Una década atrás era casi impensable que el tema de las “granjas de sangre”, estuviera encabezando las noticias de nuestro país, quizás principalmente, porque la mayoría desconocía su existencia. Sin embargo, en estos últimos años, organizaciones animalistas pusieron en el tapete uno de los negocios considerados por los animalistas como de mayor crueldad, también llamado “sangría de yeguas”. El procedimiento por el cual se extrae sangre de yeguas preñadas para la obtención de la hormona PMSG, está prohibido en casi todo el mundo. No obstante, muchos de los países que la prohibieron, importan la hormona desde Argentina y Uruguay donde aún está permitido. En Uruguay, hace casi 40 años que se realiza esta práctica y hasta el día de hoy, los laboratorios habilitados son Biomega, Syntex y Mailhos.
“4.500 YEGUAS POR AÑO QUE SON EXPLOTADAS”
Rita Rodríguez es docente de Filosofía y fundadora de la organización Tráto Ético Animal, además de ser actualmente, candidata a la presidencia por el Partido Verde Animalista. Con ella dialogó EL TELEGRAFO acerca de una de sus preocupaciones, las granjas de sangre.
“Nosotros tomamos conocimiento de la existencia de las granjas de sangre en nuestro país en 2016 cuando dos organizaciones europeas empiezan a hacer investigaciones con cámara oculta en algunos laboratorios, uno de ellos Biomega. Hay unas 4.500 yeguas por año que son explotadas en los establecimientos habilitados. Esta actividad se realiza únicamente en Argentina y en Uruguay. También se realizaba en Islandia, pero ya está en proceso de prohibición”, explicó. En Europa, “está prohibida la producción de esta hormona por los altos niveles de crueldad que implica”, consideró Rodríguez y agregó que “las hembras tienen que estar preñadas en un plazo menor a 120 días para que esta hormona se genere en su sangre. Implica reproducción constante para el cuerpo de la hembra y abortos que se realizan en forma manual, introduciendo la mano por la vagina de la hembra, se hacen los cortes en la placenta para que ese feto se desprenda. Y esto es constantemente durante toda la vida reproductiva de la hembra”, detalló la candidata a la presidencia por el Partido Verde Animalista.
Rodríguez explicó, además, que estos procedimientos implican un “desgaste físico y emocional” en los animales.
“SON LAS MISMAS EMPRESAS QUE HOY DICEN QUE SON GARANTíA DE CONFIANZA”
La representante de la organización Trato Ético Animal, enfatizó que, a pesar de estar regulada, “esta actividad se realiza con extrema crueldad”. Rodríguez afirma que en los videos de las cámaras ocultas desde 2016 hasta ahora que han quedado documentados y circulan en varias plataformas, “podemos ver que son yeguas que están cayéndose de flacas; que están literalmente muriendo porque son descartables y en algunos casos terminan desangrándose”.
En cuanto a las empresas a las que se les realizaron las cámaras ocultas, Rodríguez afirma que “son las mismas personas y las mismas empresas que hoy están diciendo que son garantía de confianza para seguir haciendo este trabajo. Evidentemente no hay ningún tipo de responsabilidad moral por parte de las personas que continúan realizando estas prácticas y controlan la cantidad de estrés, la cantidad de dolor y sufrimiento que ejercen sobre estas yeguas, únicamente cuando están bajo la lupa”.
“NUESTRO MINISTERIO DE GANADERÍA NO CONTROLA”
En el año 2017 cuando se hizo pública la investigación, se empezó a hacer una regulación de los establecimientos que había habilitados. “Esa regulación claramente no se cumplía y no se cumple hasta el día de hoy, que con nuevas investigaciones en 2022 y 2023, dan cuenta de que esto continúa. Nuestro Ministerio de Ganadería no controla absolutamente nada. El MGAP únicamente hace inspecciones coordinadas cuando la sociedad civil pone el grito en el cielo”. Para la candidata presidencial, todo esto se soluciona prohibiendo en los diferentes territorios y que la actividad deje de realizarse en nuestro país.
“ENGORDA LOS BOLSILLOS DE MUY POCAS PERSONAS”
Para la extracción de esta hormona que se utiliza, entre otras cosas, para que se sincronicen los ciclos de las cerdas y puedan estar preñadas todas al mismo tiempo, Europa paga “100 miligramos de la hormona a un millón de dólares”, de acuerdo con información recabada por el edil frenteamplista de Canelones, Williams Vitalis (La Diaria).
“Engorda los bolsillos de muy pocas personas; no le mueve la aguja económica al país”, aclaró Rodríguez. “Es mucho dinero, pero en muy pocas manos. A nuestro país le vendría mejor estar libre de granjas de sangre. Si hablamos en términos económicos, sería mucho mejor para nuestro país, tener un sello de ‘libre de granjas de sangre’”.
En lo que respecta a los controles, Rodríguez se pregunta, “¿puede nuestro Estado destinar recursos para tener a estos establecimientos permanentemente bajo la lupa?”
“El paso correcto es declararse libre de granjas de sangre, porque en la medida en que se pretenda seguir regulando, ya hay habilitaciones solicitadas para el MGAP para abrir nuevos establecimientos”.


