El aeropuerto Tydeo Larre Borges tuvo el 2 de marzo de 2005 una prueba de fuego en su operativa como terminal aérea, ante el arribo y posterior despegue de nueve aparatos comprendidos en el movimiento a que dio lugar la visita de los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Uruguay, Tabaré Vázquez, a Paysandú. Ese día se inauguró la ampliación de la maltería de AmBev.
De estos aviones, tres eran de un porte significativo, como es el caso del Boeing 737 (miembros de seguridad del presidente de Brasil), el Boeing 737-200 (periodistas de Brasil) y el Airbus 319 (con el presidente Lula da Silva). También llegaron un Aviocar de la Fuerza Aérea, un Cessna 206, un Cessna Caravan de la empresa Aeromas, un jet Goldstream de AmBev, el Brasilia de la Fuerza Aérea con el presidente Tabaré Vázquez, varios de sus ministros y colaboradores, y un Beachcraft con ejecutivos brasileños.
El entonces jefe del aeropuerto local, Mayor (AA) Jorge Abraham, aseguró que el movimiento registrado en el aeropuerto sanducero fue inédito por el porte y la cantidad de aeronaves que utilizaron sus instalaciones, como así también por las severas medidas de seguridad y de apoyo que demandó la operatoria.
En días previos, encargados de la seguridad del presidente brasileño se trasladaron a Paysandú para probar el estado de la pista, teniendo en cuenta que debían operar el Boeing 737 y el Airbus 319. Las pruebas resultaron satisfactorias, pero igualmente debieron adoptarse algunas medidas para limpiar el pavimento, ante la eventualidad de que piedras sueltas pudieran ser absorbidas por las turbinas y ocasionar problemas en los motores de los aparatos.
El operativo de seguridad fue notable, constituido por militares de aeronáutica, del Ejército, de la policía sanducera, de la seguridad personal de Lula, ambulancias, bomberos y camiones con combustible.
A las 14 y 35 del 2 de marzo de 2005 tocó pista en el Aeropuerto Tydeo Larre Borges el Airbus 319, con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su comitiva, cuarenta minutos después que lo hiciera el Brasilia de la Fuerza Aérea Uruguaya, con su homólogo Tabaré Vázquez.
Pese a tratarse de un avión algo más grande, el A319 demandó mucho menos tramo de la pista de 1.500 metros que el Boeing 737-200, con el periodismo brasileño, para detenerse, debido a que se trataba de un aparato más moderno y versátil para espacios reducidos.

