos en el predio un sistema de riego, que dicho sea de paso este año prácticamente no tuvimos que usarlo, y vimos que salía un vino de muy buena calidad, según un colega que nos compra la uva y vinificaba, lo que nos alentó más a seguir y dar un paso más y tener la bodega propia” .
Respecto a la presencia de la enóloga Melissa Barrera, sostuvo que “hace unos meses venimos trabajando con ella. La primera vez que vino a visitarnos quedó muy satisfecha e impactada por la calidad de las plantas. Ahí nos dio el visto bueno y la luz verde para arrancar este año a vitivinificar”.
Hoy la bodega “Vino Terra” ubicada en el kilómetro 13,800 de ruta 90, luce rebosante. “No es fácil montar esta infraestructura” explica Abelando, “porque se necesita bastante capital para tener máquinas de última generación como las que tenemos”.
Este año se vinificarán alrededor de 5.000 litros, con algo más de 6.000 kilos de uva. “El año pasado hicimos con una bodega colega –se alquilaron los tanques– y sacamos la edición Cero, como le denominamos, porque no fue vinificada en la bodega, saliendo un vino de muy buena calidad, que ya se está comercializando en algunos restaurantes de Paysandú y en ventas por internet, además de los que vienen a comprarlo a la bodega”.
Acotó que este año se sacarán cuatro variedades de vino, que son tres tintos y un rosado. “Será Marselan por un lado, Arinarnoa por otro. Se hará un blend también con los dos, y vamos a sacar un rosado Marselan, vino fresco para tomar en verano”.
VARIEDADES PARTICULARES
La enóloga Melissa Barrera explicó que tenemos dos variedades que son “muy particulares, que son Marselan y Arinarnoa que no se ven muy seguido, cada vez más, pero que son bastante nuevas para nosotros”.
Subrayó que “la bodega está preciosa, fue hecha toda de cero con mucho cariño, y vine a darles una mano”. La tarea de cosecha y vinificación “se viene realizando como debe ser y con una excelente calidad de uva”.
Sobre la zafra, dijo que “después de varios años complicados por los kilos de uva, sobre todo la anterior cuya cosecha fue muy baja porque la planta sufrió mucho, tuvo la planta una buena recuperación y esta vendimia viene muy linda”. Más allá de no superarse toda la seca “se han visto los cambios y con algunos kilos más” dijo la profesional.

