Ceres presentó estado actual, impacto y potencial del sector cárnico en Uruguay

El economista Ignacio Munyo en la presentación de la información.

En el marco de este cierre estadístico 2024 del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Ceres presentó un nuevo Informe Especial llamado “Estado actual, impacto y potencial del sector cárnico del Uruguay”, donde se destaca su impacto económico y social, y plantea los desafíos necesarios para superar el “estancamiento productivo” que atraviesa el sector desde hace años, garantizando la sostenibilidad y competitividad en el mercado global.
El informe presentado por el director ejecutivo de Ceres, Ignacio Munyo, y el coordinador de investigación Martín Alesina, da muestras de estabilidad en indicadores clave del sector como el stock bovino (11,3 millones de cabezas) y la faena (alrededor de 2,4 millones de cabezas anuales). Entre los factores que explican este concepto de estancamiento se encuentran la elevada carga arancelaria efectiva en mercados clave y la necesidad de mejoras en eficiencia productiva, tecnología, inserción externa y logística. Sin estas transformaciones, Uruguay no logrará un crecimiento significativo, sobre todo con competidores con acuerdos comerciales más favorables y con menores costos de transporte.

El sector emplea directamente a cerca de 90.000 personas y tiene un impacto significativo en la economía, ya que entre su impacto directo y todos los encadenamientos que genera en diferentes sectores (impacto indirecto) supera el 10% del PBI. En tanto, su aporte impositivo –analizado por impuesto y por fase en el estudio–, totaliza casi U$S 700 millones al año entre impuestos directos e indirectos.
El informe destaca que un crecimiento del 20% en la producción podría generar un aumento del 1,5% en el PBI y la creación de aproximadamente 3.000 empleos adicionales. Experiencias como la Cuota 481 han demostrado que, ante señales claras de demanda, el sector puede responder con incrementos en producción.

Con una parición récord de más de 3 millones de terneros proyectada para 2025, Uruguay tiene la oportunidad de superar los desafíos actuales y consolidar su posición en los mercados de alto valor.

El sector en un punto de inflexión

Uruguay se posiciona de buena forma ante una demanda global de carne que se proyecta pujante. Por un lado, porque el país produce carne de la mejor calidad a nivel global, en un entorno natural en base a pasturas nativas, ideal para la cría de animales. Por otro, por la sostenibilidad y trazabilidad de su producción, altamente valorada por mercados exigentes como el europeo.

Pero, para dar un salto en la producción y la productividad hay que ser más competitivos. El sector cárnico en Uruguay se encuentra en un punto de inflexión, donde para superar la estabilidad se deben dar cambios que logren mejorar las expectativas de toda la cadena de valor. Para lograrlo, es imperante alivianar la carga arancelaria, aprovechar los nichos de mercado con altos precios y promover mayor diferenciación y valor agregado a lo largo de la cadena productiva.

Con las señales actuales, la baja productividad seguirá conviviendo con una capacidad ociosa elevada en fase industrial y altos aranceles que perjudican la competitividad y desincentiva aumentos de producción. El sector y el país necesitan un impulso para la actividad más tradicional de Uruguay, y superar los obstáculos que lo frenan es posible.