Luego de nueve días intensos en que desfilaron ante la Justicia Penal varios testigos, en la víspera se celebró la instancia de alegatos finales en contra de Jorge Daniel Lara Ríos, de 30 años, acusado de haber asesinado a su hermana Giuliana Lara (27 años) y su pequeño hijo Mateo (de 8 años), hechos ocurridos entre el 30 y 31 de enero del año pasado.
En tanto, el 24 de junio, a las 13.45 dará comienzo la audiencia en que se espera que la jueza dicte la sentencia, ya que las pruebas presentadas durante todo el proceso dan lugar a certezas en cuanto a la responsabilidad de Lara en los macabros crímenes.
NI UNA DUDA
El abogado de una de las hermanas de Giuliana, Federico Alvarez Petraglia, compartió con EL TELEGRAFO su alegato en que manifestó que queda acreditado que Lara “es una persona que ha perdido el trabajo en el año 2015, no pudiendo resolver sus problemas más elementales de sustento de ahí en más. Asimismo, del punto de vista afectivo, se suma su relación compleja con su familia, con sus padres, al punto de negar quién era su madre. Esta complejidad psicológica y de vida continúa con los que son sus relaciones afectivas”.
A este tipo de relaciones se suma “la que tenía con Giuliana”, según indicaron tres testigos, en que prevalecían “insultos, malos tratos verbales continuos, al punto de gritarle –al menos una vez– ‘puta’ desde el camión recolector en la calle, además de no pagar la luz ni el agua, romper el calefón, el lavarropas y ponerse ropa de Mateo”.
“Si a todo esto le juntamos sus características personales, que fueron detalladas por la licenciada –que declaró como perito– tenemos claramente una persona frustrada, enojada con la vida, con baja tolerancia a la frustración, y que eventualmente puede vulnerar derechos de terceros, que cuando sale de su retracción narcisista puede ser violento”, precisó el profesional.
“Luego de haber recepcionado toda la prueba a nuestro juicio ha quedado claramente establecido que entre la medianoche y las 7 de la mañana del 31 de enero del 2023, Jorge Daniel Lara Ríos dio muerte en forma violenta a su hermana Giuliana Soledad Lara Ríos y a su hijo Mateo. Ambas muertes ocurrieron en el domicilio donde convivían junto acusado, en la casa N.° 9 del Barrio Municipales I ubicado en calle Zorrilla de San Martín y Canelones de esta ciudad. Vivienda que el padre de ambos les había dado para que vivieran”.
Asimismo, precisó que “queda acreditado que Giuliana luego de culminar su día de trabajo próximo a las 21.00 del 30 de enero de 2023, concurrió junto a Mateo a un almacén sito en Zorrilla y avenida San Martín, a comprar fruta. Luego de esto se dirigió a su domicilio, no volviendo a vérsela con vida. El imputado en el correr de esa madrugada dio muerte a su hermana de manera violenta, acuchillándola, entre otras maniobras homicidas”.
En tal sentido, “es presumible que tal actividad criminal la haya llevado a cabo en el pasillo o el baño de la vivienda donde policía científica detectó a través de la prueba del luminol que se había llevado adelante una actividad de limpieza intensa, pese a lo cual detectó rastros de sangre que a la postre fueron compatibles con el ADN de Giuliana y Mateo”, dijo.
Asimismo, “se recuperaron tanto en el baño, en el bidet como en el lavabo, y en el pasillo indicado, rastros de sangre cuyo ADN es de Giuliana y de Mateo”.
Luego de dar muerte a su hermana, “próximo a las 6 de la mañana del 31 de enero de 2023 salió de su vivienda en el barrio Municipales, conduciendo la moto Yumbo City propiedad de Giuliana, llevando como acompañante a Mateo. Circuló con el niño por avenida San Martín hasta el final, habiendo sido detectado por las cámaras del almacén de Zorrilla y avenida San Martín, y por las cámaras de seguridad que el Ministerio del Interior tiene apostadas en las intersecciones de avenida San Martín e Independencia, así como en Entre Ríos y Ledesma”. Dichas imágenes fueron aportadas por las declaraciones de dos policías.
Momentos después, “a las 8:08 el imputado sale de su casa y se dirige al comercio sito en Herrera y Leandro Gómez, donde a las 8:13 es atendido. Lara compra 3 bolsas negras, grandes como él, las paga y se retira del lugar en la moto de Giuliana. Más tarde, próximo a las 8:56 del 31 de enero es nuevamente detectado por las cámaras de seguridad ministeriales circulando en la moto de Giuliana, portando entre sus piernas una bolsa negra. Se lo observa por las cámaras de San Martín e Independencia, y las de Entre Ríos y Ledesma. A las 9:10 se lo ve volviendo rumbo a casa en la moto de Giuliana, pero ya no portaba entre sus piernas la bolsa negra que antes se le vio. En esos momentos es que es visto por un testigo que escucha que hablaba con una persona que conoce, a la que le dijo que había enterrado un perro que se le había muerto”.
El testigo habló con Lara y le preguntó por un perro que quería para que le cuidara el campamento. Pero el homicida le contestó que “había enterrado un perro y se comprometió a conseguirle uno”. Luego, se retiró en la moto de su hermana, ya sin la bolsa que había transportado.
Al otro día, cuando el testigo se enteró de la desaparición de Giuliana y reconoció a Lara por publicaciones en redes sociales, “llamó a Investigaciones para mencionar lo que había visto, oportunidad donde le toman declaración y señala el sitio”.
En tanto, “Lara volvió a su domicilio y próximo a las 10 de la mañana fue a un comercio donde compró tres bolsas negras más. Más tarde volvió compró nafta y se fue”. Sobre las 10:12 “Lara es detectado por la cámara ministerial de San Martín y Ledesma, circulando en la moto de su hermana y portando otra bolsa negra entre sus piernas, entrando en la zona de vegetación muy abundante. En esos momentos fue observado por dos testigos a quienes les dijo que le habían matado un perro y que tuvieran cuidado que había una yara”. Los testigos “se acercaron al lugar y vieron que había hecho un fuego y el suelo quemado, y se fueron del lugar”.
“Luego de esto, Lara se dirigió a su casa y entre las 12 y las 17 limpió el baño y el pasillo de su casa. Sobre las 17:30 en la moto de su hermana se dirigió a la ciudad de Salto, tomando Ferreira Aldunate y luego ruta 3 al norte”, donde llegó a las 20 y se dirigió a la terminal shopping de aquella ciudad.
Esa noche, se radicó la denuncia de la desaparición de Giuliana y Mateo. Por su parte, el 1° de febrero, estando en Salto a las 10:32 se ve a Lara en el Ta-Ta del Shopping con una mochila. Se dirige a los lockers del lugar y deja la mochila y se va. Próximo a las 17 es visto en el estacionamiento del Shopping, manipulando la moto de Giuliana.
El 2 de febrero en horas de la noche, un testigo concurrió a Investigaciones y declaró lo que había visto, reconociendo a Lara y señalando el lugar donde lo encontró. El 3 de febrero en horas de la mañana hizo lo propio otro testigo.
Con todos estos datos la Policía se constituye en el lugar indicado y “encuentra los cuerpos mutilados de Giuliana y Mateo en bolsas negras esparcidas en la zona, en avanzado estado de descomposición, los que son llevados a la morgue para su autopsia. Ese mismo día, en horas de la tarde funcionarios de Policía Técnica concurren a la casa de Lara en Barrio Municipales y realizan una exhaustiva inspección, donde encuentran rastros de sangre en el baño, que prueba de ADN mediante coincidió con la sangre de Mateo.
El 5 de febrero funcionarios policiales, cerca del sitio del primer hallazgo de restos, encuentran el torso de Giuliana, el que es remitido a la morgue para su pericia. Oportunamente se hizo la incautación de las mochilas dejadas por Lara en el locker de la terminal de Salto, en cuyo interior se encontraron ropas de Giuliana y de Mateo. También del estacionamiento de dicho Shopping se recuperó la moto de Giuliana en la que había restos de sangre de Mateo.
Asimismo, tanto del almacén del barrio como de una ferretería “se entregaron bolsas similares a policía científica para poder comparar con las recuperadas con los restos mortales de Giuliana y Mateo, lo que permitió acreditar que son idénticas, es decir que se corresponden una con otras”, explicó Alvarez Petraglia en su alegato.

