En el marco de la jornada anual de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC), realizada en las instalaciones de la Asociación Rural de Paysandú, la información científica puso de manifiesto el importante rol que juegan los aditivos nutricionales para alcanzar objetivos de producción, en situaciones de producción basadas en alimentación a corral.
En particular, la monensina ha demostrado ser particularmente eficaz, lo cual lo hace el aditivo más extensamente utilizado en los sistemas de producción bovina. Ante un posible escenario de modificaciones en lo que respecta a exigencias de mercados, se han explorado otras opciones de aditivos, que podrían ser calificados como “naturales” tales como levaduras y sus derivados y aceites esenciales.
La experiencia de la UPIC, generada en base a experimentos con diferentes categorías de ganado para carne, ha demostrado que esta sustitución es viable en diferentes situaciones de alimentación a corral sin afectar significativamente la performance animal. Los resultados positivos obtenidos con las levaduras en terneros destetados precozmente parecerían sugerir que este tipo de aditivos podría jugar un rol específico a la hora de formular dietas para esta categoría en condiciones de alimentación a corral.
Vale recalcar la importancia de la validación del uso de estos aditivos alternativos en nuestras condiciones y con dietas específicamente concentradas, ya que los resultados suelen variar en base a la dieta ofrecida, su contenido de voluminoso y el tipo de producto utilizado. Esta es una temática de investigación que aun requiere de mayores evaluaciones para conocer el potencial de estos aditivos frente a distintos tipos de estrés, como lo son el estrés calórico causado por las altas temperaturas y humedad del verano, el estrés nutricional por cambios de dieta abruptos y nivel de fibra utilizado, y el estrés ambiental generado por los diferentes entornos a los que el animal está expuesto.
Dietas ajustadas
En sistemas de alimentación a corral, las dietas son estrictamente ajustadas en su composición para satisfacer los requerimientos del animal y alcanzar la mejor ganancia de peso y la mejor eficiencia de conversión de ese alimento. Ese proceso de formulación se realiza a efectos de alcanzar ciertos objetivos entre los cuales pueden destacarse: a) cubrir las exigencias nutricionales de los animales, b) realizar una utilización eficiente de los nutrientes, c) minimizar los productos de excreción para mitigar eventuales impactos en el medio ambiente y d) cuidar la salud y bienestar animal.
La inclusión de aditivos nutricionales podría facilitar el alcance de los objetivos técnicos planteados en la jornada de la UPIC. Ciertamente, esa decisión implica un costo adicional, pero podría además generar beneficios adicionales en términos productivos; es por esto que existe la necesidad de evaluar esta decisión económicamente antes de ser aplicada.
Bajo ese enfoque es que en la UPIC se ha desarrollado una línea de investigación específica sobre el uso de aditivos nutricionales, a efectos de generar información que permita cuantificar los beneficios de su uso en dietas de corral en la cría, recría y engorde de ganado para carne.
El objetivo del trabajo presentado hace algunos días, es describir el rol de los aditivos nutricionales en la alimentación a corral y presentar los resultados obtenidos en la UPIC sobre el uso de los mismos en las diferentes fases del proceso de producción de carne.
Mejoran calidad del alimento
Los aditivos alimenticios son definidos como aquellos productos utilizados para mejorar la calidad del alimento, la performance animal, la salud animal, o la calidad del producto final, los cuales son ampliamente utilizados en los sistemas ganaderos para mejorar la eficiencia, la productividad y la rentabilidad de estos sistemas.
Durante la actividad se puso foco en los aditivos utilizados como promotores del crecimiento, con el objetivo de mejorar la eficiencia del uso del alimento y la productividad del sistema. Estos aditivos pueden ser clasificados como antibióticos promotores del crecimiento y aditivos no antibióticos incluyendo los probióticos y prebióticos.
El aditivo utilizado por excelencia en los sistemas ganaderos de alimentación a corral es la monensina, un poliéter aislado de Streptomyces cinnamonensis clasificado como un antibiótico promotor del crecimiento dentro del grupo de los ionóforos. La monensina mejora la performance animal a través de una mejora en la eficiencia de conversión por una disminución del consumo de alimento. A nivel ruminal disminuye la proliferación de las bacterias grampositivas, la producción de metano, la desaminación de las proteínas y excreción de amonio en la orina, y la concentración de ácido láctico, aumentando el pH ruminal, la concentración de propiónico, la digestibilidad del alimento y la eficiencia en el uso de la energía disponible, bajando el riesgo de acidosis. Para ser más exactos, con sólo 3 gramos por animal por día de un aditivo nutricional que contiene 10% de monensina, logramos mejorar la eficiencia de conversión en 2,5 a 3,5% en novillos alimentados a corral. En el escenario productivo actual, esta mejora en la eficiencia de conversión podría definir la viabilidad y competitividad de los sistemas de engorde a corral, lo que hace esencial la incorporación de este aditivo en la dieta.


