“El sistema bancario era más seguro cuando el trabajo no era tan digital y a distancia”

Integrantes del Consejo del sector banca privada de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU) que nuclea a 70 diferentes empresas financieras, se reunieron en una asamblea en la sede sindical para actualizar la información y los acuerdos alcanzados. El consejero Juan Fernández señaló que este año estuvo signado por la negociación colectiva y la décima ronda de consejos de salarios acaparó la actividad sindical en el sector privado.
“La negociación no ha sido muy fluida. En este último quinquenio las patronales están reacias a acordar beneficios para los trabajadores, incluso hay patronales que han decidido confrontar con el sindicato. Hasta fines de octubre mantuvimos un conflicto con el banco Santander que persiste aún con su financiera Creditel. Y un inminente conflicto en BBVA que en el que han decidido no transitar por el camino del diálogo y la negociación”, explicó.
El dirigente recordó que “a fines de la década de 1990, AEBU publicó el documento que se llamó ‘Sistema financiero: un asunto de Estado’. Es increíble su vigencia y está centrado en el usuario”.
El usuario del sistema financiero “requiere una mayor seguridad y transparencia”. “Nos preocupa que tenga actores que impulsen la banca de desarrollo que hoy, exclusivamente, está en manos de la iniciativa de los bancos públicos. Hay necesidad de un banco nacional privado que también sea competencia de la banca pública en materia de banca de desarrollo”.
En el documento exponen “la educación financiera y la inclusión social a través de la prestación de servicios financieros al universo de la comunidad”.

Negociación colectiva

La negociación colectiva ininterrumpida, “con dificultades manejables, transitó durante 39 años de continuidad perfecta hasta que, sobre las postrimerías de este gobierno, hay una arremetida de las empresas”.
Fernández distinguió entre “no acordar” a “una situación muy diferente de salir a confrontar”. “En los últimos meses, la Asociación de Bancos Privados promovió una lista de delegados por los trabajadores en el gobierno honorario y tripartito de la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias para competir con la lista legítima de AEBU”.
Reconoció que “sería natural si surgiera una lista que se opusiera al sindicato, pero que esté promovida por la Asociación de Bancos Privados es claramente una declaración de guerra. Finalmente, el resultado fue aplastante de 2.520 votos contra 55, pero tenemos que interpretar qué fue esa actitud de tratar de ocupar el lugar de los trabajadores, cuando los bancos tienen a sus representantes en la caja. Al sindicato nunca se le ocurriría presentar una lista como empresa porque somos trabajadores”.
AEBU “no realizó un conflicto por tamaña afrenta, simplemente nos limitamos a denunciarlo ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Esta actitud mella la relación con la asociación de bancos y por supuesto que hay que recomponerla. En 83 años, el sindicato tuvo encuentros y desencuentros con su contraparte, pero todos tenemos la obligación de que los vínculos sigan vigentes”.

Puestos de trabajo

“La cantidad de los puestos de trabajo bajan, sobre todo en la banca y eso tiene un correlato con la importante inclusión de tecnología para brindar servicios a los usuarios. Esa misma tecnología que suple puestos de trabajo no brinda la seguridad necesaria”, dijo fernández a EL TELEGRAFO.
El dirigente afirmó que “el sistema se presentaba mucho más seguro cuando el trabajo no era tan digital, automatizado y a distancia. Era más seguro cuando había sucursales distribuidas en todo el país, con más trabajadores del otro lado del mostrador que con la realidad actual”.

Lavado de activos

Los distintos programas de gobierno presentados durante el año electoral “no hacían hincapié en los puntos discutidos por el sindicato, pero encontramos receptividad en los presidenciables”.
Fernández mencionó que una preocupación común es el escenario planteado con el lavado de activos. “Nuestro país tenía un nivel de cumplimiento con el lavado de activos, que en el último quinquenio se deterioró gravemente. Todos los uruguayos teníamos limitaciones con montos que no podían superar 10.000 dólares en efectivo a los efectos de mejorar su trazabilidad. Actualmente, se puede comprar cualquier bien por hasta 150.000 dólares en efectivo”.
Según el dirigente, “eso no fue una guiñada al narcotráfico, sino que tuvo implicancias mayores porque hoy vivimos en nuestro país las réplicas del circuito del narcotráfico, como puerto de salida y lugar de acopio. Pero esas decisiones adoptadas por el gobierno nacional fueron advertidas modestamente por este sindicato como absolutamente improcedentes”.
Fernández destacó que en el país “hay muy pocos reportes de operaciones sospechosas porque la actividad de prevención del lavado de activos no se hace en una inmobiliaria o una agencia de cambio. Es decir, hay situaciones que se pueden medir por la poca cantidad de reportes de transacciones sopechosas”.

Financieras

Existen bancos propietarios de otras empresas como AFAP o financieras. “Claramente se ha trasladado para esa modalidad empresarial muchas actividades que antes se prestaban desde los bancos. Por lo tanto, podemos identificar una migración del trabajo desde los bancos hacia las financieras. Los créditos de menor importe o para sectores de la sociedad de menos ingresos asociados a un mayor riesgo crediticio lo otorga una financiera”. Las diferencias en las condiciones de trabajo, “hablan de una precarización laboral, en tanto antes se hacían bajo determinadas acuerdos salariales y de convenios colectivos”.