La violencia empañó la fiesta de formativas

En la víspera se disputó la última fecha de la Liguilla Sub 15 de Paysandú, con dos atractivos encuentros que podrían definir el campeón liguillero o el campeón de Honor, pero nuevamente apareció la violencia y se robó la atención de la mañana dominical.
En Parque Don Bosco, Bella Vista recibió a Progreso, duelo que los papales estaban obligados a ganar y por la mayor cantidad de goles posible, para pelear por el campeonato y lo hizo goleando 5 a 0.
En el otro extremo de la ciudad Bohemios y Huracán se enfrentaron en el Complejo Collares, partido en el que el ganador era campeón, por lo que era el más importante de la jornada. En el caso del globo se haría de la Liguilla sacando pasaje a la final del Honor, mientras que Bohemios iba por quedarse con la victoria y coronarse monarca de la categoría, pero nada de eso sucedió.

A los 80’, cuando bohemios y globos empataban 0 a 0, un futbolista de Huracán fue expulsado por el árbitro Lucas Correa, lo que llevó a una reacción de los futbolistas del globo, que culminó en dos nuevas expulsiones, además de la del DT Leites. Los jugadores fueron retirados hacia la zona de vestuarios y de allí en más las afueras del rectángulo de juego se convirtieron en una batalla. El resultado fue pedreas, enfrentamientos a golpes de puño y objetos contundentes (cascos), simpatizantes heridos y un episodio realmente vergonzoso, del cual por suerte los más chicos no fueron protagonistas.

El trofeo fue entregado a Bella Vista, tras ganar su duelo, pero lo cierto es que según estampó el árbitro Correa en el formulario “partido suspendido a los 80’ por no estar dadas las condiciones de seguridad para continuar con el encuentro”, por lo que aún no habría campeón, debido a que el partido no finalizó. Ahora todo pasará a manos del Tribunal de Penas y seguramente hoy ingresen tanto de Huracán como de Bohemios, diferentes documentos y protestas en base a lo ocurrido en la mañana de ayer, por lo que habrá que esperar para conocer el resultado final de otra fiesta empañada por quienes no son protagonistas, pero se roban la atención.