Tratamiento de linfomas: fármaco para pacientes que no responden a quimioterapia

La Sociedad de Hematología del Uruguay informó sobre el desarrollo de un nuevo fármaco para el tratamiento del Linfoma, un tipo de cáncer sanguíneo originado en los linfocitos o las células de sistema inmunitario. El alcance de un anticuerpo bioespecífico es un avance para los pacientes que no responden a los tratamientos convencionales, como la quimioterapia, y ha demostrado hasta el momento un perfil de respuesta clínica y de seguridad aceptable. En Uruguay se diagnostican aproximadamente 300 casos de linfoma por año y la cifra es similar a los países desarrollados.
La doctora Gimena Dos Santos, internista y hematóloga del Hospital Militar, integrante del grupo uruguayo de Linfoma y exdocente de la cátedra de Hematología, señaló que en la última década se aprobaron “nueve anticuerpos bioespecíficos, cinco de los cuales están dirigidos a neoplasias hematológicas”. Estos anticuerpos “tienen mecanismos de acción que se basan en activar la propia inmunidad del paciente contra las células malignas”.

Linfomas

Los linfocitos que, en condiciones normales se encargan de los procesos infecciosos virales, “por alguna razón mutan en malignos de manera descontrolada. En ese proceso, estamos ante un linfoma que es un rótulo muy grande, debajo del cual hay un número muy importante de enfermedades”, dijo Dos Santos a EL TELEGRAFO.
El Linfoma se divide en dos tipos principales. El Linfoma de Hodgkin (LH) representa el 10% de los casos y es la enfermedad oncológica con mayor incidencia en jóvenes. El Linfoma No Hodgkin (LNH), corresponde al tercer tipo de cáncer con mayor aumento en el número de detecciones y es el 2,8% de todos los tipos de cáncer a nivel mundial. De acuerdo al Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud, la incidencia es de siete nuevos casos por cada 100.000 habitantes.
A nivel global, de cada diez casos, uno es Linfoma de Hodgkin y 9 son Linfoma No Hodgkin. “Dentro de esa gran bolsa, tenemos agresivos e indolentes. Los agresivos requieren un tratamiento desde el diagnóstico de la enfermedad. Los indolentes pueden pasar sin necesitar tratamiento, e incluso puede ocurrir que nunca lo necesite”.

Tratamientos

La especialista enfatizó que “cuando hablamos de linfoma es ponerle nombre y apellido. El linfoma difuso de grandes células B es agresivo, más frecuente y necesita tratamiento desde el momento del diagnóstico. Está estandarizado en el mundo y ocurre que alrededor de la mitad de los pacientes responde al tratamiento y se consideran curados. Desafortunadamente, la otra mitad son refractarios primarios y no logran ingresar en la cura en primera instancia. Sufren recaídas antes de lograr entrar en remisión completa”.
Ante el gran problema que representan los linfomas, era necesaria una estrategia que lograra llevar a los pacientes a la remisión, para su cura. El tratamiento de segunda línea –aplicado cuando el tratamiento inicial no logra eficacia– a los pacientes en recaída o refractarios “es el trasplante de médula ósea o trasplante autólogo”.
En el LNH, “la mediana edad suelen ser 68 años. Muchos pacientes son mayores o tienen comorbilidades y no toleran un tratamiento de segunda línea y nos quédabamos sin armas. La innovación con el anticuerpo bioespecífico es efectivo en más de dos líneas de tratamiento para el paciente que recae o no responde”.
Los anticuerpos bioespecíficos actuarán como un puente que unirá los linfocitos B malignos con una célula inmunitaria sana o linfocito T. “Es decir, se suma a la propia inmunidad del paciente”.

En Uruguay

Los LH suelen diagnosticarse en pacientes jóvenes, a diferencia del LNH que se registra en pacientes de edades más avanzadas y son más comunes en los hombres que en las mujeres. “En cuanto a la incidencia, en Uruguay es variable. Es similar a Estados Unidos o Europa, alrededor de 10 casos nuevos cada 100.000 habitantes por año. Son unos 300 casos de linfoma por año en Uruguay”.
Explicó que “el tratamiento del linfoma particularmente difuso de grandes células B es quimio y Rituximab para la primera línea. Es pago por el Fondo Nacional de Recursos y es un ejemplo regional porque tenemos una amplia cobertura, sin importar si el prestador del paciente es público o privado”.
El tratamiento de segunda línea o posteriores, “dependerá del estado del paciente y se verá que los resultados no serán lo mismo si el paciente es joven o uno más añoso, con antecedentes de infarto o con EPOC. Es decir, los tratamientos de segunda línea dependerán no solo de la enfermedad sino del paciente”.
En cuanto a los medicamentos de alto costo en Uruguay, “algunos pacientes pueden autofinanciarse y otros recurren a la vía legal para tratar de conseguirlo. Pero, en general, es bueno salir del país para ver lo afortunados que somos. A nivel regional, estamos muy bien posicionados”.

síntomas

Dos Santos resaltó la necesidad de “conocer los ganglios que tenemos, sobre todo en cuello, axilas o ingle que están accesibles a la exploración. Si se observan bultos que son más grandes de lo habitual, si permanece en el tiempo, no es doloroso, no es blando pero sigue creciendo, debe despertar la sospecha y consultar con un médico general”.
Otro aspecto se vincula al “adelgazamiento de muchos kilos, no provocados y sin cambios en la alimentación. La sudoración de noche o fiebre no vinculada a causas infecciosas, pueden tratarse de síntomas vinculados al linfoma. La consulta y los chequeos anuales con un médico general nos permiten una detección precoz”, concluyó.