Avanzan castraciones de animales de compañía; preocupan abandonos por realojos de viviendas

La oenegé Amigos de los Animales continúa con su campaña de esterilización de perros y gatos, tanto machos como hembras, en todo el departamento, en colaboración con la Intendencia de Paysandú. El acuerdo firmado directamente con el Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA) ya ha finalizado, permitiendo un aumento en las esterilizaciones de felinos, aunque actualmente aguardan la firma de un nuevo compromiso con dicha institución. Por otro lado, la organización expresó su preocupación ante el incremento de animales abandonados, un problema que ha aumentado debido a los nuevos realojos de viviendas a través de diversos planes.

En números

La cantidad total de cirugías realizadas en todo el departamento asciende a 4.722, entre perros y gatos. “En 2023 se realizaron 3.123 cirugías, por lo que hubo un aumento de 1.528 en comparación con el año pasado”, señaló Laura De León, directiva de la organización.
No obstante, en 2023 no se realizaban castraciones de felinos. “Pero desde marzo, gracias al convenio firmado directamente con el INBA, empezamos a castrar gatos y gatas”, explicó. Desde entonces, las jornadas de esterilización de felinos han superado a las de los canes.

“Por lo tanto, solo la mitad de este número corresponde a perros (machos y hembras). Esto significa que, al hacer la comparación, este año hemos reducido las esterilizaciones caninas”, agregó. A esta altura del año, se han utilizado todos los recursos provenientes del INBA y “empezamos a trabajar con el convenio que logramos firmar hace un mes entre la Intendencia, el INBA y nuestra oenegé”.

De acuerdo con este nuevo convenio, “volvemos a la modalidad original, que incluye perros y perras, y solo un 20% de gatos (machos y hembras). Es decir, si se operan diez animales en total, ocho serán perros y dos serán gatos. En este caso, daremos prioridad a las gatas, porque tenemos pocos cupos y realmente pertenecen a personas muy carenciadas”, indicó De León a EL TELEGRAFO.

“Volveremos a ofrecer las castraciones económicas todos los miércoles, como siempre se hizo en nuestra sede, ubicada en Verocay 727, a las 9 horas, por 1.000 pesos. En estas jornadas, se pueden castrar tanto perros como gatos, machos y hembras en ambos casos”, añadió. Además, se continuarán realizando las esterilizaciones todos los jueves, en el marco del convenio con la Intendencia.

El desafío de los gatos abandonados

Sin embargo, De León destacó que se enfrentan a un problema creciente: “La gente trae más gatos que perros. No sabemos cómo lo resolveremos, porque la idea no es enviar a las personas de vuelta con sus animales sin esterilizar, ya que sabemos que no regresan”. Tras la rendición de cuentas con el INBA, “intentaremos firmar un nuevo convenio lo antes posible, de forma directa con la institución, para poder continuar con la castración de gatos”.

De León ejemplificó con el caso de Pueblo Gallinal, donde se realizaron un total de 38 cirugías, pero solo 12 fueron de perros. “Es decir, si me hubiera guiado por el criterio que tenemos en el convenio con la Intendencia, de los 26 gatos que llegaron, habría tenido que enviar 24 de vuelta sin esterilizar y solo haber operado a dos”, explicó.

A 20 años de actividad

“Desafortunadamente, en los 20 años que llevamos de actividad en la oenegé, no hemos logrado cambiar el comportamiento de la sociedad, y ya vemos que no lo conseguiremos si no contamos con un apoyo institucional y una política de Estado en lo que respecta al bienestar animal”, enfatizó De León.

“El maltrato animal debe estar tipificado en el Código Penal, porque sabemos la cantidad de casos que atendemos durante el año, y solo se tratan los más graves. Al final, lo único que logramos es que las protectoras se llenen de animales”.
La directiva también mencionó que “sabemos que, en muchos de los casos en los que se les retiran los animales a las personas, ni siquiera se les cobra multa. Es evidente que no van a la cárcel y, al poco tiempo, vuelven a tener animales. Incluso hemos requisado sus animales de forma reiterada”.

Falta de información sobre castración obligatoria

De León reconoció que “este gobierno ha trabajado bien con las castraciones, ya que el bienestar animal pasó de ser gestionado por una comisión a estar bajo un instituto. Se volcaron recursos para castrar, pero el problema es que no se ha informado adecuadamente a la población que la castración es obligatoria en todo el territorio nacional desde hace más de un año. La gente aún no se ha enterado, porque no se han realizado campañas de promoción sobre la obligatoriedad de las esterilizaciones y la colocación del chip”.
En este sentido, señaló que “hay una franja de la población a la que no hemos podido llegar, y si el Estado no nos acompaña, no podemos hacerlo por nuestra cuenta”.

Los realojos y los perros abandonados

La problemática de los perros sueltos se ha intensificado en los barrios donde se han realizado realojos de familias a través de distintos planes acordados entre la Intendencia y el Ministerio de Vivienda.
“Tenemos un problema con los realojos de las familias que vivían en asentamientos y han recibido viviendas. La oenegé adquirió insumos por más de 25.000 pesos, ya que las personas dejan sus barrios y abandonan a sus animales. Cada vez que íbamos al vertedero, veíamos que las familias de El Espinillo tenían alrededor de 10 perros cada una. Dicen que solo pueden llevar tres a la vivienda que les fue asignada. Así, desarman los ranchos y los animales quedan entre las ruinas del asentamiento”, relató De León.

Aseguró que “no todos los animales están castrados, porque cuando fuimos a esa zona, nadie se presentó. Hicimos una jornada, pero solo cuatro personas trajeron a sus animales para castrarlos. Por lo tanto, estos animales van al vertedero a alimentarse y comenzarán a reproducirse. También sabemos que hay mucha sarna. Por eso, compramos pastillas para prevenir parásitos internos y externos”.

Pirotecnia: un problema sin solución

Tras la Navidad, “una vez más exhortamos a la población a que no compre pirotecnia. Aunque está prohibida la venta de ciertos decibeles, no se controla y volvemos al mismo problema. Se crea una ley que, si no se fiscaliza, es solo una norma incumplida. Nadie mide los decibeles de las bombas y fuegos artificiales que se venden. Lamentablemente, la gente no toma conciencia”, señaló De León.
Aseguró que “los perros siguen perdiéndose, y al día siguiente de las fiestas vemos las redes sociales llenas de animales perdidos y sus dueños buscándolos. Pero tampoco tuvieron la precaución de cuidarlos cuando sabían que los fuegos artificiales los asustarían.
Lo único que hay que hacer es meterlos un rato dentro de la casa, ponerles música, dejarlos tranquilos en la oscuridad, o tenerlos con ellos en casa en caso de que se escapen”.

Concluyó diciendo: “También sabemos lo que sufren las personas con trastornos del espectro autista, los ancianos, los animales autóctonos y la cantidad de aves que mueren por los fuegos artificiales. Pero la gente no tiene ni idea”.

La opinión de la Intendencia

Consultada por EL TELEGRAFO, la directora de Promoción Social de la Intendencia, Guadalupe Caballero, señaló que “las castraciones se están realizando a buen ritmo gracias al acuerdo con el Centro Médico Veterinario, Amigos de los Animales y veterinarios independientes, tanto en la ciudad como en el Interior del departamento”. Aseguró que ya se están ingresando los datos correspondientes a las esterilizaciones y colocación de chips. Recordó que, de acuerdo con el convenio con la Intendencia, “sobre el número total de perros y perras, se castra un 20% de gatos. En las localidades del Interior, los referentes se encargan de anotar a los animales previamente para las jornadas”.