Los remolinos de la Luna son un antiguo misterio que no promete estar resuelto pronto, pero, de momento, esta explicación se perfila con fuerza.
Desde el siglo XVII se observaron unos peculiares rasgos en la superficie de la Luna, algo que hoy conocemos como “remolinos lunares”. En ese entonces, ya había dudas sobre de dónde procedían estas formaciones. Todavía no está del todo claro el asunto, pero una teoría científica nos ofrece una explicación.
Un nuevo estudio de científicos de la Universidad de Stanford y la Universidad de Washington rebate la antigua hipótesis de que los remolinos lunares se producen cuando el impacto de meteoritos en la Luna levanta partículas de polvo cargadas y, allí donde aterrizan, se crea una barrera de campo magnético que refleja los vientos solares.
La investigación, publicada en Journal of Geophysical Research: Planets, reveló que debajo de la superficie de la Luna hay lo que alguna vez fue roca fundida, lo que hace pensar que nuestro satélite natural tuvo una importante actividad volcánica en un momento de su historia.
Partiendo de ello, los científicos utilizaron un modelo para examinar un mineral de óxido de titanio-hierro, llamado ilmenita, que abunda en las rocas volcánicas de la Luna. Con esto, vieron que el objeto de sus análisis es capaz de producir un potente campo magnético, cosa que el satélite ya no tiene.
La nueva propuesta es que los remolinos lunares pueden formarse gracias a esas fuertes regiones magnéticas de la Luna.
Se necesita hacer una exploración más de cerca, es decir, prácticamente perforar la superficie lunar, para comprobar que lo que científicos dicen es cierto. Esto tomará años en suceder, y solo hasta entonces el misterio podría considerarse saldado.

