En las últimas semanas la Universidad de la República (UdelaR) ha dado que hablar y no precisamente por su nivel académico o por su aporte a la tolerancia y a la convivencia pacífica sino más bien por todo lo contrario. Lejos de aportar a la reflexión abierta, plural y enriquecedora, la UdelaR viene desarrollando una línea destinada a vulnerar los derechos de la colectividad judía.
Estamos hablando de que un símbolo nacional como la bandera fue retirada en una hora y forma que violenta la normativa vigente en la materia y un mínimo de respeto por uno de nuestros mayores símbolos patrios. Tal como lo expresara el edil del Partido Nacional por Montevideo Eric Spektor en su cuenta de X (ex Twitter), “los mismos que pusieron la bandera de Palestina en la UdelaR son los que después hacen gárgaras con la palabra ‘soberanía’”.
De acuerdo con lo consignado por “La Diaria”, ese lamentable hecho “se dio horas después de que finalizara la Marcha en favor de Palestina, que se desarrolló en la Avenida 18 de Julio (de Montevideo) y que transcurrió desde la explanada de la Intendencia de Montevideo hasta Torre Ejecutiva”. En esa marcha, convocada por varias organizaciones sociales y sindicales, como el Pit Cnt, la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay y la Federación Uruguaya de Cooperativas por Ayuda Mutua (Fucvam). Resulta curioso que esas mismas organizaciones guarden un silencio cómplice cuando se violan los derechos humanos en Cuba, Venezuela, Nicaragua o Irán, por citar sólo algunos casos. O por poner un ejemplo más parecido, sobre la masacre a civiles y vulneración de derechos humanos por parte de la Rusia de Putin en Ucrania, que se ha cobrado varias decenas de miles de vidas de civiles en ataques a infraestructura urbana sin interés militar.
Algunos días antes de este incidente, y a instancias del gremio estudiantil, la UdelaR suspendió en dos ocasiones (una en la Facultad de Humanidades y otra en la Facultad de Ciencias Sociales) los cursos que iba a dictar el profesor uruguayo-israelí Alberto Spektorovski, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Tel Aviv. En este caso se le acusó de ser “sionista”, una condición que la UdelaR no acepta cuando en realidad (y de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española) significa: “movimiento político judío centrado en sus orígenes, en la formación de un estado de Israel y, después de la proclamación de éste, en 1948, en su apoyo y defensa”. Paradójicamente, el seminario al cual fue invitado a participar este catedrático de la Universidad de Tel Aviv se denominaba “La laicidad como problema: su historia y sus fundamentos”.
De acuerdo con el expresidente Julio María Sanguinetti, “el antisemitismo antes era de derecha, ahora se viste de izquierda, abrazando una causa palestina que nadie niega, pero que no puede siquiera considerarse sobre la negación de Israel. Antes era de origen católico, ahora musulmán. Ya no se habla de antisemitismo sino de ‘antisionismo’, pretendiendo desplazar el debate sobre la existencia de Israel a las actitudes de sus gobiernos. Aquel niega al ser individual, este otro desconoce el derecho de un pueblo a gobernarse a sí mismo. Son dos caras de la misma moneda”.
Para Sanguinetti, “se soslaya que Israel es una democracia, la única en la región, al punto que sus propias acciones militares son motivo de ardorosa discusión interna. (…) En nuestro mundo occidental, hay quienes se declaran ‘progresistas’ y pretenden que se respete la vigencia de la ‘sharia’, la ley islámica que subordina la mujer a una condición inferior. Cuestionan las respuestas militares de Israel a las constantes agresiones de Hamás, desde la franja de Gaza, ignorando estas una y otra vez”.
En realidad no sorprende demasiado la postura de la Universidad en Montevideo, puesto que siempre ha sido así. Los memoriosos recordarán haber visto ondear la bandera de Vietnam del Norte sobre la Facultad de Derecho en pleno conflicto bélico. Y así en innumerables ocasiones, en que la laicidad ha sido violentada una y otra vez.
Y en nuestro departamento, el Cenur Litoral Norte Paysandú no ha querido ser menos que sus hermanos sectarios de la UdelaR en Montevideo, y por ello acogió en sus instalaciones una charla de la embajadora palestina Nadya Rasheed, organizada por funcionarios no docentes y cuya convocatoria fue realizada a través de un aviso que dejaba en claro que se trataba de una actividad flechada contra el pueblo judío y su derecho al estado de Israel.
Pero no es la primera vez que el el Cenur Litoral Norte Paysandú muestra la hilacha. En el año 2014, cuando Israel atacó a El Líbano –un estado títere desde donde se lanzaban cientos de cohetes y misiles por día hacia ciudades de Israel– ese centro educativo trajo especialmente para dar una charla a la docente universitaria de vastas credenciales –con características de activista pro palestina– Susana Mangana. Y cuando representantes de la colectividad judía solicitaron la misma sala universitaria para invitar al periodista Claudio Paolillo para dar otra perspectiva del conflicto, les fue negado el uso de la misma.
Si bien en esta oportunidad la organización no estuvo a cargo de la dirección de la Universidad en Paysandú, en cambio sí se le dio el espacio a un sector de los funcionarios –en este caso, los no docentes– para una charla propagandística a cargo nada más y nada menos que de la representante de una de las partes en guerra.
Es así que por increíble que parezca, a 10 años del vergonzoso cachetazo a la colectividad judía sanducera, más tarde el Cenur Litoral Norte Paysandú lo hizo de nuevo.

