Expertos uruguayos y argentinos analizaron en Expo Palermo la sostenibilidad ambiental

Expertos no entienden por qué la agenda ambiental la definen los europeos, y consideran que nuestra región debe influir más.

En el marco de la tradicional Exposición de Palermo, que se realiza hasta el domingo inclusive en la ciudad de Buenos Aires, expertos de distintos organismos de Argentina y Uruguay, analizaron en una reunión la situación de los países de la región respecto a las exigencias internacionales de sostenibilidad y cómo demostrar el trabajo que ya se viene desarrollando en este tema.
Marcos Pereda, vicepresidente de la institución anfitriona, realizó la apertura del evento, indicando que la sostenibilidad ambiental es un “nuevo concepto” que “tiene un rol importantísimo que abrazamos todos”, pero también significa “un desafío enorme, porque hay que alinear los intereses para que esto se pueda llevar adelante, y en ese sentido lo principal es saber donde estamos parados. Por eso la pregunta es si somos sostenibles, cuánto nos falta y hasta dónde queremos llegar”.

Walter Baethgen, vicepresidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), participó representando a Uruguay. Expresó que “se habla mucho de qué es sostenible y qué no, y en realidad hay mucha imprecisión, y a veces es muy difícil saber si lo que se está haciendo es sostenible. Para mí algo es sostenible si mis hijos y mis nietos van a poder seguir trabajando en la misma tierra que yo”.

Indicó que “si lo que hago en mi tierra es ambientalmente negativo, al punto de generar su degradación, mis hijos no podrán vivir de eso. Si tienes una extracción que es socialmente despareja, muy poco igualitaria, eso genera tensiones. Y si las cosas no son económicamente viables, nadie va a querer vivir de eso”. Por lo tanto, “en teoría, la cuestión es juntar esas tres dimensiones: la parte social, la económica y la ambiental, y hacer las cosas de la mejor manera posible”.

Para Baethgen falta “definir los indicadores y cómo se los mide, y al mismo tiempo ver cómo hacemos que el productor los pueda incorporar a su rutina, sin que sea algo abstracto, sino que sea útil y lo pueda usar desde un productor a un técnico”.

Puso sobre la mesa el origen de los actuales indicadores, que vienen desde Europa: “Yo tuve la suerte de trabajar en todo el mundo, y Argentina, Uruguay, Brasil, no tienen nada que envidiarle a Europa. La comunidad científica de nuestra región es tan capaz como la de cualquier parte del mundo. Por eso es hora de que empecemos a marcar la cancha nosotros. Hoy por hoy la agenda ambiental la definen los europeos y no sé por qué pasa eso. Creo que llegó la hora de que nuestra región influya más en la agenda, no puede ser que nos sigan dictando la agenda y nosotros tengamos que acatarla”.

PRODUCTORES INVOLUCRADOS

Otro de los expositores fue Marcelo Torres, presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), quien expresó que “la agricultura y ganadería argentina tienen muy buenos parámetros de sustentabilidad, pero tenemos que contar con indicadores consensuados para poder demostrarlo y poder monetizarlo por parte de los productores”.
“Los productores pueden tener condiciones diferenciales de mercado o emitir certificados ambientales por contar con servicios ecosistémicos a alto nivel, como son los de la agricultura y ganadería argentina”, agregó.

Paralelamente consideró que más allá de las discusiones que se están dando a nivel mundial, el consumidor es el que quiere tener cada vez más información sobre lo que consume y cómo están hechos esos productos: “Creemos que esta es una oportunidad, pero también una amenaza si no nos ocupamos de esa agenda. Es fundamental que el productor esté involucrado en estos procesos de cambio en forma directa, porque le dará alto nivel de adopción y un anclaje con la realidad muy importante. Eso es un patrimonio de la agricultura y ganadería argentina, porque los productores están muy inmersos en los procesos de innovación, y eso es para destacar”.

Planteó que el futuro está “en trabajar con indicadores de triple impacto: ambiental, social y económico, y que los productores estén involucrados en los procesos”.

Desarrollando la visión del triple impacto, puntualizó que “desde el punto de vista ambiental debemos tener baja huella, pero al mismo tiempo las producciones deben generar trabajo, y desde el punto de vista económico ser viables. Es decir, que el productor tenga niveles de producción y rentabilidad que le permitan sostener la actividad”.

Torres enfatizó sobre la necesidad de articular lo público y lo privado “para definir una estrategia de cómo vamos a capturar este valor que tiene nuestra producción”, y aseguró que “Argentina y la región son líderes en este tema, porque hemos dado varios pasos en una dirección que el mundo recién está empezando a recorrer”.

POSICIONAMIENTO ARGENTINO

María Beatriz Giraudo, vicepresidenta del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), dijo que “Argentina tiene un posicionamiento muy interesante, anticipado a las grandes demandas actuales. Hace 40 años que Argentina viene en una revolución de los sistemas productivos que arrancó con detener las labranzas y encontrar en la siembra directa una tecnología que imita a la naturaleza, y en esa revolución empezó una red colaborativa de distintos organismos, públicos y privados, y estamos en un camino de mejora continua”.
“Hoy nos encontramos en una posición de privilegio para poder aprovechar todas estas exigencias. El camino pasa por tener indicadores, sistemas de medición, métricas que sean reconocidas universalmente”, aseveró.

La funcionaria también subrayó el valor de las Agtech en el desarrollo de nuevas tecnologías que “aceleran y facilitan los procesos, y por eso las vamos a estar acompañando”.